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Brexit: pronóstico de niebla

“Quienes apoyaron el ‘leave’ destacan la idea de que la membresía en la UE era un obstáculo al desarrollo por excesivas regulaciones que perjudicaban a las empresas británicas, sumado a la necesidad de recuperar totalmente el control de las fronteras para reducir el número de extranjeros que llegan al país y ocupan los puestos de trabajo.”

El 23 de junio de 2016 demostró como una simple pregunta puede hacer tambalear al orden internacional tal cual lo conocemos. “¿Debe Reino Unido seguir siendo un miembro de la Unión Europea, o debe abandonar la Unión Europea?” fue la pregunta contestada por 33.577.342 ciudadanos de Reino Unido. Dos eran las posibles respuestas: ‘remain’ o ‘leave’. Con un grado de participación del 72,2% y un resultado a favor de la salida de la UE de un 51,9%, el referéndum sobre el Brexit generó una cadena de efectos colaterales alterando el status quo y sorprendiendo al mundo, generando una niebla de incertidumbre que exigirá tiempo para disiparse y mostrar luz al otro lado del Canal de la Mancha.

El por qué del Brexit

La propuesta de abandonar la UE no es nueva. Su primer antecedente es de 1975, cuando el electorado decidió permanecer en la Comunidad Económica Europea a la cual se habían adherido dos años antes. En 2013 resurgió, pero es en las elecciones parlamentarias de 2015 cuando el Primer Ministro David Cameron, fuertemente presionado para obtener los votos necesarios, promete que en caso de alcanzar la victoria celebrará un referéndum que decidirá el futuro del Reino Unido en la UE. Una vez propuesto, Cameron entró de lleno a promover el ‘remain’, negociando con la Unión condiciones especiales en caso de que se decida permanecer en el proceso de integración, como por ejemplo la no discriminación por no formar parte de la Eurozona. Lo apoyaron gran parte de los miembros del Partido Conservador, junto con el Partido Laborista, el Partido Nacionalista Escocés, el galés Plaid Cymru y el Partido Liberal.

También obtuvo el apoyo de los miembros de la UE y de Estados Unidos. Argumentaban que se obtenía mucho dentro de la UE, tanto por la facilidad en la venta de bienes y servicios, como por la llegada de inmigrantes, que en su mayoría eran jóvenes que querían trabajar, favoreciendo el crecimiento; y que, finalmente, el prestigio internacional del Reino se vería perjudicado en caso de optar por la salida de la UE.

Por su parte, El Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP, por sus siglas en inglés), algunos parlamentarios del Partido Conservador y Laborista, cinco miembros del gobierno y el ex alcalde de Londres Boris Johnson, fueron quienes apoyaron el ‘leave’. Destacaba la idea de que la membresía en la UE era un obstáculo al desarrollo por excesivas regulaciones que perjudicaban a las empresas británicas, sumado a la necesidad de recuperar totalmente el control de las fronteras para reducir el número de extranjeros que llegan al país y ocupan los puestos de trabajo.

‘Bremain’ y ‘Brexit’ son dos abreviaturas de Britain (Gran Bretaña) y Remain (permanecer) o Exit (salida). En este sentido, el Brexit tuvo la ventaja de ser utilizado para hablar del referéndum haciendo énfasis sólo en una de las dos opciones.

El proceso y sus efectos colaterales

La posibilidad de retirarse de la UE es un proceso inédito y un derecho de los Estados miembros legitimado en el artículo 50 de su Tratado constitutivo, que consagra a la UE como un proceso que no es irreversible. Seis párrafos describen lineamientos generales que deben enmarcar el proceso pero no diseñan una hoja de ruta rigurosa en el tiempo para llevarlo a cabo. Como primer paso, debe notificarse al Consejo Europeo de la decisión de abandonar el bloque y desde ahí comienza el proceso de desvinculación. Según el gobierno británico, la notificación en este sentido está pactada para el mes de marzo de 2017. Luego comienza una etapa de negociación llevada adelante por el gobierno del país que desea retirarse y la Comisión Europea o el Alto Representante Para la Política Exterior, quienes tendrán dos años. Luego, todos los acuerdos dejarán de tener vigencia para el país que abandona, en este caso Reino Unido. Hay una posibilidad de prorrogarlo pero debe contar con la unanimidad de todos los miembros, excluyendo al país en cuestión.

Los efectos son varios y afectan tanto al Reino Unido como a la UE y como al resto del mundo. El mayor e inmediato efecto político del Brexit fue la dimisión del Primer Ministro David Cameron, que llevó a Theresa May a ocupar la vacante. Pero la crisis política aun persiste y todavía no hay un plan para llevar a cabo la salida del bloque europeo. La Alta Corte de Justicia de Londres dictaminó que el Ejecutivo no podrá notificar a la UE sin pasar previamente por el Parlamento que debe aprobar dicha decisión, bajo el justificativo de que la política de gobierno no es ley, que el Parlamento es el representante de la soberanía popular, y que el referéndum no era vinculante. Aunque el gabinete apeló ante la Corte Suprema, que decidirá a fin de año, la preocupación persiste porque en su mayoría los parlamentarios apoyan el ‘remain’ pero ir en contra de lo que votaron en sus distritos puede suponer suicidio político.

La incertidumbre que despertó el futuro de la relación entre el Reino Unido y a UE, mercado al que se destinan más del 50% de las exportaciones británicas, generó en el terreno económico el impacto inmediato, la moneda cayó un 10% con respecto al dólar y un 7% en relación al euro, provocando en un día la mayor devaluación de la libra de la historia.

Socialmente, el Brexit dejo al descubierto el descontento y desconfianza que reina en la población ante el establishment y la elite política. La población puso en evidencia la sensación de que la cuna de determina el futuro, sin movilidad de clase ni posibilidades de ascenso social para la gran mayoría. Fue un voto en contra de las elites políticas tanto de Bruselas como de Londres, enmarcados en una cuestión de estancamiento y falta de progreso, que por otro parte, profundizó una grieta generacional entre jóvenes y adultos, entre pro-europeos y euroescépticos. Los jóvenes repudiaron el voto de los jubilados porque “el futuro de una generación ha sido decidido por quienes no estarán para sufrir las consecuencias”, es decir, la eliminación del derecho de estudiar, vivir y trabajar en 27 estados. Además de profundizar la división entre la ciudad cosmopolita, multicultural e interconectada y la Inglaterra profunda.

Geográficamente, la fractura quedó también demostrada, ya que en Escocia, Irlanda del Norte y Gibraltar se votó abrumadoramente a favor del ‘remain’. El referéndum escocés de 2014 con resultado a favor de la no independencia del Reino Unido, tuvo como uno de sus principales sustentos los beneficios que se obtenían por la membresía en la UE. Ahora esto puede cambiar en cualquier momento si ponemos el acento en declaraciones, como la de la Ministra Principal de Escocia Nicola Sturgeon, quien ya se ha manifestado favor de realizar otro referéndum de independencia.

Aún más polémicos son los casos de Irlanda del Norte y Gibraltar, únicas fronteras terrestres que tiene Reino Unido con la UE. Irlanda del Norte forma parte de la región geográfica Ulster que comparte fronteras con Irlanda, que bajo débil equilibrio político enmarcado en el Acuerdo de Viernes Santo, ve abrirse la posibilidad de que se reinstaurarse los controles fronterizos, lo que significaría un duro golpe psicológico para una población que salió de un conflicto armado interétnico hace menos de 20 años y que duró cuatro décadas, además de afectar al elevado intercambio económico y social en una región que hasta ahora no tiene ni una demarcación fronteriza, sin tener en cuenta que dejarían de recibir 350 millones de libras de la UE en subsidios por la política agraria común. Gibraltar es el único territorio británico en el continente con fronteras con España, y que depende de la libre circulación de bienes y personas para el comercio y trabajo en general.

En la UE se teme a un efecto contagio por parte de los países descontentos con el proceso de integración, El mismo, que fue durante años reconocido por los círculos políticos y académicos como el ejemplo más exitoso de integración, hoy sufre una importante pérdida de prestigio. Sin embargo, hasta que Reino Unido no notifique el artículo 50 habrá una sensación de incertidumbre que se siente en los mercados y en la población, casi tres millones de europeos viven y trabajan en Reino Unido. Europa además de preocuparse por la severa crisis del euro, la llegada masiva de refugiados y el auge de los movimientos nacionalistas de ultraderecha, debe enfocarse en encauzar el proceso de Brexit, un proceso incómodo que tiene como protagonistas a uno de los miembros más fuertes del bloque. Pero, Reino Unido siempre ha sido un miembro reacio a ceder soberanía, fue el motivo por el cual nació la ‘Europa a la carta’, tal vez es el momento en que en vez de enfocarse en la ampliación, los miembros podrán enfocarse en la profundización política y económica.

Estados Unidos bajo la presidencia de Obama, no ha anunciado un nuevo acuerdo de libre comercio, y países como Japón presionan a Reino Unido a mantener la misma legislación que la UE, o de lo contrario empresas transnacionales podrían abandonar el territorio. Por su parte, América Latina a pesar de los tener pocos lazos comerciales, deberán renegociarse los acuerdos de libre comercio que tienen Chile, Colombia, México, Perú y América Central. Sin embargo, hay un caso relativamente significativo para el continente y para Argentina en especial, la situación de las Islas Malvinas, las cuales podrían dejar de tener el respaldo del bloque europeo que hasta ahora respaldaba la postura británica de soberanía.

¿Qué significó el Brexit?

El Brexit es un punto de inflexión en la política internacional, siendo mencionado como uno de los actos anti-globalización del 2016. Sin embargo, es un hecho que deja en evidencia la profunda división social que existe en las naciones. El voto en Reino Unido se dividió por edad, región, clase social y educación. Debe tomarse conciencia de la diferencia entre percepción y realidad, de la necesidad de aumentar la interacción y la información para disminuir la polarización y hacer llegar los beneficios de la Globalización a toda la población en un mundo profundamente interconectado. En el Brexit la población votó en contra de las elites políticas y permitió aumentar un sentimiento nacionalista de derecha, que terminó decantando en una fuerte xenofobia y racismo. Es un quiebre, pero es al mismo tiempo un momento de oportunidad, en el cual será necesaria mucha creatividad y cintura política para manejar los hilos que diseñarán el devenir del proceso y descifrar los entramados sociales que se deben reintegrar internamente, dentro de Reino Unido, y externamente, con la Unión Europea y el resto del mundo.

Fuentes: "Síntesis Mundial - Anuario 2016" - Fundamentar

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