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Colombia: Se agotó el modelo

Estimular el consumo y fortalecer la demanda agregada resultan primordiales si se quiere cambiar el rumbo económico del país.

La bonanza del precio de los commodities tocó a Colombia a través del sector minero y petrolero que -regalías de por medio- permitió a la economía navegar a un ritmo bajo pero constante durante la última década. Sin embargo, esos recursos excedentes no se aprovecharon para ampliar la capacidad de la estructura productiva y que justamente se redujera la dependencia a los sectores primario-exportadores.

Así las cosas, la baja de los precios de los minerales y del petróleo, la devaluación experimentada desde 2014, la escasa liquidez en la economía, y el encarecimiento del crédito producto de la suba de la tasa de interés del Banco de la República fueron factores que afectaron el crecimiento en 2016. La economía habría cerrado el año con una expansión de tan sólo 1,5% y una inflación cercana al 7% (en un contexto macro en que el aumento de los precios responde más al ajuste del tipo de cambio que a presiones sobre la oferta por ampliación del consumo).

La caída en los ingresos le representó al Estado la necesidad de ajustar las finanzas públicas, lo que se vio reflejado en una reducción de los gastos de capital. El gasto público pasó de representar para el período 2009-2015 un promedio de 5,5% del producto a un estimado para 2016 de tan sólo 1,4%. Esto se adiciona a una caída de 1,6% en la inversión bruta en capital fijo para el año que terminó, tomando una proyección conservadora.

Los sectores que mostraron crecimiento en 2016 fueron la industria, la construcción, y el bancario. Sin embargo, vienen registrando desaceleración y un deterioro en sus fundamentales. Inclusive el consumo de energía, variable proxy del ritmo de la actividad económica, mostraría un descenso cercano al 2%.

Adicional a esto, la estructura industrial se ha visto afectada por el esquema de comercio exterior basado en tratados de libre comercio y la inserción en los flujos de comercio internacional a partir de productos primarios, que ha generado un aparato productivo de baja complejidad.

La expansión de las exportaciones en 2016 se basó en el sector agropecuario, aunque en el acumulado hasta noviembre las ventas al extranjero muestran un descenso superior al 10%, mientras que las importaciones se redujeron pero en una menor proporción.

Justamente por la composición de la cesta de exportaciones, las posibles políticas proteccionistas de Trump no representan una amenaza para Colombia, al tratarse de productos con bajo valor agregado que no compiten con la producción de EE.UU. ni hacen parte de redes globales de producción deslocalizadas.
Respecto al mercado de trabajo, el desempleo cayó en noviembre pero su registro es mayor al mismo mes de 2015. Si bien el subempleo horario se redujo, el salario real ha caído, con lo que se vuelve nuevamente a la afectación macroeconómica.

En resumen, la caída del crecimiento económico se soporta en la fuerte contracción de la demanda y en la encrucijada de un aparato productivo pequeño y de poca sofisticación que convive con tasas de interés crecientes y presiones inflacionarias.

El desafío para 2017 que tiene por delante el gobierno de Juan Manuel Santos es superar la receta actual de un tipo de interés alto y la excesiva devaluación del peso. El modelo de crecimiento económico basado en los réditos de las exportaciones primarias encontró su límite, frente a la volatilidad de los precios internacionales y el bajo o nulo derrame del capital acumulado por esas actividades hacia el resto del entramado productivo.

Estimular el consumo y fortalecer la demanda agregada resultan  primordiales si se quiere cambiar el rumbo económico del país. El bajo incremento salarial para 2017 anunciado por el Gobierno y la reforma tributaria -que incrementa la carga impositiva sobre los sectores medios y bajos de la población- parecen ir justamente en el sentido contrario; situación delicada más cuando se requiere que la economía alcance hasta para quienes vienen de la guerra, en el marco de los acuerdos de paz.

Camilo Beltrán Toro
Analista de Research for Traders

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