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La Gran Guerra del Norte

Si bien la columna de esta semana tiene como objetivo actualizar de manera global el impacto del último debate presidencial en el sector de biotecnología, permítanme hacerles una introducción haciendo uso de un suceso histórico.

Durante los años 1700 a 1721, en el norte de Europa se llevó a cabo una guerra entre dos potencias de la época: Suecia y Rusia. Los líderes eran Carlos XII de Suecia y Pedro I “El grande” de Rusia. Si bien Carlos XII llegó al trono a los 15 años, pasó a la historia como uno de los mejores estrategas de la historia.

A partir de 1700 se disputó una serie de batallas en Dinamarca y en los países bálticos. La más conocida es la batalla de Narva, en donde Carlos XII con un ejército muy inferior al ruso, logró efectivamente derrotarlos. A continuación se dirigió a Sajonia, aliado de Rusia, a la que también derrotó de manera rotunda. Las campañas de Carlos XII fueron todo un éxito y en menos de un año había conseguido casi someter a sus principales adversarios. Luego se dirigió a Polonia, también aliado Ruso y, como último golpe Carlos XII se preparó para atacar a Rusia de manera definitiva.

Un levantamiento en Sajonia, hizo que el líder sueco regresara hacia ese territorio dándole tiempo extra al líder ruso para reorganizar su ejército y armar un nuevo esquema de batalla que iba a tener lugar en Rusia. Pedro I, quien conocía las características de su oponente decidió optar por quemar las tierras y cosechas, destruir puentes y cualquier tipo de infraestructura que le pueda llegar a servir de cobijo al ejército sueco. ¿El objetivo? Dejarlos avanzar y contraatacar eludiendo el ataque directo. El resultado de esto concluye con la figura de Carlos XII débil, quien años más tarde firmaría un tratado de paz forzado gracias a la intervención de Gran Bretaña.

Ahora bien, estoy segura de que se preguntarán a qué viene este breve relato histórico. Volvamos al año 2016 y específicamente a las elecciones en EE.UU.

Hillary Clinton, a la que bien podríamos llamarla “Carlos XII”, fue un contrincante muy hábil a la hora de posicionarse en contra de la industria farmacéutica. Sus aliados políticos, junto con sus dichos, lograron impactar en el precio de las acciones e incluso en algunos de sus principales índices tales como el SPDR S&P 500 (XBI) o NYSE Arca Biotech (BTK), en un promedio de 23% desde 2°S15 hasta inicios del 2°S16. El golpe es un poco más duro si se lo compara con el ETF iShares Nasdaq Biotechnology (IBB) versus el S&P 500 (SPX) acumulado durante 2016: -22%.

Ahora bien, el sector de biotecnología (nuestro Pedro I actual), tuvo tiempo de organizar el esquema de contraataque gracias a que Hillary tuvo que concentrar sus esfuerzos en la disputa contra Trump. Esto dio tiempo a que las biotecnológicas aceleren los procesos de evaluación ante la Food and Drug Administration (FDA), ente que tiene como fin la regulación de todos los estudios y drogas en desarrollo, haciendo así que los resultados logrados hasta el momento logren desproveer a Hillary de argumentos en contra del sector sanitario.

Un ejemplo y dato de esto fue el último debate, en donde el tópico acerca de la magnitud de los controles en los fármacos fue levemente traído a colación. Hillary no tuvo mucho para decir sobre las drogas.

Y esto no termina acá, tenemos a Kite Pharma (KITE) y Genetech dando sus primeros pasos en el mercado con la última tecnología en tratamientos oncológicos. Genetech es el primero que trae al mercado las proteínas PDL1, de gran aporte en los tratamientos con células modificadas T (del cual pueden leer al respecto en esta columna previa  'Juno Therapeutics: ¿qué esconde la acción?' ) y Kite Pharma (KITE) se prepara para presentarse ante la FDA dentro de tan sólo tres meses con las primeras células modificadas T para cáncer.

Así mismo, Biogen (BIIB) se encuentra presentando resultados para Alzheimer y se destaca por haber alcanzado en etapa temprana de evaluación un 72% de ralentización en el avance de la enfermedad (uno de los mejores resultados en 25 años de estudios sobre esta patología).

En conclusión podemos decir que el avance de Hillary Clinton sobre las farmacéuticas si bien fue intenso en el último año, no logró detener los avances de las compañías de biotecnología. Sin ir más lejos, uno de los objetivos de ataque de Hillary fue el aumento en los costos sanitarios durante estos últimos años y los que se esperan en los años venideros.

Si bien Hillary efectivamente señaló que hay 170 millones de trabajadores que obtienen sus seguros médicos por medio de sus empleadores, hay que tener en cuenta el ritmo de crecimiento de la inflación versus el ritmo de crecimiento de los costos sanitarios que se esperan para 2017. Mientras que la inflación se espera aumente hacia valores cercanos al 2%, el incremento de los costos de seguros médicos se mantendrá sin cambios significativos vs. 2016.

¿Están listos para presenciar la gran guerra del norte?

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