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Ni Trump es capaz de detener las cruzadas en biotecnología

Diferentes carreras se encuentran en pleno apogeo en el campo biotecnológico. ¿El objetivo? Ser el primero en llegar al mercado.

En primer lugar, tenemos la disputa por un mercado que alcanza los USD 5 Bn: el de cáncer de pulmón. Allí se encuentran Bristol Myers Squibb ([BMY]), Merck ([MRK]), AstraZeneca ([AZN]) y Roche ([RHHBY]) quienes se disputan el arribo al mercado dentro del período 2017 y comienzo de 2018. En segundo lugar, dentro de la contienda oncológica de la mano de los tratamientos con células T se encuentran: Juno Therapeutics ([JUNO]), Kite Pharma ([KITE]) y Novartis ([NVS]).

En lo que respecta al terreno de cáncer de pulmón, Bristol Myers Squibb decidió dar un paso al costado ante la Food and Drug Administration (FDA) a su pedido para una aprobación acelerada de su combo Opdivo-Yervoy sin dar mayores explicaciones a sus accionistas. El efecto en bolsa fue una baja instantánea del 8% para las acciones de Bristol Myers Squibb y una suba del 4% para las acciones de la competencia. Merck, quien presenta uno de sus combos (Keytruda+quimioterapia) tiene fecha para el 10 de mayo ante la FDA.

Asimismo este retroceso por parte de Bristol Myers Squibb beneficia en términos cronológicos a AstraZeneca, que se encuentra trabajando en el programa MYSTIC (durvalumab+tremelimumab) y a Roche que lleva a cabo el programa ImPower-150 (Tecentriq+quimioterapia) ambas para el tratamiento de cáncer de pulmón. Esto se resume a que ambas compañías se presentarán antes que Bristol Squibb ante la FDA.

Basado en una entrevista que mantuvo la empresa Evercore ISI con Bristol Myers Squibb , tampoco revelarán información acerca de uno de sus programas directamente ligados al combo Opdivo/Yervoy llamado Checkmate-568. No obstante, aclararon que si van a develar información de otros de sus programas llamados Checkmate-227, también ligado al combo Opdivo-Yervoy, hacia fin de año. La decisión de Bristol Myers Squibb es positiva al punto que protege el precio de la acción de un ataque bearish a futuro más agresivo vs. si se presenta ante la FDA sin haber alcanzado los mínimos objetivos. Sin embargo, no haber informado la razón de la baja tanto a accionistas como a analistas del sector neutraliza cualquier decisión previa dejando un manto de preguntas sobre la causa.

Dos preguntas que resumen lo expuesto:

  1. ¿Hizo bien Bristol Myers Squibb en posponer su presentación? Si. Cuida el precio de la acción de una baja más fuerte a futuro.
  2. ¿Hizo bien Bristol Myers Squibb en no develar los motivos? No. Sólo aumenta las dudas acerca de la verdadera causa.

Pasando al plano financiero, el porcentaje de posiciones en corto no sufrió un incremento importante ya que el short interest cerró en 0,8% y quedan 1,3 días para su cobertura, con lo cual podemos despejar la idea de un futuro short squeeze. Si evaluamos los movimientos entre la competencia, mientras que Bristol Myers Squibb cedió 11% al cierre del viernes 20 de enero, Merck se mantuvo toda la rueda en valores cercanos al +4%.

¿Qué indica esto? Dos cosas: La primera es la posibilidad de arbitrar entre estos dos papeles. Ya que en caso de que la resolución para Merck el día 10 de mayo sea negativa, esto beneficiaría a Bristol Myers Squibb. La segunda es que las malas noticias ya están priceadas en el mercado. Hay un piso como consecuencia de los ajustes sucedidos periodo 2015-2016 que hace que los impactos negativos en bolsa sean menores, tanto en empresas de capitalización grande como medianas. No obstante, sumado al hecho que las small caps tienen una volatilidad per sé muy alta que aun habiendo sucedido este ajuste, existe la posibilidad que sufran movimientos violentos en sus respectivos precios.

Con respecto al mercado de los tratamientos con células T mencionado al inicio, el mismo tiene una valuación aproximada también cercana a los USD 5 Bn pero con un salto a 5 años que alcanza la suma de USD 81 Bn. Esto se debe a cómo impactaría el salto cualitativo de este tipo de tratamientos oncológicos en la sociedad y en el mercado. Aquí encontramos a a las ya conocidas empresas Kite Pharma con su producto KTE-C19, Juno Therapeutics con JCAR017 y Novartis con CTL019. Tal como explicamos en "JUNO: Un segundo tropezón ¿es una caída? " y en "¿La responsabilidad o irresponsabilidad del CEO de JUNO?", los distintos episodios negativos que sucedieron a una de las principales competidoras, Juno Therapeutics motivaron a que una mayor audiencia observara con detenimiento la evolución de esta cruzada.

Juno Therapeutics estuvo presente en la conferencia biotecnológica de JPMorgan en donde anunció, aunque sin dar detalles, que proveerá información relevante sobre uno de sus programas en marzo. En paralelo, Kite Pharma anunciaba el acuerdo con compañías de origen asiático, China y Japón, con el fin de expandir los asentamientos productivos. En el plano cronológico, Juno Therapeutics continúa atrasado al igual que Bristol Myers Squibb, y su presentación ante la FDA la podrá llevar a cabo dentro del periodo 2018/2019. Mientras tanto Kite Pharma hará una actualización de su principal caballo de batalla KTE-C19 el día 26 de febrero para luego continuar en su trayecto hacia la FDA a finales de este año.

Ahora bien, si hay un denominador común extra en estas dos cruzadas, son las batallas en el plano legal.

En la guerra por los tratamientos CarT, Juno Therapeutics demando a Kite Pharma por infringir las patentes de sus receptores de antígenos, conocidos también como TCRs. Esto puede causar un eventual retraso en la presentación de Kite Pharma ante la FDA, y con esto quedaría Novartis con mayores posibilidades de llegar primero ante el ente regulatorio. Cabe destacar que la importancia de las presentaciones ante la FDA radica en que es allí donde suceden, o no, las aprobaciones.

Además, en la disputa Bristol Myers Squibb – Merck, al cierre de la sesión del viernes 20, Bristol Myers Squibb y Ono Pharmaceuticals anunciaron que Merck deberá pagarle a Bristol Myers Squibb la suma de USD 625 M por haber infringido el uso de una de sus patentes. El litigio está relacionado con las ventas hechas por Merck del anticuerpo PD-1 bajo el nombre de Keytruda, mientras que Bristol Myers Squibb mantiene las patentes de su inhibidor PD-1 llamado Opdivo. Debido a esto, el día 20 se anunció que en el inicio del acuerdo, Merck deberá ceder el 6,5% de las ventas a nivel global hacia Bristol Myers Squibb y Ono Therapeutics, su socio por el período 2017-2023 inclusive y luego, ese porcentaje se reduce al 2,5% durante los dos años siguientes. Asimismo, basado en un análisis macro acerca del litigio hecho por Jacob Plieth de EP Vantage, Bristol Myers Squibb recibiría la suma de USD 2,8 Bn sin incluir las deducciones impositivas y ventas a 2029.

En un contexto macroeconómico global completamente incierto, la única certeza es que nada ni nadie es capaz de detener estas batallas dentro de Biotech.

Esta columna continúa en  "BMY: toda guerra es un engaño"

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