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Apalancamiento Financiero: qué es y para qué sirve

Es una forma de aumentar la cantidad de dinero que podemos destinar a una inversión.

Se entiende como Apalancamiento Financiero a la relación entre el capital propio y el realmente utilizado en una operación financiera. Consiste en utilizar algún mecanismo para aumentar la cantidad de dinero que podemos destinar a una inversión. El principal mecanismo para apalancarse es la deuda, ya que permite que invirtamos más dinero del que tenemos gracias a lo que hemos pedido prestado (generalmente a cambio de intereses).

Pero no solo mediante deuda uno puede apalancarse financieramente, sino que en muchos instrumentos financieros (como por ejemplo los futuros) solo es necesario dejar una garantía del total invertido, por lo que también se puede apalancar la operación.

Además, en las opciones financieras, como compramos un derecho sobre un activo subyacente, que generalmente tiene un precio mucho mayor a la prima, se genera un efecto apalancamiento.

Por medio del apalancamiento financiero logramos invertir más dinero del que realmente tenemos y así obtener más beneficios (pero también mayores pérdidas) que si hubiéramos invertido solo nuestro capital disponible.

Una operación apalancada (ya sea por deuda u otro instrumento financiero) tiene una mayor rentabilidad con respecto al capital que hemos invertido.

Cuanto menor sea el capital propio invertido mayor será el apalancamiento financiero. Vale la pena aclarar que un alto grado de apalancamiento financiero conlleva altos pagos de interés sobre esa deuda, afectando negativamente a las ganancias.

Usualmente, el grado de apalancamiento se mide en unidades fraccionadas. Por ejemplo: un apalancamiento de 1:3, significa que por cada peso invertido hay dos pesos de deuda; es decir que el capital propio representa el 33% de la inversión.

Entonces, si invertimos ARS 10.000, pero de ese total solamente ARS 1.000 es capital propio, el apalancamiento financiero es de 1:10.

Otro ejemplo: disponemos de ARS 10.000 propios para invertir y deseamos comprar las acciones de una compañía que cotizan a ARS 1 por acción, por lo que adquirimos en total 10.000 acciones. Si las acciones de esa empresa aumentan ARS 0,5 ARS por acción pasaremos a obtener un total de ARS 15.000, lo que representa una ganancia de 50%.

Pero si hiciéramos la misma operación apalancados, el rendimiento varía. Pedimos prestado ARS 90.000, pasando a tener un capital para invertir de ARS 100.000, formando un apalancamiento de 1:10.

De esta manera podremos adquirir 100.000 acciones en vez de 10.000. Si estas acciones suben ARS 0,5 por acción, pasaríamos a tener ARS 150.000. Vendiendo las acciones a este monto, podemos abonar los ARS 90.000 más los intereses inherentes del crédito. Vamos a suponer en este ejemplo, para manejar números redondos, que los intereses son de ARS 10.000.

De esta manera, el rendimiento final de la operación es de ARS 50.000 (150.000-90.000-10.000: 10 veces más que el rendimiento obtenido utilizando solamente nuestro capital.

En el caso de que las acciones cayeran a ARS 0,5, nuestro capital pasaría a ser de ARS 50.000 (100.000 acciones a ARS 0,5 cada una), sin poder afrontar los ARS 90.000 del crédito más los intereses. Es decir, que perderíamos nuestro dinero y tendríamos una deuda de ARS 50.000.

Obviamente, los rendimientos variarán según las condiciones del préstamo (tasa de interés, gastos, formas de cancelación, etc.), como también el grado de apalancamiento en la operación. A mayor grado de apalancamiento, la rentabilidad puede ser mucho mayor, pero el riesgo también.