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Aranguren tiene razón

El Ministro de Energía tiene muchas razones para justificar sus declaraciones. Nuestro Gurú nos lo explica en esta nota.

El traje nuevo del emperador

Uno de los cuentos más célebres del genial escritor danés Hans Christian Andersen trataba sobre dos sastres que habían prometido al emperador la confección de un nuevo traje que resultaría invisible a todas aquellas personas que no eran aptas para la posición que ocupaban o bien eran simplemente estúpidos o incompetentes.

En realidad, la intención de esos sastres era jugarle una broma al emperador obligándolo a marchar desnudo ante sus súbditos.

Cuando finalmente el emperador desfiló frente al pueblo “en su nuevo traje”, todos notaron inmediatamente su desnudez, pero nadie se animaba a decir o hacer nada al respecto hasta que un chico gritó “¡el emperador está desnudo!” y ya fue imposible negar la realidad.

Este cuento fue lo primero que vino a mi mente cuando leí las declaraciones de Juan José Aranguren.

Es que, más allá de algunos enojos dentro del seno del gobierno y de las feroces y predecibles críticas de la oposición, y de algún periodista oportunista de esos que siempre hay, el actual Ministro de Energía fue el niño del relato y dijo lo que ABSOLUTAMENTE TODOS (empezando por el propio Macri) pensamos: aún no existe confianza en la Argentina.

No solo esto es, y será por varios años más así, sino que es la principal razón por la cual no llega la famosa lluvia de inversiones por más que es evidente que el país mejoró bajo la gestión de Cambiemos.

Eso no quiere decir que Aranguren no confíe en el gobierno que integra ni muchísimo menos.

El punto aquí es que 70 años de inflación, confiscaciones, defaults y demás no se pueden resolver en 2.

Sería por lo tanto un error “castigar” al ministro obligándolo a repatriar los ahorros que ha generado luego de una dilatada y exitosa carrera en el sector privado por una frase, a lo sumo, poco feliz.

Acerca del derecho de todo residente fiscal argentino de conservar sus ahorros fuera del país

Más allá del ruido que el tema pueda hacer a algunos, más que nada por envidia y/o prejuicios, no hay ninguna ley que obligue a un funcionario público (a nadie en realidad) a tener sus ahorros depositados en entidades financieras locales.

Las únicas dos cosas relevantes son: (a) si los fondos de que se trate han sido ganados en forma lícita y (b) si están correctamente declarados ante las autoridades impositivas del país. De ser así, no importa en absoluto en qué país están custodiados, en que activos están invertidos, etc.

A aquellos que siguen repitiendo cual loros que una de las razones por las cuales el Ministro tiene el dinero afuera es para pagar menos impuestos, les recuerdo, que Argentina ha adoptado hace décadas el sistema de renta global por la cual un residente fiscal argentino paga por sus activos y ganancias independientemente de si las mismas están en Argentina o el exterior. A esto se suma que, a partir de la última reforma fiscal, ya no es posible diferir el pago del impuesto a las ganancias a través de la mera interposición de una sociedad offshore controlada por el residente fiscal de que se trate.

Respecto de aquel otro argumento (falso también) según el cual como los ministros tienen su dinero afuera, no llegan inversiones al país, los inversores institucionales extranjeros NO preguntan dónde tienen la plata los funcionarios a la hora de decidir una inversión. Ellos entienden que se trata de una cuestión personal de cada uno y solo se fijan si el país donde van a invertir ofrece, o no, seguridad jurídica. Tal cual explicamos más arriba, justamente la falta de confianza en el país es la que está causando que las inversiones no lleguen, o lleguen más lentamente de lo que el gobierno hubiera deseado.

Finalmente, exigir a ministros con poder sobre la Economía del país que dejen su dinero dentro del mismo puede de hecho ocasionar conflictos de interés de difícil resolución, ya que van a estar tomando medidas que pueden afectar directamente sus propios bolsillos.

Leer más: ¿Que es una jurisdicción offshore? ¿Para qué sirven?

Fideicomisos Ciegos

Con relación al último tema tratado en la sección anterior, desde hace tiempo venimos promoviendo el establecimiento de “Fideicomisos Ciegos” para ciertos funcionarios del gobierno e inclusive lo hemos hablado con alguno de ellos.

A grandes rasgos, la idea sería la siguiente:

  1. deberían estar sujetos a las leyes de un país extranjero regido por el derecho anglosajón;
  2. el trustee debería ser independiente y contar con supervisión en la jurisdicción en la cual opere; 
  3. deberían ser trust irrevocables por hasta 2 años a partir del alejamiento del funcionario del gobierno y absolutamente discrecionales;
  4. vencido el plazo indicado en el punto anterior, el funcionario de que se trate podrá optar por revocar el trust, mantenerlo como fideicomiso ciego o transformarlo en un trust standard;
  5. debería permitirse que el funcionario en cuestión pueda recibir desembolsos periódicos si acaso precisara de ese dinero para vivir (estos desembolsos estarían sujetos al impuesto a las ganancias en caso de salir de ganancias obtenidas por el trust); y
  6. mientras el trust sea irrevocable, habrá diferimiento del impuesto a las ganancias por ganancias obtenidas por el trust y dejadas dentro del mismo.
Obviamente habría que determinar a que funcionarios se aplicaría y desde que valor de patrimonio.

Volviendo al caso de Aranguren, para terminar, es importante agregar al menos una consideración adicional: a fin de evitar conflictos de interés el ministro en su momento vendió acciones de la empresa para la cual trabajo (Shell), las cuales había recibido como contraprestación por los servicios prestados. Lo hizo en un pésimo momento en el cual el precio de las mismas estaba bien por debajo de los valores habituales, dejando de ganar una suma de dinero que seguramente jamás recuperará con el salario que está cobrando en la actualidad.

Por otro lado, Aranguren es el ministro cuya cartera ha traído más y mejores inversiones al país; inversiones que suman miles de veces su patrimonio (por lo que cualquier deuda que podría haber existido, ha sido saldada en exceso).

¡Y algunos periodistas ignorantes tienen el tupé de hablar de falta de patriotismo por no traer el dinero al país!

Vergüenza ajena es poco.