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Argentina: diferencias entre 2003 y 2018

Nuestro Gurú se plantea la realidad económica del país. ¿Podremos volver al superávit comercial? ¿Volveremos al 3 a 1?

Luego de la última devaluación del peso, muchos analistas tomaron nota de un cambio importante en la manera de manejar la economía por parte del gobierno. Muerto el gradualismo, viva el shock.

Siguiendo en la búsqueda del equilibrio, ahora el gobierno juega sus fichas, apuntando a que se apruebe el presupuesto 2019, y en paralelo negocia con el FMI el adelanto o, tal vez un incremento, de fondos tendientes a garantizar las necesidades de financiamiento para cubrir todo el mandato de la administración del presidente Macri.

Siempre se le criticó al gobierno el desinterés por los déficits crecientes que tuvo en varios ámbitos, pero tal vez el más importante pasaba por un déficit comercial creciente y récord.

La pregunta que muchos se hacen ahora es, si con la devaluación del peso el gobierno podría volver a un escenario de superávit comercial, tal como los obtenidos en la salida de la crisis del 2001.

Y es acá donde me permito realizar una breve comparación:

Aspectos positivos:

  • Este gobierno no entró en default como si sucedió en el año 2002.
  • No hay corralito, porque en rigor, no existe hasta el momento corrida alguna sobre los depósitos y tampoco existe alguna causa que nos pueda llevar a inferir a que en el corto plazo esto vaya a ocurrir. Para poner un ejemplo, los depósitos en dólares vienen creciendo durante 2018.
  • Hoy podemos decir que Argentina cuenta con el apoyo internacional, como pocas veces se ha visto. Este gobierno se alineó con el mundo en forma rápida, y en gran parte gracias a la gestión de Alfonso Prat-Gay, saliendo del default, rompiendo el cepo y posibilitando a los inversores el libre ingreso y egreso al país.
  • La relación entre Macri y Trump alcanza también para entender los orígenes de este apoyo. 
Aspectos negativos:
  • Los términos de intercambio (valor de la soja, por ejemplo) hoy son menos favorables para nuestro país.
  • Hoy la mayoría de los países toman posiciones proteccionistas respecto al comercio internacional y se vive pendiente de la guerra comercial entre EE.UU. y todos los países o bloques que tienen superávit comercial contra ellos.
  • Los contratos con empresas de servicios están dolarizados y la nafta tiene precio libre, por lo que, el traslado a precios es solo cuestión de tiempo.
  • La presión fiscal récord actual no tiene antecedentes.
  • Las tasas de interés para financiar la actividad productiva son excesivas.
  • Al existir una alta capacidad ociosa, la mayoría de las empresas no invierte en tecnología. 
  • Nuestra economía depende cada vez más de insumos importados. 
  • Por todo lo expuesto anteriormente, cada vez tenemos menos pymes con capacidad exportadora.
Mis conclusiones:
  • La competitividad ganada por medio de la devaluación será efímera porque rápidamente los precios de los servicios aumentarán. 
  • Solo la competitividad ganada por medio de incentivos a la inversión y producción, baja de impuestos, combate a la industria del juicio y políticas tendientes a mejorar la calificación de la mano de obra, serán duraderas.
  • Nuestra balanza comercial de 2019 mejorará por las cosechas que se esperan para el año próximo y por la ganancia de competitividad transitoria ganada con la devaluación. 
  • Al partir de una comparación contra un mal año, como lo fue el 2018, los números obtenidos pueden ser significativos.