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Argentina, ¿tendrá que hacer una reestructuración de deuda soberana?

¿Cuándo y quién efectuará la reestructuración de deuda? ¿Será Macri o Lavagna?

Durante 2018 el riesgo país, un indicador macroeconómico que no escuchábamos oír desde 2001, subió 128%.

El riesgo país es el riesgo asociado a la posibilidad de que un estado soberano se vea imposibilitado o incapacitado de cumplir con sus obligaciones con algún agente extranjero, por razones fuera de los riesgos usuales que surgen de cualquier relación crediticia, como las políticas económicas, el sistema jurídico e impositivo.

La suba de este indicador nos esta mostrando que cada día que pasa la posibilidad de que Argentina pueda honrar los pagos de la deuda en tiempo y forma bajan. Esto se refleja e impacta en las cotizaciones de los bonos que desde hace meses no paran de bajar en cuanto a su paridad.

Entonces ante este escenario, ¿qué se suele hacer? Ante esta pregunta surge el concepto de Reestructuración de Deuda.

La reestructuración de la deuda consiste en establecer nuevas condiciones en el pago y/o el tipo de interés de la deuda vigente.

Es un término muy utilizado en el sector de las finanzas para definir el proceso que se realiza cuando un deudor no está en condiciones de pagar los compromisos que ha contraído con anterioridad con los acreedores.

La reestructuración incluye generalmente la modificación de los plazos de vencimiento, haciendo que se elimine así la acumulación de deudas a corto plazo y se conviertan en deudas consolidadas a largo plazo; el reescalonamiento de la deuda, es decir, el cambio en las cantidades anuales a pagar para que éstos resulten más uniformes o graduales.

En ocasiones también se procede a refinanciar la deuda previamente contraída -a través de la emisión de nuevos préstamos- en condiciones más favorables para poder pagar los anteriores créditos. En este caso, y cuando el deudor se encuentra en una situación financiera especialmente crítica, pueden establecerse los llamados “períodos de gracia” en los que el deudor tiene tiempo de recuperarse antes de iniciar los pagos correspondientes al nuevo préstamo contratado. De hecho, los períodos de gracia se traducen en que, durante el tiempo acordado, no se realizarán pagos de capital sino exclusivamente de intereses.

También ha sucedido, que en casos de default o grandes posibilidades de cesación de pagos, los acreedores acuerden una quita de capital y/o una baja sustancial en la tasa de interés pactada.

El sistema financiero internacional no dispone de un marco jurídico sólido y estable en el tiempo para la reestructuración de la deuda soberana por lo que los procedimientos no están establecidos y varían para cada caso en particular.

Generalmente las reestructuraciones de deuda en América latina las ha efectuado el FMI estableciendo siempre los mismos requisitos baja del déficit fiscal, achicamiento del estado y nula emisión de la moneda circulante.

Ahora bien, ¿cómo reestructuramos la deuda que hoy tiene la Nación Argentina, que en virtud del indicador de riesgo país y de la caída de casi 4% del PBI nos indican que estamos por colapsar? 

Hay dos formas de hacerse cargo de una deuda: una exitosa y otra patear la pelota para más adelante y ganar oxígeno.

Contaremos cuales son las dos, aunque todos sabemos, que a nuestro país le encanta patear la pelota para adelante.

La única forma de afrontar los compromisos financieros es achicando el gasto público y haciendo una reforma tributaria que fomente la creación de empleo, que fomente el ingreso de inversiones productivas para que la rueda vuelva a girar.

Para ello, la caridad social que sale del bolsillo de la clase media no debe fluir a las manos de los planeros y piqueteros, debe fluir a exenciones impositivas que estimulen a los capitales a invertir en el país.

Ahora bien, a nuestro país históricamente le encanta patear la pelota para adelante y ver qué pasa.

Por lo cual no seria descabellado pensar que los vencimientos de los bonos más largos de la curva de rendimientos, sean reestructurados y se cambien los plazos de vencimientos. Se honrará la deuda en tiempo y forma a los tenedores individuales y minoristas, al resto se les canjearan los vencimientos para más adelante y con una suba en la tasa de interés.

La pregunta es, ¿cuándo y quién efectuará la reestructuración de deuda?

¿Será Macri durante su segundo mandato o acaso será el tiempo de un tal Roberto Lavagna? Recordemos que Lavagna en 2005 cerraba el canje de deuda más importante de la historia argentina para iniciar un proceso de desendeudamiento que marco la economía local, lastima que el populismo y la delincuencia nos hizo volver todo a foja cero.