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Blanqueo: Los números oficiales confirman nuestra “boca de urna”

Todas las proyecciones, basadas en nuestra experiencia en procesos similares y en lo que veíamos día a día en nuestras oficinas, fueron confirmadas por la realidad.

Proyecciones

La primera semana de Noviembre publicamos en FinGuru una columna con lo que eran nuestras primeras conclusiones sobre el blanqueo; una suerte de boca de urna a la espera de confirmación oficial.

Por entonces afirmábamos lo siguiente:

  • que “desde todo punto de vista el sinceramiento fiscal va a ser muy exitoso y de a poco veremos a integrantes del gobierno mostrarse en público tan optimistas como se muestran en privado.”
  • que “sobre las semanas finales de una amnistía fiscal la proporción de la gente que decide entrar aumenta en forma exponencial.” 
  • que “si tenemos en cuenta que una gran proporción de la gente que deposito dinero lo hizo para pagar luego el 10% de los activos que se poseen en el exterior, y no tanto para comprar bienes registrables, ya estamos en condiciones de proyectar que van a ingresar al mismo arriba de USD 100.000 M, que fue lo que manifestamos desde un principio.”
Todas estas proyecciones, basadas en nuestra experiencia en procesos similares y en lo que veíamos día a día en nuestras oficinas, fueron confirmadas por la realidad.

Habiéndose confirmado entonces nuestras proyecciones, es momento de analizar si el programa de sinceramiento fiscal fue o no exitoso, que implica en la práctica que se hayan “blanqueado” hasta ahora USD 90.000 M y que debe hacer Argentina en el futuro con relación al tema de la evasión fiscal.

Primeras Conclusiones

Respecto del primero de los temas mencionados anteriormente, podemos hacer dos lecturas bien diferentes.

Si ponemos el foco exclusivamente sobre el monto exteriorizado, nadie puede negar que el blanqueo ha sido un éxito absoluto.

Al fin y al cabo, se exteriorizaron activos por un monto que duplica al exteriorizado en Brasil (2016), es cuatro veces mayor al exteriorizado en Chile (2015) y es muy superior al de cualquier amnistía fiscal argentina anterior a esta.

Si, por el contrario, analizamos la gran cantidad de errores que cometió el gobierno tanto en la estructuración del programa como en la implementación del mismo, la conclusión no es en absoluto la misma. La coyuntura internacional permitía mejores resultados aún.

Y esta última es nuestra opinión personal: el gobierno no terminó de aprovechar la increíble oportunidad que la coyuntura internacional le presentó.

Este era el “viento de cola” para la gestión de Macri y el propio gobierno lo convirtió en una brisa irrelevante.

¿Qué queremos decir con esto? Que Argentina no creó incentivos para que los activos exteriorizados se inviertan en el país y tampoco aprovechó la coyuntura para trabajar en las cuestiones que históricamente han generado evasión fiscal.

Vayamos por partes…

Sistema Tributario

Más allá del claro “ahorro” que implica no pagar un impuesto determinado, los contribuyentes que evitan pagarlos lo hacen por otras varias razones, a saber: (a) falta se seguridad jurídica, (b) existencia de un sistema impositivo que perciben injusto, (c) gran corrupción y gasto público y (d) ausencia de consecuencias para quienes evaden.

De estos puntos, el gobierno solo atacó el tema de la corrupción. En el resto de los aspectos, no se advierten cambios relevantes.

Si bien el tema de la seguridad jurídica no puede resolverse de un día para el otro, los cambios casi permanentes que se hicieron al marco jurídico existente en torno al sinceramiento fiscal no contribuyeron precisamente a crear un clima de seguridad o estabilidad jurídica.

Obviamente debió haberse encarado una reforma tributaria integral antes de lanzar el programa de amnistía en lugar de reformar un solo impuesto justo en el medio del proceso.

En otras palabras, desde nuestro punto de vista no se erradicaron las causas que generaron la evasión fiscal que motivó la estructuración del blanqueo. De no hacerlo, vamos a seguir de blanqueo en blanqueo, como sucedió hasta ahora.

Veamos si al menos esta amnistía va a tener un impacto positivo para la economía argentina.

Economía Real

Desde la estructuración misma del programa, se sabía que lo recaudado como consecuencia de la aplicación del impuesto especial del 5% o 10% iba a tener un impacto muy leve en la economía real ya que esas sumas de dinero iban a destinarse a jubilados y pensionados.

Respecto del resto de los fondos exteriorizados, es decir el 90% o 95% que les quedó a los contribuyentes luego de pagar la alícuota que correspondiera, si el gobierno hubiera estado interesado en que los mismos ingresaran al país, hubiera generado incentivos para que sucediera.

Sin embargo, desde el gobierno generaron dos bonos absolutamente “incomprables” desde el punto de vista financiero y no apoyaron como debieron el tema de los fondos cerrados de inversión.

Así las cosas, la mayor parte de la gente con dinero en el exterior pagó la multa y dejó su dinero allí donde estaba.

Mucha de esa gente, inclusive, estructuró sus patrimonios en forma eficiente y en el futuro ni siquiera tendrá que pagar bienes personales ni ganancias por esos activos.

¿Qué película estaba mirando el gobierno mientras tanto?

Aún quedan un par de meses para que termine el programa y algunas de estas conclusiones pueden cambiar. Personalmente, no creemos que ello suceda.

El gobierno podrá estar más que satisfecho con el impacto de los números correspondientes al blanqueo a nivel publicitario; con el tiempo se dará cuenta de la oportunidad que han dejado pasar.

Quizás, cuando se den cuenta, se les ocurra establecer un sistema continuo de exteriorización que permita a quienes no ingresaron al sinceramiento fiscal poner sus cosas en orden, obviamente con una alícuota mayor más los impuestos que no se pagaron a partir del cierre de esta amnistía y hasta el efectivo ingresado al nuevo programa. Es algo que se hizo recientemente en Estados Unidos y en México.

La amnistía colombiana, actualmente vigente, es un híbrido entre una amnistía fiscal y un proceso de regularización impositivo.

En general, este tipo de programa dura un par de años y suele ser muy beneficioso. Si quieren una mano en cuanto a la correcta implementación del mismo, acá estamos.

Radiografía del Blanqueo

Habíamos prometido referirnos en esta columna al perfil de quien blanqueó y quien no lo hizo. Cumpliremos con ello en esta última sección.

En general, se acogieron al sinceramiento fiscal pequeños y grandes contribuyentes. La mayor diferencia entre ambos grupos es que los pequeños contribuyentes blanquearon lo que tenían y no hicieron nada más, en tanto los grandes grupos económicos y las familias de mayores recursos aprovecharon la ocasión para estructurar sus patrimonios de cara al futuro. Quienes más se inclinaron por no blanquear – al menos hasta ahora - fueron los contribuyentes medianos. Se trata de contribuyentes que consideraron que el costo del blanqueo no era bajo y que tampoco lo era el vinculado a armar una estructura de protección patrimonial.

Desde otro punto de vista, quien heredó sus activos o los hizo trabajando en relación de dependencia o mediante la prestación de servicios profesionales, se inclinó por exteriorizar. Quienes originaron la riqueza ellos mismos y lo hicieron a través de actividades manufactureras, se mostraron más reacios a entrar al programa.

Finalmente, temas vinculados a la edad y a la necesidad, o no, de utilizar el dinero hasta ahora no declarado, también jugaron su rol a la hora de decidir qué hacer.

Obviamente se trata de cuestiones empíricas a las cuales no podemos asignar precisión científica, pero había prometido compartir estas conclusiones con Uds. y no quería dejar de cumplir.