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¿Cuál fue el país foco de las expectativas económicas y geopolíticas en 2016?

Hubo un país que -en medio de un contexto de desaceleración de la economía mundial y de mirar fronteras adentro como estrategia de crecimiento- apostó fuertemente a reinsertarse en la economía internacional, como consecuencia de un avance político-diplomático que catapultó al país a uno de los momentos más fructíferos en las últimas décadas.

Hasta hace pocos años, por no decir meses, se encontraba en la lista de los países tildados como "paria" internacional, sin embargo todo cambió en 2015, cuando tras casi una década de negociaciones internacionales se logró la firma de un acuerdo que representa un punto de inflexión en el orden internacional, uno de los tantos acontecimientos que demuestran que el orden en el que vivimos pareciera estar modificándose. La República Islámica de Irán tras la firma del Acuerdo Nuclear de 2015 se convirtió en el centro de las expectativas económicas de todo el mundo y foco de los análisis de geopolítica y diplomacia.

Irán: de paria a potencia

El 14 de julio de 2015 se firmó el "Plan de Acción Comprensivo Conjunto" (JCPOA - Joint Comprehensive Plan of Action) o, en términos informales, el "Acuerdo Nuclear". Más allá de las especificaciones técnicas, el acuerdo demuestra el reconocimiento implícito del status de Irán como potencia regional. Pero el acuerdo además deja en evidencia ciertas motivaciones no declaradas para llegar al consenso.

Por el lado de Irán, el país jugó la carta de la incertidumbre a lo largo de las negociaciones, con el objetivo de no ceder en la obtención de desarrollo nuclear con fines declarados pacíficos, además de la necesidad de dotar de una inyección económica urgente a su población que estaba en un contexto de desmejoramiento del nivel de vida como consecuencia de las sanciones económicas que estrangulaban la economía iraní en el sistema financiero internacional.

Por el lado de la contraparte, es decir, los países del P5+1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas: Estados Unidos, Francia, Reino Unido, China y Rusia, más Alemania) la motivación central era congelar el desarrollo nuclear iraní y obtener una garantía de que sea utilizado con fines pacíficos, además de comprometerlo a colaborar en la resolución de los conflictos en Medio Oriente, teniendo en cuenta la consolidada red de alianzas que Irán tiene en la región. De esta forma es evidente que hubo motivaciones de carácter político-diplomáticas especialmente de geopolítica, y por otro lado, motivaciones económicas.

El país es de gran relevancia en un Medio Oriente inestable que está afectando a toda la comunidad internacional. El país tiene una extensa red de alianzas que le otorgan un rol protagónico en los conflictos de la región y en donde lo posicionan como un interlocutor obligado para su resolución. Pero además, en materia económica el país está sediento de recuperar su potencial. Conforma una población de 80.000.000 de personas lo cual demuestra la potencialidad de su mercado, es uno de los países con mayor extensión de la región con frontera con 7 estados, con el adicional efecto derrame en los países limítrofes y tiene una necesidad urgente de modernizar y reconstruir el aparato productivo nacional. Estas características, entre otras, es lo que despierta las expectativas económicas que se tienen en el país.

Reposicionamiento internacional

El primer paso fue el levantamiento de las sanciones que habían generado más del 30% de inflación interna, acompañado de altas tasas de desocupación y que congelaron el 20% de los fondos del PBI, posibilitan la recuperación de US$ 100 mil millones que estaban congelados en bancos de Occidente y la recepción de un flujo colosal de inversión extranjera. Para lograr esto, el país puso en movimiento su maquinaria diplomática con el objetivo de dotar del carácter ‘económico’ a su flamante reconocido status de potencia regional.

La primer gran apuesta fue una gira presidencial por Europa en busca de volver al mundo por la puerta de la Unión Europea, visitando a los países que tenían fuertes vínculos antes de la imposición de sanciones, Francia e Italia, con el primero se firmaron acuerdos con los grupos empresarios más destacados Airbus, PSA Peugeot - Citroën y Total, con el segundo se firmaron quince pactos que alcanzan los 17000 millones de euros para hidrocarburos, infraestructura y telecomunicaciones.

Paralelamente aumentaba su producción de petróleo a 2 millones de barriles por día durante seis meses y luego los ascendió a 500.000 diarios. La necesidad de producir y exportar petróleo hizo que Irán se oponga a la propuesta de la OPEP de bajar la producción petrolera para mantener los precios del barril. A Irán le conviene recomponer su producción y aumentar sus exportaciones a pesar de que el precio sea bajo, ya que de otra forma seguirá limitado en su producción como en época de sanciones.

En mayo, Irán recibió la primer visita oficial de Corea del Sur desde que se establecieron relaciones diplomáticas en la década del ’60, el presidente Rohaní y la presidente de Corea del Sur, Park Geun-hye, firmaron 19 memorándums de entendimiento por un valor de 45.600 millones de dólares en transporte, infraestructuras y gestión del agua. Además de obtener un apoyo iraní en contra de la construcción de armas de destrucción masiva por aporte de Corea del Norte.

Siguiendo esta línea de acción, en el mes de agosto el canciller Zarif realizó una gira por América Latina visitando seis países con el objetivo de aumentar los lazos de cooperación y vinculación económica. Los países elegidos fueron Cuba, Nicaragua, Ecuador, Chile, Bolivia y Venezuela. Seguida por una gira del presidente Hasan Rohaní por el continente, visitando Cuba, Venezuela para asistir a la Cumbre de los Países No Alineados, y Estados Unidos para participar de la 71ª sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas.

Irán proyecta una estrategia de expansión de inversiones, en carácter de destino pero también de procedencia de las mismas. Planea la conformación del corredor "Golfo Pérsico-Mar Negro" que permitiría el transporte de mercadería desde el Golfo Pérsico, pasando por Irán, Armenia o Azerbaiyán con destino en Georgia, Bulgaria y Europa. Además, de la intención de unir Rusia, Azerbaiyán e Irán en una ruta ‘Norte-Sur’ para agilizar el tiempo de transporte.

La Compañía de Construcción e Ingeniería Costera de Irán declaró la intención de participar en distintos proyectos petroleros en África y Europa, para las cuales ya ha iniciado negociaciones pero serán necesarias todavía diversas rondas de diálogo. Proyectos para los cuales se requiere know how, experiencia y equipamiento que Irán posee en calidad e incluso exporta en la región, ya que logró avances en esta materia sin aumentar su dependencia extranjera. En Nigeria se proyecta un oleoducto de 500km mientras que en las costas del Mar Negro europeo un gaseoducto para el 2017. Además de la instalación hacia fines del 2016 de plataformas de gas llevada adelante por técnicos iraníes en los yacimientos más grandes del mundo, la reserva independiente de Pars del Sur en el sur del país con costas en el Golfo Pérsico.

La República Islámica de Irán es hoy, uno de los países con mayor influencia y margen de acción en una de las regiones más inestables del mundo, su potencialidad descansa en la confluencia de una serie de factores, pero no en la supremacía de ninguno de ellos. Sin embargo, tiene la potencialidad para constituirse en una potencia económica en los próximos años, dependerá de la estrategia de los funcionarios. Sin embargo, el 2017 recibe al país con el primer traspié: el "Efecto Trump". Pareciera que todos los análisis de política internacional por estos días tienen la necesidad de nombrar al flamante presidente de Estados Unidos, esa necesidad está fundamentada en sus declaraciones y en sus enormes diferencias con su predecesor.

El punto de inicio para que Irán sea el foco de las expectativas económicas y políticas del 2016 se dio por la firma del histórico acuerdo, acuerdo que Trump catalogó como “uno de los peores acuerdos que se han negociado nunca”. Estará por verse el devenir de los acontecimientos, sin embargo, desde el lado iraní la victoria de Trump era el mal menor, ya que “Clinton era la peor opción al contar con mayor posibilidades de lograr con éxito un consenso en contra de Irán” según las palabras del presidente iraní. En este 2017 es el turno del pueblo persa de elegir representantes.