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Dime quien maneja y te digo si subo

No te pierdas las enseñanzas de nuestro Gurú, Claudio Zuchovicki.

Recuerdo como si fuese hoy, mi primer nota escrita en un diario. Fue en el Cronista Comercial. En esa nota intentaba justificar lo que para mí era una buena inversión: Comprar acciones de Garovaglio y Zorraquin. El motivo era simple, acababa esa empresa de vender Ipako y había cobrado por ella 400 millones de dólares. En ese entonces Garovaglio valía 320 millones de capitalización bursátil y solo de caja ya tenía 400 millones por la venta de Ipako. Mi análisis sugería que seguramente que con algunas inversiones y un pago de dividendos en efectivo para que los dueños puedan retirar algo, justificaban un trade ganador.

Al otro día mientras recorría el recinto bursátil un agente al que yo respetaba mucho y me gustaba mucho escuchar se acerca y me dice “rusito” que nota más tonta escribiste en el cronista. Se ve que todavía no entendiste de qué se trata la Bolsa. A modo de enseñanza me dijo “Antes de comprar o vender un activo primero te tenes que preguntar ¿Quién toma las decisiones?
Más importante que el cash que tiene una empresa, es entender que capacidad o intención tiene el managment de esa empresa con el manejo de ese dinero. Son capaces de hacer mejores o peores negocios. En este caso me dijo “Vendió su vaca lechera y dudo que con ese dinero ese puedan hacer más dinero”. Dicho y hecho, con ese dinero la empresa compro un frigorífico y no tuvo un buen resultado bursátil en aquel momento.

Enseñanza 1: Todavía las personas (y espero que por siempre) son el recurso más importante de una empresa. Mucho más que la tecnología o los recursos naturales, (eso se compra). Y entendiendo como es el proceso decisorio de los que dirigen una compañía uno puede anticiparse en el mercado.

Enseñanza 2. Aprendí que antes de mirar el stock de una empresa tengo que mirar su flujo de negocios. El inversor compra Flujo no Stock. Uno de los ejemplos más claros fue BlackBerry , empresa dueña de unas disponibilidades enormes. Muy capitalizada, pero su acción siempre estuvo opacada por Apple ([AAPL]). En el año 2004 Blackberry valía 100 dólares por acción. Hoy vale 9 dólares. Apple en el 2004 valía 5 dólares y en estos días está por encima de los 159 dólares. Lo que miraba el inversor que ante cada lanzamiento de productos nuevos, una empresa tenía clientes en la puerta acampando dos días antes y la otra con esfuerzos comerciales enormes les costaba captar ese interés.

Enseñanza 3: La plata no produce plata. Un negocio sí. Si queremos llevar este ejemplo a nuestra vida diaria y si quieren a nuestra sociedad podríamos encontrar ejemplos parecidos.

Quien alguna vez perdió un trabajo o un familiar sostén, sabe perfectamente que independientemente de la indemnización cobrada o de la herencia recibida, nada conforma, nada da seguridad, nada da estabilidad si se pierde la capacidad de generar un flujo mensual (más en el mundo de hoy donde no se paga renta al capital). Si con la indemnización uno cambia el auto, solo está aumentando los gastos futuros y esto más que un lujo se convertirá en un ancla.

Si uno pierde ahorros, llora pero si tiene trabajo o un flujo mensual, con el tiempo se repondrá y la pérdida de ahorros pasara a ser una anécdota, un aprendizaje. Hasta uno se ríe de esa historia.

A nivel país pasa lo mismo. No se genera riqueza emitiendo plata o tomando dinero prestado. Se genera produciendo, aumentando el producto bruto interno.

Tener dinero no significa tener riqueza

La riqueza es el valor agregado por un trabajador o el capital de un empresario, que en su tarea habitual, crea o fabrica algo que la gente desea. Un docente genera riqueza porque cada día transmite conocimiento. Un mecánico genera riqueza al arreglar mi coche. El taxista al llevarme al trabajo. Un ingeniero garantizando una sólida infraestructura. Un médico al curar a mis hijos. Cuanto más valorada sea la tarea que desempeña un trabajador o un empresario, más riqueza creará. Y cuanta más riqueza cree, más dinero tendrá en consecuencia recursos para intercambiar dicha riqueza o atesorarla para el futuro. Un empresario que decida vender carnada para pescar en una zona sin agua, probablemente no genere riqueza. Un empleo público como premio a su militancia política, es solo transferir el esfuerzo de unos precisamente a quien no la merece.

El desarrollo es cuando generamos más riqueza colectiva con la utilización de menos recursos. El cambio tecnológico, la educación, el conocimiento, la innovación, las instituciones, permiten mejorar la productividad, expresión evidente de la mejora de la capacidad de crear riqueza.

Sin embargo, algunos (que difícilmente alguna vez hayan pagado quincena con su dinero) nos dicen que la riqueza puede crearse prácticamente de la nada. Fabricando dinero. Que lo único importante es distribuir, como si antes no fuera importante generar la riqueza que queremos redistribuir. Algunos hablan de creación de dinero a partir de la creación de déficit público, argumentando que de este modo tendremos asegurado el crecimiento económico. La riqueza no se genera emitiendo dinero o deuda. A más cantidad menos valor. Eso es confundir riqueza con dinero.

Una cosa es contrarrestar una recesión mediante la expansión del gasto público y otra muy diferente es pretender basar en ella una estrategia de crecimiento a largo plazo.

Un lindo ejemplo que encontré para demostrarlo es este:

Una vez un helicóptero soltó sobre un pueblo muchos fajos de billetes que contabilizaban cuatro millones de dólares. Como siempre, solo una parte de sus habitantes bien posicionados logro quedarse con semejante regalo.

Nadie fue consciente de los efectos de tal inyección de liquidez. La re-activación de las expectativas de la ciudadanía beneficiada se disparó y en sólo 24 horas, un buen número de ciudadanos decidió cambiar el auto, arreglar la casa y se desató una oleada de consumo centrado en bienes y servicios considerados de lujo.

Los comercios que tradicionalmente ofertaban azúcar, té, batata o papa, pusieron en sus rudimentarios estantes bebidas alcohólicas, y multiplicaron por diez el precio normal, elevando notablemente la actividad comercial. Los precios de los servicios de la prostitución subieron no menos de un 1000%. La inflación se desbocó por la presión de la demanda y la escasez de la oferta, y convirtió en más pobres todavía a quienes no habían alcanzado los beneficios primarios de obtener esos billetes. El consumo con plata no genuina no genera derrame. Genera más desigualdad.