1. Inicio
  2. El tipo de cambio navega…

El tipo de cambio navega sobre la banda de flotación inferior y se espera la intervención del Banco Central

El plan económico que el Gobierno diagramó con el FMI llevó el valor del dólar al piso de la banda de flotación y se espera el accionar el BCRA. ¿Interviene o mira de reojo?

A fines de septiembre el Banco Central de la República Argentina (BCRA) arrancó con un nuevo intento por domar al dólar. El plan, diseñado en conjunto con el Fondo Monetario Internacional (FMI), abandona transitoriamente el régimen de metas de inflación para enfocarse en algo más directo, simple y creíble luego de varios intentos fallidos de estabilización.

En concreto, se está controlando el crecimiento de la base monetaria, que no es otra cosa que la suma de los billetes y monedas en circulación más los depósitos que los bancos mantienen en el BCRA. Es justamente el agregado de cantidad de dinero “más básico”. Para lograr el objetivo de crecimiento cero de la base monetaria el BCRA llama a licitaciones diarias de Letras de Liquidez (Leliqs) que son títulos de 7 días de plazo. Cuando el BCRA compra Leliqs simultáneamente retira pesos del mercado y con eso se asegura de que la base monetaria se mantenga a raya con su objetivo.

En paralelo, el BCRA definió para el mercado cambiario un esquema de bandas con un centro en 39 pesos por dólar, con piso en $34 y techo en $44, ajustables al 3% mensual de manera diaria. En la zona entre el piso y el techo, llamada de No Intervención, el BCRA no puede operar en el mercado de cambios y tiene que dejar que el precio de la divisa se determine por el juego de la oferta y la demanda.

Si el dólar perfora el piso o revienta el techo de la banda, bajo el criterio de que podríamos estar frente a una apreciación o una depreciación excesiva del peso, el BCRA tiene la opción de participar en el mercado, aunque no la obligación. Si decide intervenir en el mercado, el BCRA asumió el compromiso con el FMI de instrumentarlo de manera clara, transparente y a través de subastas.

Desde la implementación del plan de crecimiento cero de la base monetaria, el dólar ha fluctuado sin ningún tipo de intervención y en las últimas semanas se ha encaminado inexorablemente al piso de la banda. El valor inicial de 41,30 en el segmento mayorista al comienzo del programa se transformó en un dólar de 36 pesos a mediados de noviembre. Hay varios factores que se combinaron para el fortalecimiento del peso. Las monedas emergentes en general y el Real Brasileño en particular (luego del triunfo de Bolsonaro) se han apreciado en octubre y eso le dio una mano a nuestra moneda. Pero además, el plan monetario es muy restrictivo en liquidez, lo que se refleja en tasas de interés en un nivel elevado y sobre todo en faltante de pesos. En las nuevas condiciones ya no “faltan dólares” en la economía sino que más bien “faltan pesos”.

Es muy probable que en las próximas ruedas el Banco Central deba decidir si ejerce o no la opción de intervenir ya que el mercado continúa con tendencia ofrecida. Sería deseable que el BCRA intervenga en el piso de la banda y a continuación presento alguno de los argumentos a favor de esa posición:

  • Al elegir a la base monetaria como variable de control, tanto la tasa de interés como el tipo de cambio se determinan en el mercado. Normalmente, dólar y tasa deberían moverse con signo contrario: una baja de tasas debería empujar el dólar hacia arriba y viceversa. La caída simultánea de estas dos variables verificada en las últimas semanas es un indicador de que las condiciones de liquidez son demasiado chicas o, lo que es lo mismo, que tanto dólar como tasa vienen de valores de sobre reacción del mercado.
  • Las estimaciones de inflación para el mes de noviembre dan cuenta de una fuerte desaceleración esperada para cuando la inercia de la depreciación de septiembre pierda fuerza. Mantener este grado de contracción monetaria en el contexto de esta desaceleración esperada de la inflación para noviembre puede resultar excesivo. 
  • El mercado de cambios se ha movido a una zona cercana a la de equilibrio. Se redujo significativamente en octubre la compra de dólares por atesoramiento y también el déficit de turismo. Asimismo, el balance comercial de bienes muestra un incipiente superávit. Sostener el tipo de cambio permitiendo que repte al 3% mensual (esa es la velocidad crucero a la que se mueven el piso y el techo de la banda) es una forma de evitar una apreciación real desmedida.