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Elecciones en EE.UU.: el mercado apuesta por los republicanos

Tradición. La elección de medio término es un termómetro de la popularidad del Ejecutivo

Las elecciones legislativas del próximo 6 de noviembre muy posiblemente serán las más importantes en la historia reciente de EE.UU. En juego no sólo estará la totalidad de la Cámara Baja (435 bancas), un tercio del Senado (35 bancas) y 33 de 50 gobernaciones, sino también el futuro político del presidente norteamericano Donald Trump. El Partido Demócrata buscará recuperar el dominio completo del Congreso que perdió en el año 2011, durante las primeras elecciones legislativas del entonces presidente Barack Obama.

Si nos aferramos a la historia más reciente, desde las elecciones de mitad de término de Jimmy Carter en 1978, cada vez que un presidente enfrentó su primera elección legislativa, el partido que habita la Casa Blanca perdió en promedio 26,3 bancas en la Cámara Baja y 2,6 bancas en el Senado. Es más, solo George Bush hijo (por su liderazgo tras los ataques terroristas de 2001) pudo incrementar el peso partidario en el Congreso en las legislativas de 2002 al sumar ocho representantes y 1 senador. Carter, Reagan, Bush padre, Clinton y Obama perdieron poder político a tan solo dos años de haberse convertido en presidentes.

El Partido Republicano actualmente supera al Partido Demócrata por 42 bancas en la Cámara Baja (235 a 193, con 7 vacantes) y lo aventaja en el Senado por tan solo 2 bancas (51-49). Con 435 Representantes en todo el país, el partido que logre alzarse con 218 bancas en la Cámara Baja, será mayoría cuando el próximo 3 de enero inicie sesiones el 116 Congreso.

Reacción de los mercados Pocos anticiparon la victoria de Trump en noviembre de 2016 ya que las encuestas arrojaban una abultada victoria de Hillary Clinton. Conocemos en riguroso detalle la reacción de los mercados alrededor del mundo cuando se conocieron los resultados de las elecciones presidenciales. A medida que transcurría la noche norteamericana y se confirmaba la tendencia, en Asia los principales índices cerraban con pérdidas cercanas al 5%, mientras que en Europa abrían cerca de 4% abajo, pero culminaron el día en territorio positivo. Los Futuros del Dow Jones caían cerca de 800 puntos al comienzo de la jornada del 9 de noviembre, pero cerraron con saludables ganancias cercanas al 1,5%.

Entonces, ¿cómo reaccionarán los mercados este miércoles si los resultados de las elecciones legislativas no coinciden con los pronósticos más recientes?

Las últimas encuestas muestran cómo el Partido Republicano, que actualmente controla el Senado, la Cámara Baja, la Casa Blanca y 33 de 50 Gobernaciones, estaría perdiendo poder en el Congreso, especialmente en Diputados (Representantes). Con 209 bancas “aseguradas”, los demócratas sólo necesitarán salir victoriosos en 9 de las 27 bancas que se consideran estar “en juego” ya que las encuestas muestran campañas muy reñidas. Una banca es considerada como “asegurada” cuando la opinión pública muestra una clara ventaja para uno de los candidatos.

El destacado inversionista Mark Mobius dijo recientemente que ve que la reciente corrección en Wall Street se profundizará si los republicanos pierden el control en el Congreso el martes. “Si, por ejemplo, los demócratas obtienen el control de la Cámara Baja, creo que esto será malo para el mercado estadounidense”, dijo el cofundador de Mobius Capital Partners, en una entrevista con un conocido canal de TV. “Si esto ocurre, es probable que haya más corrección en Wall Street”, añadió.

Los dos principales índices bursátiles norteamericanos bajaron considerablemente en octubre. El Dow Jones Industrial bajó casi un 6% el mes pasado mientras que el S&P 500 cayó un 7,5% y hace tan solo una semana, cayó más del 10% desde su máximo intradiario de 2.940 el 21 de septiembre. Una clara corrección, según lo define Wall Street.

Si los republicanos dan la sorpresa (según es definida por las encuestas) y retienen la mayoría en ambas cámaras, Wall Street experimentará un rebote que podría durar otros seis meses. Los planes del presidente Trump no se verán afectados por la nueva composición del Congreso y podrá implementar la agenda republicana que tiene como principal pilar la flexibilización de la economía norteamericana mediante la reducción de la cantidad de regulaciones (burocracia), la reforma de leyes laborales y la apertura de mercados para la exportación.

De no ocurrir esto y si los demócratas logran quedarse con la Cámara Baja, la agenda republicana se verá paralizada durante los dos últimos años de la presidencia Trump y los mercados muy posiblemente lo utilicen como excusa para tomar ganancias después de varios años de crecimiento sostenido. Wall Street ha trepado 31,2% desde la elección de Trump y desea continuar con una agenda de crecimiento económico como el que país está viviendo en estos momentos.

Por su lado, China reaccionaría positivamente a una victoria demócrata en la Cámara Baja ya que, con un presidente norteamericano debilitado políticamente, la guerra arancelaria tendría un desenlace más favorable al país asiático. Finalmente Europa, ya con en acuerdo comercial con EE.UU. en marcha, seguirá la tendencia de Wall Street y ofrecerá retornos negativos en el corto plazo.

Por este motivo, debemos ser muy cautelosos en la interpretación de los resultados del martes, ya que de ellos muy probablemente dependa al menos seis meses de apreciación del valor de las inversiones o seis meses de una corrección bursátil.

Históricamente, las elecciones legislativas han sido un referéndum de la gestión del presidente que habita la Casa Blanca. Con la excepción de George W. Bush —que logró sumar bancas en el Congreso—, en el resto de las primeras elecciones legislativas de cada presidente desde Jimmy Carter, el electorado claramente opinó mal sobre el habitante de la Casa Blanca.

Estas elecciones legislativas no serán, por bien o por mal, un referéndum de la gestión de Donald Trump. El presidente es un “outsider” que no pertenece a la clase política. Trump no posee una ideología definida y, con su modo de gobernar, atrae a republicanos, demócratas e independientes por igual. Esa es su base electoral, la que lo llevó a la presidencia y Trump muy astutamente ha logrado diferenciarse de Washington DC. Por este motivo, su popularidad supera a la aprobación del Congreso (el que se renueva el martes), hoy en 19%, según la encuestadora Gallup.

A 639 días de haber asumido como 45° presidente de los Estados Unidos, Donald Trump goza del nivel de aprobación más alto de su presidencia (44% según Gallup), idéntico al de Barack Obama a la misma altura de su primer mandato (44%), similar al de Clinton (48%) y por encima de Ronald Reagan (42%).

No existe un sector de la sociedad norteamericana lo suficientemente importante que haya votado a Trump presidente y que hoy esté arrepentido de haberlo hecho. Muy probablemente haya algunos que sientan que el presidente los ha defraudado, pero no hasta el punto de votar en protesta a los demócratas. La conexión que existe entre un trumpista y el presidente es tan sólida que muy difícilmente se haya roto tras dos años de presidencia. Los electores votarán a sus candidatos puntuales, no al presidente.

*Esta columna fue escrita con la colaboración de Sebastián Maril.

Fuentes: Clarín Economía