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En dónde invertir nuestro dinero en este enigmático 2019

Antes de armar un portafolio de inversión en 2019 o una estrategia de inversión, debemos empezar por tratar de decodificar el rumbo del mundo, el cual se ha enrarecido en el último año y los mercados financieros se han encargado de plasmar en los precios, con fuertes bajas en todos los activos.

Los diversos actores del mundo financiero han reducido su perspectiva de crecimiento para el mundo, principalmente de la mano de China y Europa. Además han hecho múltiples advertencias por altísimos niveles de endeudamiento y déficits fiscales, empezando por Japón, China y EE.UU. Otros países como Italia, Grecia y Francia pasan una situación similar. Y ni hablar de los emergentes.

Este endeudamiento se extiende a corporaciones y familias. Todo explicado por una década de estímulos financieros: dinero abundante y muy barato para estimular la economía. Pocos países, como China e India tienen niveles de crecimiento que permitirían revertir la situación.

En 2019, Estados Unidos seguirá en el centro de la escena y la palabra clave será “incertidumbre”. La principal economía del mundo enfrenta un proceso de transición que repercute en el mundo. Si bien el crecimiento del PIB de EE.UU. explica solo el 18% del crecimiento mundial, cuando lo combinamos con China suman más del 50% y la batalla comercial entre ambos está impactando al resto del mundo. El gigante asiático, por su parte, tracciona a Asia, que acompañará en esa menor demanda agregada.

El conflicto entre EE.UU. y China parecería ser más una pelea entre dos superpotencias por el liderazgo del mundo en el siglo XXI, que una simple guerra comercial. Dicho esto, la balanza comercial de EE.UU. ha sido altamente deficitaria con China durante 20 años y necesita estabilizar la situación. El primer trimestre veremos qué tipo de acuerdo logran las dos potencias, lo cual podría volcar la suerte de los mercados para un lado u otro.

Luego de 9 años de expansión, a tasas muy modestas, las posibilidades de recesión para el 2019 en EE.UU. son muy bajas, inferiores al 25%; pero cuidado: no hace falta una recesión para disparar una crisis en los mercados financieros y de capitales.

La reforma fiscal de Trump reemplazó estímulos monetarios por fiscales y aguantó por un año. Pero no está claro si el impacto ya se diluyó, dejando mayor déficit.

Lo que sí está claro es que el gran protagonista del 2019 será la Fed. La suba de tasas, combinada con la reducción del libro (esto es: restar liquidez a la plaza) son la principal amenaza para los mercados de deuda, de acciones y el crecimiento global. Así, dos de los factores que mira la Fed. podrían moderarse: por un lado inflación, de la mano de un petróleo más barato y menor crecimiento y, por otra, demanda laboral y presión sobre el salario (aumento de productividad). Aranceles y commodities al alza actuarían en contra. El otro desafío de la entidad será comunicar una posible pausa en su esquema de regularizar los mercados financieros sin que el mercado interprete un cambio de época y los activos se vuelvan a sobrecalentar. El consenso de mercado espera una sola suba a fin del año que viene y otra en 2020 para estabilizar la tasa de referencia en torno a 3%.

EE.UU. será un claro ganador si las tasas no suben tanto porque tiene una de las duraciones de su deuda más bajas del mundo, y los principales tenedores son ellos mismos y China, una demanda que podría correrse y convertirse en un cisne negro.

A no arriesgarse mucho

En una clara muestra del problema crediticio existente, diciembre sería el primer mes sin emisiones de empresas high yield en EE.UU. en muchos años. La espera parece ser la consigna.

Si tomamos en cuenta el contexto descripto, deberíamos posicionarnos en bonos con grado de inversión cortos y algunas emisiones en moneda dura de países emergentes con buenos fundamentos que podrían potenciar un portafolio de renta fija. Si bien las expectativas de baja de tasas bajaron muchísimo, vemos apenas rebotes y comportamientos erráticos en acciones preferidas, bonos convertibles (CoCos) y bonos perpetuos y bonos high yield y/o de muy largo plazo.

ESTRATEGIA SOBRE BONOS: Los bonos de países desarrollados podrían tener un año menos volátil y mantenerse estables. En nuestra estrategia global, nos volcamos a activos de cobertura (bonos japoneses y suizos) y seguimos sin recomendar activos de la periferia europea y high yield.

Será un año para posicionarse de manera muy conservadora durante el primer semestre hasta tanto se definan algunos temas cruciales y las batallas de Trump encuentren un equilibrio. La estrategia de renta variable será posicionarse en acciones anticíclicas como utilities, consumo no discrecional y empresas de salud, y evitar acciones financieras (REITs incluidos), de consumo discrecional e industriales.

Respecto a las acciones europeas, las mismas se vieron gravemente afectadas por la incertidumbre política y económica en el Reino Unido, Italia, Francia y Alemania: el surgimiento de movimientos nacionalistas antieuropeos reflejan la aparición de nuevos factores de incertidumbre durante 2019.

ESTRATEGIA SOBRE ACCIONES: En lo referido a acciones, nos mantenemos neutrales en los índices S&P 500, Nasdaq 100 y Dow Jones. A su vez, ratificamos nuestra preferencia sobre sectores anticíclicos de EE.UU. (Consumo básico, Utilities y Salud), mientras que preferimos a corto plazo no exponernos a sectores volátiles como Energía, Financiero, Consumo discrecional, Industrial y Telecomunicaciones. En Europa nuestra opinión es neutral, habiéndola rebajado sobre Italia y España. En cambio, poseemos una opinión positiva sobre acciones japonesas. 

En el mundo emergente, creemos que habrá que ir con pie de plomo y mucha selectividad, a pesar de la fuerte caída sufrida, el primer semestre es para ir mirando y rearmando posiciones lentamente. Evitar acciones chinas (salvo aquellas empresas listadas como ADRs con elevados cash flows). A la fecha de este artículo el Shanghai Composite rompió para abajo los 2500 puntos.

ESTRATEGIA SOBRE EMERGENTES: A pesar que muchas estrategias que circulan estas últimas semanas recomiendan acciones emergentes, nuestra posición es más conservadora por los bajos precios de los commodities, la desaceleración global y al menos una nueva suba de la tasa de la Reserva Federal. Esperamos que los activos emergentes sufran volatilidad pero sin grandes cambios, aunque las acciones de Arabia Saudita y Rusia pueden sufrir pérdidas ante la debilidad del petróleo.

El dólar ya no debería ser la única moneda en la cual estar invertidos, ya que le vemos recorrido en las demás divisas del G10, en especial el yen y las coronas escandinavas. El euro tuvo un derrape importante pero las presiones internas seguirán con Italia, Brexit y desaceleración acechando constantemente, lo cual nos impide ser muy optimistas para sus acciones. Sin embargo, la reciente caída del petróleo ayuda a Europa y Japón, que mejorarían sus cuentas corrientes. 

ESTRATEGIA SOBRE MONEDAS: En términos de monedas, expresamos nuestra preferencia por monedas de cobertura (yen, franco suizo) a costa del dólar estadounidense, que podría debilitarse en parte por la menor suba de la tasa de interés. Además, las economías ligadas a materias primas pueden verse afectadas, por lo que no sugerimos comprarlas.

Es momento de volver a incorporar oro a la cartera así como el resto de los metales preciosos. Lo Ideal sería a través de oro físico, pero en una cartera de inversión puede hacérselo con futuros o bien mediante algún ETF como el GLD. También empresas mineras. Un dólar más barato podría dinamizar de nuevo a los commodities agrícolas (si el conflicto comercial con China se resuelve, en especial para la soja), pero el petróleo seguirá enfrentando una oferta en exceso, en especial de EE.UU.

ESTRATEGIA COMMODITIES: Finalmente, los metales industriales pueden continuar presionados por la guerra comercial con China, por lo que pueden sufrir nuevas pérdidas. Volvemos a tener una opinión positiva sobre el oro. A pesar de la fuerte y reciente caída del petróleo, nos mantenemos neutrales.

Argentina muy dependiente del escenario electoral

¿Y en Argentina? Dólar y suerte. La evolución de los bonos dependerá del calendario electoral, con 18 distritos votando antes de octubre, fórmulas que recién se inscribirán en junio y las PASO en agosto. Un año perdido para la inversión privada, de tensa calma a la espera de los sucesivos desembolsos del FMI para poder repagar las deudas y sobre todo el peso de los intereses, que serán en el mejor de los casos el único componente del déficit fiscal financiero. En el escenario actual, ni el Estado ni el consumo permitirán ser optimistas. Sí lo será Vaca Muerta y el sector energético en general, así como el sector exportador y una paridad cambiaria que aún no refleja el contexto global sino que responde a una plaza totalmente seca de pesos por decisión del Banco Central para frenar la inflación. Tal como venimos anunciando en Fin.Guru, la lógica indica dolarizar las carteras a medida que nos acerquemos a marzo y no esperar mucho en materia de recuperación de la paridad de los bonos en dólares.

Un tema duro es la dolarización y forma de atesorar que se podría dar durante el primer trimestre. De darse este proceso, típico de un año electoral tan polarizado, si es dentro del sistema bancario o de bonos será suave. Pero si la gente decide rotar y acumular en colchón, caja de seguridad o exterior tendremos nuevamente presión cambiaria.

En materia de acciones no podemos ser optimistas. El ascenso de fronterizo a emergentes iba a producir el rally que no fue. Y si pensamos que ahora que los fondos mutuos tienen que replicar a Argentina en sus carteras también podemos cometer el mismo error. Lo positivo es que las acciones se encuentran mucho más baratas que antes, pero lo malo es que reflejan una situación mucho más complicada también.

Lejos de ser un año en el que vemos un escenario definido, son muchas las incertidumbres que existen en el frente externo y electoralmente en el frente interno como para poder trazar una línea definida. Todos esos temas se irán esclareciendo para un lado u otro a lo largo del primer semestre y darán volatilidad a los activos financieros. El segundo semestre, con algunos puntos más claros, permitirá tomar decisiones de inversión información más precisa.