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Fracasar para innovar

Lo que tanto esperabas la segunda parte de la columna sobre Richmond -Bioceres.

Finalmente llegamos a la segunda empresa biotecnológica que hace su debut en bolsa en lo que va del año. Todo un logro. ¡Aplausos para Biotech! Si te perdiste la primer parte de esta columna leela aquí.

Pasamos de un laboratorio que hace genéricos, Richmond ([RICH.BA]) a una compañía que produce semillas transgénicas: Bioceres ([BIOX]) Ahora bien, ¿Qué son estas semillas? ¿Para qué sirven? Y lo más importante ¿Somos competitivos? Dejemos de lado el perfil técnico de la empresa y revisemos desde el llano los detalles de esta nueva biotecnológica.

Las semillas transgénicas son aquellas que se modifican genéticamente para destacar un rasgo específico. Como por ejemplo que se cultiven más rápido, que estén aptas para crecer en ambientes con clima hostil e incluso para que la planta sea capaz de maximizar la absorción de los nutrientes que ofrece el suelo.

En lo que respecta al consumo de soja, no es de extrañar que la región asiática concentre el mayor porcentaje de consumidores debido a que su dieta en base a soja se remonta al año 4000 A.C. La dinastía china Shang fue la primera a nivel mundial en cosecharla, al mismo momento en el que se comenzó a cultivar mijo y después arroz.

Explotando los rincones competitivos

Argentina tiene un gran potencial dentro del sector de biotecnología. Sin embargo, hay profundas diferencias en el avance de sus distintos sub-sectores.

En la parte farmacológica, los exhaustivos marcos regulatorios, los controles de precios y la escasa inversión ralentizaron el avance tecnológico perjudicando el posicionamiento de la industria argentina en el mercado global.

A pesar de contar con infraestructura, requisitos protocolares y capital humano para desarrollar terapias de punta, Argentina no consiguió una presencia relevante dentro del mercado internacional.

Si bien el sub-sector agrícola se destaca por apoyarse en un pilar histórico de la economía argentina, éste supo lograr la convergencia de estos tres factores en forma eficiente. Los mercados actuales exigen productos que logren plasticidad al momento del cultivo, es decir adaptarse a la inestabilidad climática global y a las posibilidades que ofrece el ecosistema (nutrientes del suelo).

Dos de los puntos fuertes de Bioceres (BIOX) son la capacidad de producir semillas para diferentes tipos de suelo y la aceleración de los tiempos de cultivo sin dejar de lado el rendimiento de la planta.

La estructura de la compañía es atractiva, ya que la base se forjó en base a semillas cuyo mercado se espera que crezca a una tasa anual compuesta del 8% entre 2018 y 2022. Sin embargo, es importante observar de cerca la evolución del producto: Rizobacter. ¿Por qué? Esta operación se llevó a cabo con el fin de fomentar y apuntalar la productividad de las semillas desde el plano biológico. Con el retraso de 17 puntos porcentuales en materia de siembra respecto a la temporada 2016/2017, Bioceres (BIOX) tiene la posibilidad de demostrar el rendimiento año a año de sus semillas. Esto le permitirá ajustar la diferencia con Brasil, que es el principal competidor de Argentina en materia de ventas.

Esa bendita deuda

Debo confesar que aquellos que seguimos el rubro farmacéutico estamos mal acostumbrados. Los laboratorios tienen una dinámica diferente respecto a los demás sectores a la hora tanto de analizar como de ejecutar transacciones. Gracias al elevado nivel de liquidez disponible en las compañías, el análisis en primer lugar queda sujeto exclusivamente al producto que desarrolla la compañía. En base a esto se evalúa si se justificó o no, haber tomado deuda. En el caso de que se justifique, las empresas más grandes absorben la compañía o el activo deseado, se compra y se trabaja en resolver la deuda. Todo esto se hace bajo la presunción que el producto en cuestión generará retornos por encima del nivel de deuda.

Bien, dicho esto, quiero enfocar y extrapolar de manera parcial la dinámica de las farmacéuticas al sector agrícola. Hay tres compañías que tienen prioridad para acceder a esta oferta pública: Monsanto ([MON]), BASF y RASA.

De estas 3 empresas, Monsanto (MON) tiene la responsabilidad de mejorar, expandir y diversificar su porfolio a nivel global. ¿Por qué Monsanto y no las otras dos empresas? Porque Monsanto tiene mayor posicionamiento a nivel mundial. De la misma manera cuenta con un mayor flujo de caja respecto a BASF y RASA, al punto de generar mejores ofertas de negocios hacia compañías que sean de su interés. Si bien no estoy diciendo que Monsanto tenga intenciones de comprar la compañía, no descarto que lo haga en un futuro dependiendo del nivel de rendimiento que tenga Rizobacter. En la misma línea, el rango de corte de Bioceres se encuentra 24,2% por debajo del promedio de los IPOs recientes (USD 11 por acción vs USD 14,5), lo que le deja espacio para hacer un recorrido sostenido, cauteloso y sustentable mientras se encuentre operando en bolsa.

Fortalecer los puntos débiles para generar mejor posicionamiento

Si bien los parámetros son distintos respecto a las farmacéuticas, lo cierto es que Argentina en el plano agrícola es competitiva y es la propia Bioceres quien busca alinearse con los requerimientos que exige la demanda a nivel mundial. Este es un punto que marca la diferencia respecto del último IPO, Laboratorios Richmond. En el caso de BIOX , la empresa incurre en deudas para pagar una inversión. Esa inversión apunta a trabajar como complemento y fortalecedor del producto final. Puede salir mal como puede salir bien, pero está dentro de los parámetros esperados.

Por el otro lado, tenemos una empresa, RICH, que no busca riesgo, sino que busca comodidad. Por fortuna, el mercado reconoce eso y hace su devolución volcando el precio que le parece que vale cada acción.

En fin Sras. y Sres. espero haber aportado mi humilde granito de arena en esta segunda parte.

¡Estaremos atentos a ver el desempeño de las biotecnológicas que, para bien o para mal, son nuestros pollos y hay que motivarlos a crecer y crecer, aunque dicen, es arriesgado!