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Francia: elecciones e incertidumbre política y económica

Cada vez que un país vive tiempos de elecciones, los mercados miran atentamente el proceso.

Cada vez que un país vive tiempos de elecciones, los mercados miran atentamente el proceso para poder prever el futuro de la economía, y esto es aún más relevante cuando el país, es una de las economías más influyentes y con mayor peso también en el ámbito político y cultural. Este es el caso de Francia, que vive actualmente los momentos de votación para un nuevo presidente, por lo que los mercados están atentos a los resultados.

Once son los candidatos a gobernar el país, pero cuatro son quienes tienen más posibilidades reales, teniendo presente que dos serán solamente los que pasen a una posible segunda vuelta. Son unas elecciones que no tienen un favorito claro, donde el presidente actual François Hollande no se presenta a la reelección, y su antecesor Nicolas Sarkozy quedó eliminado en las primarias, lo cual deja en evidencia un alto grado de incertidumbre.

La atención la tiene la candidata Marine Le Pen, representante de la ultraderecha del Frente Nacional y es una de las grandes favoritas. Supo estar en los titulares de los periódicos del mundo, al apoyar el Brexit y al avalar la candidatura del entonces candidato a presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Sus propuestas son realmente radicales, pero siguen un clima de época que se dio inicio en 2016 con un aumento del proteccionismo y del nacionalismo. Busca un Frexit, es decir, la salida del país de la Unión Europea, lo cual tendría enormes consecuencias, primero en lo político, segundo en lo económico y luego en todas las ramas de la vida de los franceses. Siendo el país uno de los más fuertes del bloque, su salida cerraría sus fronteras, y requeriría una nueva negociación para acuerdos de transacción comercial.

Además la candidata también desea una salida de Francia de la OMC, la OTAN, el BM y el FMI. Lo cual representa un deseo de recuperar las riendas de la economía y de mayor autonomía. Las consecuencias serían catastróficas para Europa, si Francia sale de la UE, y por ende, de la zona euro, la moneda se vería fuertemente debilitada, y podría significar el fin de la moneda única.

Según las encuestas, Emmanuel Macron empataría con Le Pen, pero su candidatura se enfoca en un distanciamiento tanto de la derecha como de la izquierda, dice ser neutro. El candidato es el ex Ministro de Economía y tiene una amplia trayectoria en el sector privado, especialmente en el sector bancario. Se declara liberal en lo económico pero progresista en lo social. Sus propuestas se centran en una reforma del programa de pensiones, el aumento del empleo, el recorte de los impuestos sobre sociedades, y la inversión de 50 mil millones de euros en gasto público.

Jean-Luc Mélenchon es el candidato de la extrema izquierda, con propuestas que asustan a los mercados y que los afectarían directamente, en especial a los Bancos franceses. Representa el extremo opuesto de Le Pen a pesar de compartir el apoyo a un posible Frexit, propone una justicia tributaria, una tasa impositiva máxima del 100%, el fin de la austeridad, un orden ecológico y el abandono de la energía nuclear en el país. Propone además la jubilación a los 60 años, el fin de la reforma laboral y el abandono de Francia de la Unión Europea y de la OTAN, instaurando una VI República.

El republicano François Fillon se encuentra debilitado, quien en su momento supo ganarle las primarias a Sarkozy, fue perdiendo apoyo luego de una seguidilla de escándalos de corrupción. Pero cuenta con un ambicioso programa económico, con recortes en el sector público, dando mayores márgenes de acción al libre mercado. Lo cual puede ser una ventaja para las acciones francesas al ver disminuida la regulación.

Para los mercados el peor pronóstico sería un balotaje entre Le Pen y Mélenchon, ya que a pesar de ser rivales y de ideologías opuestas, uno de derecha y otro de izquierda, comparten la idea de renovar el orden económico con propuestas radicales que modificarían fuertemente los mercados.

AFP

Contexto

Francia vive la mayor depresión del sector agrícola-ganadero desde la Segunda Guerra Mundial, la agricultura y la ganadería están inmersas en una profunda crisis, lo cual puede tener un importante impacto en las elecciones. De la misma forma que sucedió en el Brexit, donde la profunda Inglaterra es la que votó por la salida de la UE, al verse perjudicados porque la apertura económica y la globalización perjudicaron su producción, al igual que los votos que dieron como ganador a Trump en Estados Unidos, en Francia podría suceder lo mismo.

El campo representa el 20% de los votos, y la crisis hace crecer un sentimiento anti-establishment que coloca a los partidos tradicionales fuera del espectro ganador. Se los acusa de no haber protegido ni los precios ni la producción frente a una reñida competencia internacional. Los agricultores apuestan por Le Pen, ya que consideran que la propuesta de sacar al país de la UE sería un gran alivio. De esta forma, la ‘Francia profunda’ de ganaderos, agricultores y transportistas podría ser la llave de la victoria, especialmente en la región de Bretaña.

Sin embargo, hay una incongruencia con esta opinión. Hoy en día, Francia es el mayor receptor de ayuda de la política agropecuaria común de la UE, pero son los mayores productores del bloque.

Pero la candidata fue duramente criticada por 25 Premios Nobel de Economía públicamente en el periódico Le Monde, ya que consideran que sus propuestas desestabilizarían al país, y podrían generar incertidumbre en el bloque económico europeo. Consideran que sus políticas de aislamiento, proteccionismo y devaluación competitiva son peligrosas para el crecimiento económico porque provocan fuertes respuestas externas, e incluso, una guerra económica.

Por otro lado, cien economistas publicaron una carta en Libération, para mostrar públicamente su apoyo al candidato Mélenchon. Consideran que tanto Macron como Fillon intensificarían los recortes del gasto público, el desmantelamiento del estado de bienestar y del derecho laboral. Mientras que entienden a las propuestas de Mélenchon como las únicas a la altura del desafío, en un marco coherente y riguroso, con equilibrio presupuestario, sin austeridad y con justicia fiscal. De esta forma, tratan de desplazar a los otros dos candidatos del balotaje para que Jean-Luc logre la segunda vuelta frente a Le Pen.

En el medio está Macron, quien fue Ministro de Economía de Hollande y consultor en Banca Rothschild, busca diferenciarse, y propone grandes reformas que marcarían la diferencia: relaciones laborales mucho más flexibles, subsidio al desempleo, un sistema de pensiones, aportar por una inversión de 50.000 millones en inversión. Según todas las encuestas, sería quien ganaría frente a cualquier rival en segunda vuelta.

Francia vota

Francia vota presidente, pero también vota entre el status quo y el revisionismo. Francia elije entre continuar en la misma línea que hasta ahora, u optar por el giro que dieron Reino Unido y Estados Unidos el año pasado. Estará por verse cuál es la opción ganadora, pero todo apunta que en los mercados habrá incertidumbre hasta el último momento.

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