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Hay un nuevo sheriff en el pueblo

Durante la última década, occidente ha mantenido una postura muy laxa ante una catarata de eventos geopolíticos internacionales de tal magnitud que ameritaban, al menos, intervención de las supuestamente históricas hegemonías.

¿Nos sentimos hoy más seguros que hace 10 años?

Es una simple pregunta y la respuesta no debería ser muy complicada. Pero pongamos este interrogante en contexto mirando tan solo algunos de los eventos que han dominado la escena mundial más reciente.

Robert Taylor como Walt Longmire en serie Longmire

Los hechos

Durante la última década, occidente ha mantenido una postura muy laxa ante una catarata de eventos geopolíticos internacionales de tal magnitud que ameritaban, al menos, intervención de las supuestamente históricas hegemonías.

Por un lado, Europa, Estados Unidos, Japón y otras naciones líderes, han permitido que Rusia, liderado por un “ex agente” de la KGB y actual Primer Ministro Vladimir Putin, invadiera Crimea, parte de Ucrania, y la anexara a su territorio como en los viejos tiempos de la Unión Soviética. Nada importante aquí. Pasen y sigan.

El mundo también ha permitido que China construya islas artificiales en el Pacífico Sur y ahora reclame soberanía marítima alrededor de las ya confirmadas bases militares oceánicas. ¿Se imaginan si Argentina construye una isla artificial en su plataforma marítima cerca de las Malvinas y reclama soberanía? ¡Reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU! Sin embargo China tiene sus islas sin que nadie haya levantado un dedo.

Hemos sido testigos de una Siria que ataca a su propio pueblo con armas tóxicas que supuestamente ya no tenía gracias a la Convención de Armas Químicas de 1997. ¿Pero si Obama en su quinto Discurso Anual al Congreso juró que Siria ya no era una amenaza para su pueblo? ¿No me creen? ¡Googléenlo!

Occidente también ha permitido que Irán continúe desarrollando su arsenal nuclear, a pesar de un Israel que a gritos pide ayuda a una Naciones Unidas que prácticamente ignora los pedidos de uno de sus miembros. “No entendés, el verdadero malo de la película es Israel”, me dicen.

También hemos permitido que un joven norcoreano llamado Kim-Jong-un, se divierta con sus juegos de guerra utilizando armas nucleares en vez de hacerlo en una Play Station. Cada semana el líder asiático lleva a cabo pruebas militares lanzando misiles al océano. ¿Y si uno de estos misiles falla y cae en Corea del Sur o Japón? Cómodamente sentados a más de 20.000 Km de Pionyang, es difícil tener noción de la locura que posee este muchacho.

Y finalmente, el planeta ha permitido que un tal grupo terrorista llamado ISIS, aparezca en escena decapitando a cristianos y perpetuando atrocidades en Europa, África y Estados Unidos. ¡Volvé Al-Qaeda, volvé!

Todo esto, ha ocurrido en los últimos 10 años.

Entonces repito mi pregunta: ¿Nos sentimos hoy más seguros que en el 2007? ¿A caso no estamos siendo testigos de un cambio geopolítico muy peligroso perpetuado por potencias militares y por un grupo de fanáticos religiosos radicalizados que solo buscan la decadencia de occidente?

La locura bélica

“Sabemos muy bien que la guerra ocurre no cuando las potencias democráticas están bien armadas, sino cuando estas son débiles ya que abre las puertas a las tentaciones de los tiranos del planeta”.  Ronald Reagan.

Para el 50% del electorado norteamericano que añoraba a un EE.UU. líder internacional al estilo de Ronald Reagan en la década de los 80, era necesario que apareciera un nuevo sheriff que ponga un freno a tanta proliferación de presidentes, primer ministros y líderes religiosos dispuestos a aprovecharse de un occidente que, durante diez años, careció de liderazgo internacional y mostró su indiferencia hacia los problemas latentes.

Ese sheriff se llama Donald Trump y hoy el presidente norteamericano muestra al mundo que el Estados Unidos “del montón”, dejó de existir el pasado 20 de enero.

Trump ya le ha dicho a su “amigo” Vladimir Putin que Siria, aliado ruso, no seguirá asesinando a sus ciudadanos utilizando cualquier tipo de medios. El mundo lo respaldó.

Trump ya ha enviado un mensaje a ISIS mostrándole que hay un nuevo líder en la Casa Blanca dispuesto a poner de rodillas a estos fanáticos advirtiendo que todo ataque terrorista será respondido con una represalia de proporciones asimétricas. Europa se puso de pie y lo aplaudió.

Trump ha informado al gordo norcoreano del peinado raro que, si quiere jugar a la guerra, que espere a que los tres portaviones norteamericanos y los 15 destructores armados hasta las banderas, lleguen a la península coreana para que den comienzos los juegos. China, el principal aliado de Corea del Norte, por ahora, apoya la iniciativa del norteamericano.

Trump en 100 días ha hecho más para frenar los cambios geopolíticos que cualquier otro líder mundial en los últimos 10 años. No estoy defendiendo a Trump y entiendo que las acciones militares recientes llevadas a cabo por los EE.UU. generen preocupación. Intento justificar con ejemplos concretos que era necesario que alguien pateara el tablero y muestre a los alborotadores del planeta que el terrorismo, los juegos de guerra, el desarrollo del arsenal de armas de destrucción masiva y la construcción de bases militares artificiales, son una amenaza a la paz mundial si nadie pone límites.

No existe una locura bélica de Trump. El líder norteamericano busca poner fin a 10 años de escalada armamentista y cambios geopolíticos que estaban poniendo en jaque al planeta. Desconozco cómo terminará estos enfrentamientos. Pero a los “bullies” no se los detiene con el diálogo, sino con muestra de fuerza.

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