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Hillary y el contraataque de las farmacéuticas

En materia sanitaria, las posturas de Donald Trump y Hillary Clinton difieren en términos de intervención y control sobre el sector.

Las elecciones en EE.UU. se encuentran próximas a llevarse a cabo y los candidatos ajustan sus discursos con tópicos sensibles para lograr un mayor alcance en el electorado. En materia sanitaria, las posturas de Donald Trump y Hillary Clinton difieren en términos de intervención y control sobre el sector.

Mientras que el candidato republicano propone una reestructuración del esquema actual que implique negociación de precios de fármacos, el partido demócrata propone establecer un estricto control sobre los precios de los medicamentos tanto los vigentes como los próximos a ingresar al mercado.

Durante 2015 y 2016, hubo dos disparadores concretos que permitieron que Hillary ponga en el foco a las farmacéuticas dejando ver durante 2ºS15 la suba de 5000% en el precio de un medicamento para la toxoplasmosis, y en agosto de 2016 la suba de 500% en el precio de EpiPen (droga desarrollada para las alergias). Una vez ocurrido el episodio en agosto de 2016, cuyo precio de mercado aumentó 500%, las compañías mencionadas previamente contraatacaron la postura de Hillary argumentando que la cura de las enfermedades tiene un valor agregado disruptivo difícil de ajustar en un marco que pretende profundizar un esquema de control de precios.

En lo que respecta a Gilead Sciences  (GILD), quien tiene dentro de sus productos Sovaldi y Harvoni, ambos medicamentos que curan la hepatitis C, realizaron una comparación acerca del tratamiento y la efectividad del remedio vs. tratamientos convencionales. En términos de calidad y precio, el precio se encuentra 86% por debajo de los tratamientos llevados hasta el momento que no terminan de erradicar la patología.

Ambos eventos discretos dieron lugar a que la candidata demócrata se proclame nuevamente a favor de una mayor intervención en el sector. Situaciones que impactaron y provocaron diferentes tipos de reacciones.
Por ejemplo: luego del episodio sucedido en septiembre de 2015, un sugestivo tweet de Hillary indicando mayor control, originó que el índice IShares Biotechnology (IBB) ceda 19,4%. Si bien logró recuperar 14,3% durante el período octubre-diciembre, el impacto fue profundo.

En lo que respecta al año 2016, si bien hay que tener en cuenta el riesgo sistémico ocurrido luego de la baja iniciada en el mercado asiático, el IShares Biotechnology Index (IBB) lateralizó a lo largo de todo el 1ºS16 mientras que el SPDR S&P 500 (SPY) logró volver a máximos YTD.

Las estrategias de las compañías difieren semestre a semestre: mientras que durante el 2ºS15 se optó por un perfil bajo y fuertes compras internas para sostener precio en bolsa y operaciones de adquisiciones por un número récord (USD 664 Bn), en 2016 empresas como Gilead Sciences (GILD), Biogen (BIIB) o Johnson & Johnson (JNJ) salieron a defender la autonomía del sector.

Empresas del sector resaltaron un estudio llevado a cabo por la Universidad de Chicago los ciudadanos norteamericanos están dispuestos a pagar 3 veces su ingreso per cápita por un tratamiento. Deducción que hace reflexionar a las compañías si la salud debería crecer y desarrollarse.

El legado de la gestión de Obama: el Affordable Care Act conocido como “ObamaCare”. En el mismo, los ciudadanos norteamericanos están obligados a tener un seguro médico, de lo contrario reciben una multa que equivale a 3 veces el importe de la cuota de la aseguradora médica. En lo que respecta a las aseguradoras, las mismas deben proveer de una cobertura Premium a sus clientes, capaces de cubrir la mayor cantidad de fármacos disponibles. Debido al incremento en los precios de los medicamentos las coberturas aumentaron el precio de su cuota.

Las 23 aseguradoras médicas no logran sostener el ritmo de deuda producido por el constante aumento en los precios de los medicamentos y, también por el esquema impositivo vigente. Un claro ejemplo es UnitedHealth Group (UNH), una de las mayores aseguradoras médicas del mercado, quien se declaró en bancarrota durante 2015 y se estima que sus pérdidas sean cercanas a USD 1 Bn, razón por la cual decidió hacerse a un lado de ObamaCare.

Otras dos de las principales aseguradoras, Anthem (ANTM) y Humana (HUM), estiman pérdidas cuatrimestrales cercanas a los USD 300 M. Esto tiene un impacto directo principalmente en los usuarios, ya que ingresan al programa médico, de manera obligatoria, bajo el lema de cobertura médica asegurada, las aseguradoras recopilan deuda de manera cuatrimestral que se convierte en insustentable y, a la postre, son las propias aseguradoras quienes deben revocar gran mayoría de contratos por incapacidad de mantención. De hecho, en los últimos dos años se dieron de baja más de 800 mil contratos así como también se quitaron de la lista de cobertura 312 medicamentos, de los cuales 17 pertenecen a la última gama de remedios oncológicos, debido a sus elevados precios.

En conclusión, la gestión de Obama deja en una peligrosa cornisa al sector de la salud debido a una fuerte intervención. El dilema sobre si se debe o no continuar con este legado, dando un mayor o menor grado de autonomía al sector siempre teniendo en cuenta que al final de la cadena hay personas en búsqueda de una mejor calidad de vida.