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Huawei mezcla la tecnología con el socialismo chino

La compañía de telecomunicaciones china pretende convertirse en un gigante tecnológico y, al mismo tiempo, tener una actitud paternalista con sus empleados

Huawei, la compañía de telecomunicaciones china pretende convertirse en un gigante tecnológico y, al mismo tiempo, tener una actitud paternalista con sus empleados.

El ambiente en el campus de Huawei, que abarca cerca de 5 kilómetros cuadrados en Shenzhen (al norte de Hong Kong), se parece más al de una empresa estatal que al de una compañía de Silicon Valley.

Los empleados fichan a las 8:30 de la mañana (a los más rezagados se les manda una notificación por correo electrónico) y trabajan hasta el descanso de mediodía para echar la siesta.

La visión del grupo de telecomunicaciones chino sobre los beneficios es muy distinta a la del resto de compañías tecnológicas. La propia empresa china ha declarado que "no buscamos conseguir una gran rentabilidad, compartimos nuestros beneficios con nuestros clientes y socios comerciales". No deja de ser sorprendente que a un gigante tecnológico como Huawei le sea indiferente ganar dinero.

Sin embargo, gracias a esta postura, la compañía consiguió el año pasado alcanzar los 561.600 millones de yuanes (69.500 millones de euros) en ventas y sus ingresos aumentaron un 32%, aunque su margen de beneficio bajó hasta el 7%.

MERCADO

Según la compañía de investigación IDC, los dispositivos (smartphones y tabletas) de Huawei son los más populares en todo el mundo después de los de Apple y Samsung, mientras que en China se ha consolidado como la principal marca tecnológica y ha logrado superar a su rival Oppo con una cuota de mercado del 20% en el primer trimestre. En la actualidad, muchos grupos de telecomunicaciones emplean los equipos de infraestructura de red de la compañía china, lo que ha dejado en segundo plano a empresas como Ericsson o Nokia.

Sin embargo, a EEUU le preocupa dejar su red de comunicaciones en manos de una compañía que fundó un exoficial del Ejército Popular de Liberación maoísta y que parece estar vinculada al Gobierno chino.

De hecho, cuando en 2013 la empresa japonesa Softbank adquirió Sprint Nextel, EEUU exigió que Clearwire, el operador de red de datos de Sprint, dejase de utilizar los equipos de Huawei.

Estas demandas del Gobierno estadounidense no agradaron al fundador de SotfBank, Masayoshi Son, que admiraba la tecnología de Huawei y percibía el acuerdo como una gran oportunidad económica.

Los objetivos de Huawei son a escala global. Este año, la compañía china ha contratado a cerca de 2.000 personas para ampliar su servicio en la nube y continúa colocando equipos de conexión portátiles en las áreas más congestionadas. Este mes, Huawei lanzará al mercado su nuevo ordenador portátil, con el que espera aumentar sus ventas.

"En lo que respecta a los smartphones, el volumen de ventas de Huawei es excelente. Sólo les queda un escalón para poder equipararse en los próximos años a Apple y Samsung", afirma David McQueen, director de investigación en ABI Research.

Según Richard Windsor, fundador de la consultora Radio Free Mobile, el año pasado, el departamento que se encarga de los teléfonos móviles de Huawei, que constituye casi un tercio de los ingresos, registró pérdidas debido a la caída de los precios y a los elevados gastos en publicidad.

Sin embargo, más allá de su actitud paternalista, Huawei ha adoptado una postura más firme. Ren Zhengfei, fundador y vicepresidente del grupo chino, declaró a Reuters que tomaría medidas contra el personal que no sea productivo.

En la conferencia que ha ofrecido este mes la compañía, Shao Yang, responsable de la estrategia comercial de Huawei, afirmó que reducirán los modelos disponibles de sus teléfonos móviles y se retirarán de los países en los que no consigan suficientes beneficios.

Hace tiempo que muchos expertos exigían medidas más estrictas para el departamento de teléfonos móviles, que continúa formando parte de Huawei porque en 2008 no atrajo a ningún comprador. Windsor opina que un acuerdo con un gigante de Internet como Baidu o Tencent ayudaría a la companía a promocionar sus servicios en China y a aumentar la publicidad de Honor (su marca de móviles low cost ) en los mercados de los países en desarrollo.

Pero, por ahora, "Huawei no cuenta con los recursos ni con la capacidad necesarios para sortear todo tipo de problemas y poder equipararse a Samsung", opina Windsor.

Por otro lado, la compañía también ha dado muestras de debilidad en el sudeste de Asia y en India. Según Neil Shah, de la compañía de investigación Counterpoint Technology Market Research, para ganar cuota de mercado en India, hay que invertir mucho dinero. Oppo y Vivo, rivales de Huawei, han gastado miles de millones de dólares en patrocinar películas de Bollywood y partidos de críquet.

En Huawei, tienen claro que deben crear un "ecosistema" más uniforme. "Nuestra compañía es como un árbol: los componentes son las raíces; los dispositivos son el tronco; y los datos y el contenido, las ramas", afirmó Shao.

Otra de las innovaciones de la compañía es Huawei Pay, un sistema de pagos que pretende competir con compañías como Alibaba o Tencent. Sin embargo, la plataforma aún no tiene un gran alcance y sólo se puede utilizar en los medios de transporte. De hecho, en la cafetería del campus de Huawei se emplean sistemas de pagos de empresas rivales. Huawei cuenta con cerca de 200 millones de usuarios en su servicio en la nube en China, una cifra que está lejos de competir con las compañías con mayores beneficios en este sector. El año pasado, Alibaba, el grupo de Internet con más cuota, perdió 5 dólares por cada 100 de ingresos por su servicio en la nube. La competencia es muy dura. Tencent, que también tiene una cuota importante, ha llegado a un acuerdo con un Gobierno regional por sólo un céntimo de yuan al año.

Pero la estrategia sobre las redes, los equipos para empresas y la nube son el corazón de las tensiones en Huawei. De hecho, los smartphones apenas ocupan el 2% o el 3% del tiempo en las conferencias con los analistas.

"Los consejeros delegados, que ocupan el puesto de forma temporal, nunca perciben el negocio de smartphones como una parte fundamental del grupo. El actual consejero delegado de Huawei, Eric Xu, muestra muy poco interés por el mercado de consumo. De hecho, ha descartado cualquier proyecto sobre relojes inteligentes, alegando que abandonó una compañía que se dedicaba a fabricarlos. "Nunca he sido demasiado optimista sobre el futuro de este mercado", señaló en un arrebato de sinceridad.

En lo que respecta a las relaciones entre EEUU y China, James Lewis, vicepresidente del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en EEUU, opina que "los dos países son grandes potencias económicas, por lo que será interesante ver cómo se desarrolla la situación". Las agencias de seguridad estadounidenses "están totalmente convencidas de que Huawei favorece los intereses del Gobierno chino y le ayuda a recopilar datos para sus servicios de inteligencia", añade Lewis, por lo que Huawei tiene prohibido vender redes a los operadores americanos.

Y los datos parecen corroborar la complicidad entre China y Huawei. En 2016, el Gobierno chino otorgó a Huawei unos 170 millones de euros en subvenciones directas, pero, sobre todo, las operadoras de telecos africanas y latinoamericanas que compraron redes de Huawei pudieron optar a préstamos del Banco Central chino por valor de 27.500 millones de euros.

Según Nathaniel Ahrens, experto en las relaciones entre China y EEUU de la Universidad de Maryland, las barreras de EEUU a las redes, han perjudicado también a la cuota de Huawei en los smartphones, ya que el grupo hace descuentos en terminales a las operadoras que le compran redes.

Fuentes: Expansión

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