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Los buscadores de petróleo apuntan a México

La liberación del mercado de hidrocarburos en ese país es un gran atractivo para los inversores

Los buscadores estadounidenses de petróleo están cruzando la frontera para tratar de aprovechar la reciente liberalización del mercado mexicano de hidrocarburos en una apuesta a que el derrumbe del peso (MXNUSD=X) y otros problemas económicos no descarrilarán el negocio.

La privatización de las reservas de crudo y gas de México en aguas profundas y yacimientos terrestres, que empezó hace 18 meses, representa una nueva oportunidad para los exploradores e inversionistas de energía que han estado compitiendo por campos en Estados Unidos y Canadá durante más de una década.

Riverstone Holdings LLC, una firma neoyorquina de private equity que es uno de los mayores inversionistas del mundo en energía, ha prometido inyectar más de US$1.000 millones en proyectos en México en los dos últimos años. Su portafolio incluye el financiamiento de un par de empresas formadas específicamente para aprovechar la privatización de los hidrocarburos: la exploradora de petróleo Sierra Oil & Gas y Avant Energy, que construirá y operará ductos y refinerías.

“Estamos decididos a ser actores importantes”, dijo Alfredo Marti, director gerente de Riverstone quien forma parte del equipo dedicado a México. “Decidimos que era una apertura muy real y genuina con activos de alta calidad”, enfatizó.

Sin embargo, los mercados mexicanos han estado caracterizados por la volatilidad desde la elección de Donald Trump a la presidencia de EE.UU., lo que refleja riesgos que pocos anticipaban hace un año.

El peso comenzó a caer frente al dólar conforme la campaña de Trump cobraba fuerza y su valor, que sirve como un indicador de las perspectivas de la economía del país, se desplomó cuando el empresario fue electo presidente.

Trump ha prometido renegociar o abandonar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte entre EE.UU., Canadá y México (Nafta) y ha presionado a empresas como Ford Motor Co. (F) y Carrier Corp. a reducir o cancelar sus inversiones en operaciones de manufacturas en México.

Sus declaraciones han castigado al peso, que ha perdido cerca de 15% de su valor contra el dólar desde la elección y 27% desde julio de 2015, cuando México realizó la primera subasta de campos petroleros. El repliegue de la divisa abarata los costos de las compañías que operan en México, pero que se financian en dólares. Sin embargo, algunas firmas de inversión, como Riverstone, han recaudado fondos en pesos y algunos de sus costos, como el alquiler de plataformas de perforación, a menudo se cobran en dólares, de manera que el debilitamiento del peso los encarece.

Los inversionistas de energía también enfrentan un riesgo político si crece la oposición populista al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. La desregulación del sector energético fue la piedra angular de su agenda económica, pero los recortes a los subsidios a la gasolina, que son parte de las medidas de liberalización del mercado, han provocado manifestaciones callejeras. Algunos observadores advierten que el proceso privatizador se podría detener si el Partido Revolucionario Institucional de Peña Nieto pierde las elecciones del próximo año.

Los opositores políticos del mandatario mexicano “no pueden paralizar el proceso, pero lo pueden obstaculizar y desacelerar”, dijo Steven Otillar, socio de Houston de la firma de abogados Akin Gump Strauss Hauer & Feld LLP, que ha participado en acuerdos de energía en México durante dos décadas. Podría ser “muy nocivo para los negocios”, indicó.

Un vocero de Riverstone señaló que “en relación a un posible riesgo político, nuestros socios son fondos de pensiones mexicanos y muchas de nuestras empresas activas en México, como Sierra y Avant, están establecidas en México, su personal es mexicano y tienen una identidad mexicana, en lugar de ser los intereses extranjeros estereotipados”.

La industria mexicana de hidrocarburos ha sido monopolio de la estatal Petróleos Mexicanos, Pemex, desde 1938. México fue el duodécimo productor mundial de petróleo en 2015, según la edición más reciente del Statistical Review of Energy de BP PLC.

La producción de México, no obstante, ha estado en declive lo que se debe en parte a que carece de la capacidad técnica para perforar en aguas profundas. El país produjo el año pasado unos 2,16 millones de barriles diarios, su nivel más bajo desde 1980, según Pemex. Peña Nieto promulgó leyes en 2013 para modernizar el sector al abrirlo a la participación de empresas foráneas y su conocimiento.

Jason Marczak, experto en México del centro de estudios de Washington Atlantic Council, describió a los buscadores de petróleo, como las empresas respaldadas por Riverstone, como una especie de “primera línea” de inversionistas en un proceso de privatización que no ha sido puesto a prueba.

Pedro Joaquín Coldwell, el secretario de Energía de México, catalogó la privatización como un éxito. “Hemos logrado demostrar a nivel internacional que México posee un sistema de subastas para contratos de petróleo caracterizado por estándares altos de transparencia y reglas iguales para todos”, manifestó en una entrevista.

Riverstone, junto con la empresa de inversión de Houston EnCap Investments LP y una filial mexicana de la firma de private equity estadounidense BlackRock Inc. han invertido en forma colectiva US$525 millones en Sierra, domiciliada en Ciudad de México y que formó parte de un consorcio que ganó en diciembre los derechos a explorar un bloque en aguas profundas. En ese mismo mes, Riverstone prometió una inversión adicional de US$300 millones en Avant, que también opera desde Ciudad de México, y planea concentrarse en la distribución y el procesamiento de petróleo y gas.

Riverstone “decidió que tener la ventaja de ser uno de los primeros en México valía la pena el riesgo”, dijo Pablo Medina, analista latinoamericano de la firma de información de energía Wood Mackenzie.

Fuentes: The Wall Street Journal