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Luces y sombras del Blanqueo

Explicamos la historia de la evasión de impuestos de Argentina y como modifica el panorama la Ley de Sinceramiento Fiscal.

Históricamente, los contribuyentes que han tomado la decisión de evadir impuestos (y eventualmente de enviar el dinero al exterior) lo han hecho por dos razones principales:

  1.  falta de seguridad jurídica y 
  2. existencia de un sistema impositivo que se percibe injusto.
En Argentina han co-existido ambas causas por al menos 70 años; y con esto no estamos tratando de justificar la evasión fiscal ni mucho menos, sino tan sólo de explicar su origen.

En este contexto, el gobierno argentino bien podría haberse planteado como uno de los objetivos más importantes a alcanzar con el actual sinceramiento fiscal el "amigar" al contribuyente con el fisco.

Sin embargo, lejos de buscar hacerlo, el único argumento utilizado por el gobierno - y por algunos asesores también - para persuadir a los contribuyentes que exterioricen sus activos no declarados fue el miedo a ser descubiertos una vez que las autoridades fiscales comiencen a intercambiar información financiera en forma automática.

Nunca se ofreció ninguna empatía al contribuyente que, cansado de ser traicionado y expropiado una y otra vez por un Estado ladrón y voraz, optó por dejar parte de sus bienes "en negro".

Muy por el contrario, desde el lanzamiento mismo de programa de amnistía fiscal quedó clarísimo que al Estado no le importaba en absoluto las razones por las cuales - en forma justificada o no - el ciudadano había decidido evadir impuestos.

Así las cosas, y aun cuando era obvio que debía haber hecho exactamente lo contrario, el Estado aumentó exponencialmente el gasto público, cambio permanentemente las reglas de juego en torno al blanqueo (mostrando a las claras que en Argentina el tema de la inseguridad jurídica está lejos de ser resuelto) y cada vez que se refirió a una reforma tributaria fue para proponer aumentos en los gravámenes y no para bajar impuestos o establecer un sistema más justo. Al mismo tiempo, desde todos los medios de prensa se hostigó y amenazó al contribuyente presentando, en muchos casos, noticias falaces sobre acuerdos de intercambio de información con terceros países.

El blanqueo va a ser pese a todo un éxito, podríamos decir que ya lo es, pero exclusivamente por razones de índole internacional y no local y solamente si lo miramos exclusivamente desde el punto de vista del dinero que está ingresando, y seguirá ingresando, a las arcas del Estado.

Sin embargo, nadie está sincerando por convicción, nadie ve un cambio real en la forma en que se maneja la cosa pública. La sensación es que apenas encuentre la forma de mantenerse "en negro" el argentino lo hará sin dudarlo. Nadie va a traer su dinero contento al país simplemente porque ahora los funcionarios públicos no asistan a la fiesta anual de la revista Gente.

Y allí es precisamente donde el "éxito" en el corto plazo se transforma en un fracaso rotundo en el mediano y en el largo plazo.