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Mercados en Guerra

En los mercados hay mucha incertidumbre en relación a los roces diplomáticos entre Corea del Norte y los Estados Unidos.

En los últimos tiempos se ha desatado mucha incertidumbre en los mercados con relación a los tests de misiles que está conduciendo Corea del Norte. Sobre llovido, mojado y el Presidente Trump ha escalado el conflicto verbalmente al declarar que en caso de amenazar los Estados Unidos iba a “lanzar fuego y furia” sobre Corea del Norte de un modo nunca visto. En un derroche de diplomacia agregó que “las soluciones militares están cargadas, bloqueadas y listas” en caso de que Pyongyang actué de manera poco inteligente.

La historia no se repite pero rima bastante bien, dijo una vez Mark Twain. Me pareció interesante entonces compartir información sobre la performance de activos financieros en tiempos de guerra preparada por mi colega Mark Ambruster, CFA.

En la tabla puede observarse información histórica entre 1926 y 2013 para una serie de clases de activos. Se presentan segmentaciones para cada uno de los períodos de guerra especificados, y también se muestra el promedio geométrico para elaborar una serie única del período de guerra consolidado.

Veamos algunas reflexiones previas antes de pasar a los hallazgos de la tabla.

  1. Las series muestran el retorno que se obtuvo de invertir en cada clase de activo, pero también su riesgo medido por la volatilidad histórica. En Finanzas, riesgo y retorno van juntos. Quién pretenda mayor beneficio tendrá que aceptar correr un mayor riesgo entendido como el desvío del escenario esperado. Si el desvío se materializa en el futuro, significará pérdidas o menores retornos.
  2. La performance histórica es la mejor estimación de nuestra ignorancia para predecir el futuro. No tenemos la bola de cristal. No podemos garantizar que esta vez el futuro se comporte como el pasado. Así, la información histórica tiene que ser “tomada con pinzas”.
  3. Desde el año 2008, los Bancos Centrales de los países desarrollados vienen aplicando una política monetaria ultra expansiva. Primero llevaron las tasas de interés a cero, luego compraron bonos de todo tipo y color para proveer de liquidez al mercado y finalmente (especialmente en Europa y Japón) han llevado la tasa de interés nominal a valores negativos. Para muchos esto ha generado una burbuja en los precios de renta fija. El período ultra expansivo de política monetario está parcialmente capturado en la tabla (que llega hasta 2013).
  4. Es notoria la diferencia en niveles de inflación histórica en comparación con los niveles actuales más recientes. En tiempos de guerra aumenta la inflación ya que tradicionalmente los gastos militares generan un mayor déficit fiscal. En consonancia con esto se observa que los bonos de largo plazo suelen rezagarse en retorno durante los períodos de guerra: más inflación y retornos fijos no se llevan bien ya que los inversores ven licuadas sus rentas. Las acciones son mejor cobertura para procesos de inflación porque generalmente las compañías pueden trasladar a precios los mayores costos. 

Fuente: Entrada de Blog History and Geopolitics. Autor Mark Ambruster, CFA

Datos: S&P para acciones de grandes compañías, Deciles 6 a 10 del indice CRSP (Center for Research in Security Prices) para acciones de empresas pequeñas, Bonos Americanos, Letras del Tesoro a 1 mes para efectivo e IPC para inflación. Todos los retornos de los los índices refieren al retorno total (dividendos, intereses, más apreciación de capital).

Las chances de un conflicto bélico en el vecindario de China son mucho más bajas que en el pasado. El protagonismo que viene ganando Beijing en la agenda global es innegable y es difícil que su opinión no sea escuchada y atendida. De todos modos, no sabemos si finalmente la sangre llegará al río. No podemos asegurar que las amenazas de ambos bandos no se puedan concretar.

Si el pronóstico falla y efectivamente estamos entrando a un período de guerra tiene sentido bajar la exposición a renta fija. En criollo, hay que vender bonos americanos. Un aumento de rendimiento de los bonos americanos puede afectar el precio de los bonos argentinos, especialmente el de los bonos de más largo plazo.

El problema es que hacer con los fondos liberados por el rebalanceo. Históricamente las acciones se han comportado mejor, pero las valuaciones en términos de las ganancias por acción hoy son astronómicas. El efectivo puede ser una alternativa válida pero sólo en el corto plazo.

Se nota muy claramente en la tabla cómo a largo plazo la inflación erosiona el poder adquisitivo de los ahorros y mantenerse líquido tiene justamente el riesgo de esa licuación. En este contexto, la suba del oro no debería llamarnos la atención. Para muchos luce como un refugio “menos caro” que los bonos.