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No sos vos. Soy yo.

Nuestra experta en biotecnología nos da su opinión sobre un año en el cual ocurrieron muchas cosas en el sector.

El año 2016 finaliza y con esto también caducan las excusas del sector acerca de los malos retornos obtenidos al momento. Las diferentes cúpulas de las biotecnológicas están OBLIGADAS a tomar nota de todo lo sucedido este año.

Desde los malos manejos administrativos por parte de empresas como Juno Therapeutics (JUNO) que la llevaron a ajustar más de 50% de su valor de precio en bolsa como Gilead Sciences (GILD) quien debe adaptarse al concepto de coparticipación en el desarrollo de sus productos.

Dentro de los principales ETFs, Healthcare SPFR (XLV) es el único que se encuentra operando con retornos negativos equivalentes a -3,5% YTD. Si bien en un principio la amenaza de un mayor control de precios presionó a la baja a todos los papeles del sector, una vez definida la elección, los papeles quedaron sujetos a la evolución de sus propios saldos científicos y por lo que se vio hasta el momento los resultados no superan las expectativas de los agentes.

Atrás quedó la justificación política, ahora todo pende de las decisiones administrativas de cada empresa. Desde ocultar innecesariamente información a los inversores como de mantener autonomía en I+D de productos en un marco de globalización y trabajos coparticipativos son vistos como malas decisiones cortoplacistas que afectan y perjudican la determinación de sus respectivos precios en el largo plazo.

Veamos diferentes ejemplos...

Si tomamos tan sólo 4 empresas importantes del sector como Gilead Sciences (GILD), Novartis (NVS), Celgene (CELG) y Pfizer (PFE) y volcamos la evolución de los últimos 3 años de capitalizaciones bursátiles en un gráfico veremos un ajuste que promedia el 21,3% desde agosto de 2015 a la fecha y que aún con el resultado de las elecciones ya decretada la tendencia bajista parece prolongarse.

Si pasamos al perfil de los retornos de I+D, tomando la variación interanual de los últimos 5 años veremos que durante 2010 y 2011 hay una reducción de 2,5% y si se toma el año 2010 vs. 2016, la variación de los retornos de I+D se contrajo en 6,4%.

Con lo cual el ajuste no sólo se vio por medio de los precios en bolsa de ciertos papeles y ETFs del sector, sino que también afectó a los retornos obtenidos sobre lo invertido directamente en I+D.

No obstante, hay un optimismo acumulado para el largo plazo que subyace estos resultados financieros. Esto radica en que la demanda sanitaria permanece en alza y hay una progresiva (aunque lenta) evolución cualitativa de los tratamientos médicos que acompaña dicha tendencia. Si se observa la evolución de las presentaciones ante la Food and Drug Administration (FDA) para aprobación de drogas, hay un crecimiento sostenido que se mantiene a lo largo de estos últimos 9 años.

La solución para este tipo de problemas sería que las empresas de primera línea como Gilead Sciences (GILD), Novartis (NVS), Celgene (CELG) e incluso Juno Therapeutics (JUNO) comiencen a barajar de nuevo las cartas administrativas. Es decir que empiecen a enfocar la producción en un marco de trabajo complementario que potencie sus productos, volcando la información a los accionistas de manera directa y transparente para quitar toda duda que pueda llegar a aparecer.

Este tipo de ajustes que tuvieron lugar dentro de las capitalizaciones bursátiles se  pueden volver positivos ya que hace que empresas como Bellicum Pharmaceuticals (BLCM) o Adaptimmune (ADAP) se vuelven atractivas para su compra debido a que pueden aportar terapias con diferentes tipos de generaciones de células T que potencien el esquema de tratamiento oncológico principal que se encuentren llevando a cabo.

La cuestión es, ¿aprenderán del error o volverán a recaer excusándose en un tercero?

Tic Tac… El reloj corre y ya no queda más tiempo para un margen de error.