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¿Qué factores del entorno influyen a la hora de analizar una acción?

En la valuación de acciones no se tiene tanto en cuenta la situación actual o pasada de la empresa, sino su capacidad de generar flujos de caja excedentes a futuro.

En la valuación de acciones no se tiene tanto en cuenta la situación actual o pasada de la empresa, sino su capacidad de generar flujos de caja excedentes a futuro. ¿Es importante analizar la historia? Sí, para saber dónde estamos parados pero mucho más el presente y el futuro si queremos adivinar hacia donde se dirigirá esa acción.

¿Qué factores no debo olvidar a la hora de analizar una acción?

El proceso de valuación del tipo “top-down” o de arriba para abajo consiste en analizar en primer lugar los aspectos más generales, tales como el entorno o marco de inversión que parte de los aspectos macroeconómicos y coyunturales a nivel mundial o a nivel país, pasando posteriormente por el análisis de la situación del sector de actividad económica en el que se encuentra. Finaliza en el análisis de la empresa en particular, es decir los aspectos macroeconómicos, sus ratios financieros y de valuación.

Por el contrario, el proceso de valuación del tipo “bottom-up” o de abajo hacia arriba, parte de los aspectos más específicos de una firma: se define en primer lugar la empresa que es seleccionada en forma aislada por sus fundamentals o aspectos analíticos y termina en un análisis a nivel macroeconómico.

El análisis de acciones top-down propuesto entonces surge de tomar en cuenta primero el marco de las inversiones, la coyuntura tanto económica de países como financiera de los mercados. Por coyuntura de mercado me refiero al nivel de tasas de interés de referencia, los niveles de spreads de riesgo (CreditDefaultSwaps), las proyecciones de crecimiento económico y la situación de los países o de los grandes bloques de países para poder definir en que región o país invertir primero.

En una economía cada vez más global, los mercados bursátiles son cada vez más permeables al comportamiento de otros mercados financieros. En primer lugar, las tasas de crecimiento de los países son el punto de partida. Una economía que no crece difícilmente pueda otorgarle un piso firme a la apreciación de cualquier compañía de ese país. Por eso es necesario tener en cuenta el consenso de mercado, junto a otras variables de relevancia como un dato de actividad (producción industrial) y de inflación minorista.

Por otro lado, los niveles de tasas de interés internacionales son muy importantes, porque la baja de tasas de interés provoca subas en los precios de las acciones (y viceversa), por lo que por regla general tiene sentido comprar acciones cuando las tasas de interés bajan. Esto se debe a que en primer lugar, la valuación de las empresas se basa en técnicas de descuento de flujos futuros al momento presente. Si se toma un tipo de interés de descuento inferior, el valor presente aumentará. En segundo lugar, los costos financieros y los márgenes son un rubro apreciable en los gastos de cualquier empresa, por lo que tasas de interés más bajas implican menores gastos y, por lo tanto aumentos del beneficio previsible y del precio de la acción.

Entre las acciones que se benefician cuando caen las tasas se encuentran las financieras, mayormente debido a que en tales períodos pagan menos intereses pasivos en concepto de cuentas y depósitos a plazo. Si las tasas están deprimidas, el mercado inmobiliario y constructor se beneficia. Asimismo, resultan favorecidas la industria maderera y los fabricantes de electrodomésticos, que representan sectores de insumos a la actividad de la construcción.

Los precios de los commodities juegan un papel fundamental en el caso de las acciones orientadas hacia la exportación de esos productos o bien de aquellas que deben importar insumos intermedios para sus procesos de fabricación, y que por lo tanto impactarán en sus estructuras de costos.

Los aspectos regionales también tienen peso propio en la evolución de las cotizaciones, especialmente para aquellas empresas muy dependientes de la integración con países vecinos. Este es el caso de la evolución de los indicadores macroeconómicos de los demás países de la Unión Económica Europea para la zona euro, o bien para aquellas empresas que comercian en una unión aduanera, como es el caso del sector automotriz dentro del Mercosur.

Sin duda, la importancia de los aspectos macroeconómicos domésticos es mayor de lo que se cree: la coyuntura económica de un país influye sobre la microeconomía de sus empresas, así como se ve reflejada en ella la situación de las mismas. La gran mayoría de ellas a través de Internet y en forma libre y gratuita.

Una vez que el analista tiene un grado de conocimiento del entorno macroeconómico, tanto internacional como doméstico, tiene que empezar a mirar el sector en que se desenvuelve. Para eso tendremos que analizar la coyuntura de los mismos, es decir en qué sectores quiero estratégicamente estar posicionado. Para eso se requiere de un análisis pormenorizado de los sectores, si están regulados o no, si se benefician de un tipo de cambio más competitivo o no, si posee riesgos implícitos a su actividad específica o no, sus márgenes de rentabilidad, si se trata de un sector cíclico o no, y seguir constantemente su evolución (cambio en leyes y regulaciones, cambios en la tecnología, etc.).

Los indicadores sectoriales, además de un diagnóstico actual, sirven para proyectar las tendencias del sector en el que la firma se desempeña: coyuntura, estructura (tamaño del mercado, barreras de entrada, marco regulatorio, competitividad), oportunidades de nuevas inversiones, crecimiento, etc. La competencia desempeña un papel preponderante a la hora de analizar los factores sectoriales, dado que las empresas comparables ofrecen una gama de ratios que constituyen un punto de referencia para el análisis de una firma. La estructura y composición del sector y del mercado son datos vitales para estimar flujos de fondo de la empresa bajo análisis.

Una estimación tanto de la demanda (es decir el nivel de facturación o ventas medido en la moneda de curso legal) como de la oferta del sector (es decir el nivel de actividad o producción de las empresas medido en unidades físicas). La evolución de los precios de los productos y la estimación de los mismos suele hacerse en función de los precios de mercado actuales e históricos, estimaciones de consenso o de otras fuentes especializadas, o bien, en el caso de empresas que venden un mix de productos diversificados, un precio promedio sobre la base de una proyección del mix de venta tanto por productos (mayor o menor valor agregado) como por mercados (interno o exportaciones).

Los aspectos relacionados con el crédito disponible hacen a la estructura de capital del sector y su grado de apalancamiento financiero, es decir su relación deuda/patrimonio neto. Cuanto mayor sea el crédito disponible y menor sea su costo, mayor es la factibilidad de realizar proyectos de inversión rentables. La existencia de muchas obligaciones a largo plazo puede ser una mala señal, y si son a corto plazo, peor.

Recién ahí sabremos si estamos bien posicionados en el momento de la economía mundial y doméstica para invertir, luego de analizar el sector para saber si la acción de una empresa pasa el primer filtro y es candidata a la compra en nuestra cartera.

También influye luego la valuación que tenga esa acción en el mercado. Solamente después de pasar revista y analizar todos los aspectos mencionados más arriba se pasa al proceso llamado “cherry-picking” o “stock-picking”: es el análisis y selección de las mejores firmas de ese país y de ese sector por sus fundamentals, es decir las características de riesgo y retorno específicas de una compañía. La valuación que hacemos los analistas de los precios de las compañías se basan en general en métodos de descuento de flujos financieros. Aquí se debe básicamente proyectar los flujos de caja futuros, analizar el posible patrón de crecimiento operativo, así como la tasa de descuento empleada en función del activo seleccionado, que posee menor o mayor riesgo para el inversor. Se debe proyectar el flujo de fondos esperado para un período definido de años (típicamente para los próximos 10 años) y de ahí en más bajo, valuar ese flujo de caja bajo la forma de una perpetuidad, teniendo en cuenta además las estimaciones macro y sectoriales que ya se han estudiado en los dos pasos anteriores. Las cifras estimadas deben luego descontarse a la tasa apropiada para encontrar el valor intrínseco de un activo o bien su valor justo, el valor que debería tener. Si el precio de mercado difiere de este último, se toma una decisión: de comprar (si es menor) o vender el activo (si es mayor).

Un atajo más sencillo es tomar las valuaciones por múltiplos como el price-to-earnings, aunque lo relevante para los inversores es el futuro, cuanto ganará el año que viene, no cuanto ganó el año pasado, por lo que deberá tomar el consenso de estimaciones de mercado o bien realizar el descuento de flujos de fondos del párrafo anterior.