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“Se van a alcanzar fácil los USD 120.000 M”

Martin Litwak responde sobre temas de blanqueo de Argentina.

¿Qué balance hace del resultado de la primera etapa del blanqueo de capitales?

Hay claramente dos lecturas posibles y ambas son válidas. Si ponemos el foco solamente en el monto exteriorizado, el blanqueo ha sido un éxito absoluto. Se exteriorizaron activos por un monto que duplica al exteriorizado en Brasil en 2016, es cuatro veces mayor al exteriorizado en Chile en 2015 y es muy superior también al de cualquier amnistía fiscal argentina anterior a esta. Si, por el contrario, analizamos la gran cantidad de errores que cometió el Gobierno tanto en la estructuración del programa como en la implementación del mismo, la conclusión no es en absoluto la misma. La coyuntura internacional permitía mejores resultados aún. Tratando de combinar ambas sensaciones, se puede decir que estamos ante un excelente blanqueo en cuanto a montos que podría haber sido histórico por muchas otras razones también y no solamente por la cifra exteriorizada. El Gobierno no terminó de aprovechar la increíble oportunidad que se le presentó. Veamos si hace algo de ahora hasta marzo para cambiar esto.

¿Qué estimaciones hace para la nueva etapa que va de enero a marzo?

Desde que comenzó el blanqueo nuestra estimación estaba por encima de USD 100.000 M y hasta diciembre de 2016 prácticamente se había alcanzado esa cifra. Basándonos en lo que vemos todos los días en el Estudio, estimamos que – de no haber cambios en el programa ni en la coyuntura internacional – se van a alcanzar fácilmente los USD 120.000 M.

¿Cree que ocurrirá un “efecto manada” en esta última etapa?

Siempre ocurre, y es de hecho lo que ocurrió en la ultimas semanas de diciembre. ¿Qué efectos tendrán los fondos del blanqueo en la economía real?

Este es uno lo aspectos en los cuales el Gobierno mas errores cometió. Más allá de la clara ventaja económica que implica no pagar un impuesto, los contribuyentes suelen evitar pagarlos por otras varias razones: falta se seguridad jurídica, la existencia de un sistema impositivo que perciben injusto, gran corrupción y gasto publico y ausencia de consecuencias para quienes evaden. De estos puntos, el Gobierno solo atacó el tema de la corrupción. En el resto de los aspectos, no se ven cambios relevantes. Si bien el tema de la seguridad jurídica no puede resolverse de un día para el otro, si se podría –y debía– haber encarado una reforma tributaria en serio –la modificación del Impuesto a las Ganancias, con todo el circo que se armó alrededor de la misma, no califica en absoluto como una refirma impositiva estructural–. No hay que olvidarse que esta amnistía no obligaba a la gente a repatriar el dinero, que los bonos que ofreció el Gobierno eran “incomprables” desde el punto de vista financiero y que el tema de los fondos cerrados de inversión no contó tampoco con todo el apoyo con el que debería haber contado.

¿Cómo se beneficiará el mercado de capitales con estos fondos?

El dinero exteriorizado no tiene por que entrar al país y de hecho, el poco que ingrese va a destinarse a jubilados y pensionados. Por más loable y políticamente correcta que sea esta finalidad, lo único que logró el Gobierno atando un tema al otro es dejar pasar una excelente oportunidad para recaudar y financiar otras cuestiones de mayor relevancia en la coyuntura actual del país. Entre ellas, una fundamental era la baja de impuestos. Ningún país con el impacto que tiene la carga impositiva sobre el PIB argentino puede crecer. En América Latina sólo Brasil tiene una carga superior. Argentina no es un país escandinavo sino un país en crisis, y por ende no se tendría que haber dado el lujo de no aplicar lo recaudado a cuestiones mas urgentes. Por otro lado, lo que precisa Argentina es una nueva ley que regule el mercado de capitales. Sabemos que hay gente muy capaz trabajando en esto y es una pena que la misma no haya sido presentada aún.

¿Ayudarán estos fondos a bajar el déficit fiscal?

Nuevamente, no se ve la relación entre una cosa y la otra. En el mejor escenario –teniendo en cuenta que hasta cierto monto el blanqueo no tenía costo y que la alícuota para exteriorizar inmuebles es de 5%–, hasta aquí ingresaron a las arcas del Estado unos USD 7.500 M o quizás USD 8.000 M. De ser así, y teniendo en cuanta las propias proyección del gobierno para 2017, este dinero no alcanza siquiera a cubrir el déficit de un trimestre. Y no nos olvidemos que de cualquier manera este dinero no puede usarse para esta finalidad porque la propia ley que estructuró el blanqueo estableció que la finalidad del mismo era pagar deudas a jubilados y pensionados.

¿Es necesario hacer una reforma tributaria para no tener que estar lanzando un blanqueo cada tantos años?

Por supuesto, la casi asfixiante presión tributaria que sufren los contribuyentes argentinos es una de las causas de la gran evasión fiscal que siempre hubo en el país. Eso más la sensación de que el Estado no “devuelve” nada a quienes pagan los impuestos. En otras palabras, es fundamental bajar el gasto publico en forma inmediata y substancial y también lo es bajar los impuestos, tanto en número como en montos. Más allá de esto, el blanqueo aun esta vigente y hay cosas que se podrían mejorar lograr una exteriorización aun mayor, como permitir descontar hipotecas o permitir el pago en cuotas en el caso de exteriorizar inmuebles. Finalmente, seria muy provechoso para el Gobierno establecer un sistema continuo de exteriorización que permita a quienes no ingresaron al sinceramiento fiscal poner sus cosas en orden, obviamente con una alícuota mayor más los impuestos que no se pagaron a partir del cierre de la amnistía. En general este tipo de programa dura un par de años y suele ser muy beneficioso.

Fuentes: El Economista