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Tranquilos, la Reserva Federal saldrá al rescate

Los que vamos en contra del consenso, estamos convencidos que la Fed a partir de enero cambiará de rumbo y optará por una política monetaria expansiva.

No todos estamos convencidos que la Reserva Federal vaya a subir la tasa de interés de referencia el próximo año. Algo que aparenta ser un hecho consumado para la gran mayoría de aquellos que invierten en los mercados, para un sector inversor cada vez más numeroso, la Fed ha exagerado la implementación de su política monetaria. Tal vez sea errónea esta percepción ya que el llamado “consenso” aún indica que Jerome Powell y compañía seguirán incrementando el costo del capital durante sus próximas reuniones. Pero aquellos que opinamos diferente a la mayoría estamos cada día más convencidos que, a partir de enero, EE.UU. comenzará a mostrar señales de debilitamiento económico alimentadas por una inminente crisis política.

Comencemos por recordar que Wall Street ya ha perdido todo el terreno ganado desde principios de año y ahora habla de una “corrección” que pronto podría desembarcar a un mercado “bajista” (una corrección refleja una caída del 10% desde el último punto máximo del valor de las acciones y un mercado bajista refleja una caída del 20% en los últimos 12 meses).

Siete subas en dos años

Fuente: Reserva Federal

Política Monetaria de la Reserva Federal (2000 - 2018)

La Fed ha subido el costo de capital en siete ocasiones, de 0,5% al actual 2,25%, durante los casi dos años de presidencia Trump, poniendo en jaque el actual auge económico que ha creado 3,4 millones de puestos de trabajo desde enero 2017 y ha logrado que la economía crezca a un ritmo del 4% anual. Las reiteradas subas de la tasa de interés de referencia están impactando negativamente en Wall Street quién teme que la economía norteamericana pronto ingrese en una recesión.

Las preguntas que se formulan los economistas e inversores son varias y requieren un análisis muy detallado para llegar a una conclusión que satisfaga a todos. Esto, aún siendo difícil de lograr, ofrece un panorama muy claro que lleva a aquellos que vivimos y respiramos Wall Street a preguntarnos si no será momento de poner freno a las subas de interés programadas por la Reserva Federal.

Según el consenso del mercado, existe un 74,5% de probabilidad que la Fed nuevamente suba la tasa cuando se reúna el 19 de diciembre. Esta probabilidad se mantiene intacta hasta llegar a marzo de 2019, cuando ya empieza a dividirse el consenso. Recordamos que la Reserva Federal también se reunirá en enero donde no se espera modificación de las tasas. Aunque el promedio de opiniones indica que los miembros del comité de la política monetaria (FOMC) modificará el costo de capital al menos dos veces más el año entrante (0,25% en cada una de las subas), esta probabilidad cada vez se acerca más a una sóla suba a lo largo del próximo año.

Señales de alarma

Fuente: Reserva Federal

Crecimiento PBI de los EE.UU.

No somos pocos los que opinamos que “Powell y sus secuaces” pronto cambiarán la política monetaria y desistirán de modificar la tasa de interés de referencia una novena y décima vez durante la presidencia de Donald Trump (la octava suba está garantizada a no ser que los próximos datos estadísticos sean muy débiles).

Por un lado, están aquellos, como el mismo presidente norteamericano, que simplemente culpan a esta agresiva suba de tasas por la actual volatilidad en los mercados. Una economía que vive del crédito, en menos de dos años ha visto cómo el costo de endeudamiento ha saltado 2 puntos porcentuales, poniendo presión en los balances de la empresas que cotizan en Wall Street. Aunque los resultados correspondientes al tercer trimestre han sido favorables para cada uno de los sectores de la economía norteamericana, las proyecciones muestran un posible deterioro financiero en ciertos referentes de Wall Street.

También están aquellos analistas y economistas más académicos que muestran cómo EE.UU. ya cumplió con un ciclo económico y que es inevitable un enfriamiento de su economía. Cómo podemos observar en el gráfico adjunto, los ciclos económicos de los EE.UU. muestran que aproximadamente cada 10 años, la economía ingresa en un período de enfriamiento generalizado. Este grupo de analistas y economistas argumentan que en 2019, EE.UU. indiscutiblemente mostrará claras señales de deterioro, motivo por el cual lo utilizan como justificativo de la actual volatilidad en los mercados y también piden a la Reserva Federal que reconsidere su política monetaria.

Hay otros que critican la batalla arancelaria iniciada por Donald Trump y argumentan que el mercado ya siente los efectos de un agotador ida y vuelta con los principales socios comerciales de EE.UU. Aunque la economía no muestra ninguna fisura alarmante, Wall Street anticipa que estas señales pronto aparecerán y pide a la Fed que aminore el ritmo de suba de tasas para mitigar el casi seguro impacto negativo.

Finalmente no hay que perder de vista la crisis política que los más entendidos vemos en el horizonte. El crecimiento económico que ha vivido EE.UU. durante los dos primeros años de la presidencia Trump, es resultado de la implementación sin oposición alguna de la agenda del Partido Republicano que hasta el 3 de enero de 2019, seguirá controlando ambas cámaras del Congreso como también la Casa Blanca. Sin embargo, durante las recientes elecciones legislativas, el Partido Demócrata recuperó la mayoría en la Cámara Baja y ahora impedirá que los Republicanos gobiernen sin oposición. A partir de la primera semana de enero, Washington será el epicentro de una batalla por el poder político no visto anteriormente liderada por un Partido Demócrata y un establishment Republicano que no desea que Trump termine su mandato. Esta frágil estabilidad política se verá reflejada en los mercados quienes a su vez pondrán presión a una economía que, como ya se aclaró, mostrará cierta fragilidad.

La Reserva Federal al rescate

Sea cual sea el motivo detrás del la actual volatilidad bursátil, la Reserva Federal ya está avisada que de las tres subas de la tasa de interés de referencia previstas para los próximos 12 meses, por motivos diferentes, tal vez sea conveniente levantar el pie del acelerador y diagramar un nuevo esquema monetario donde sólo se aplique el ajuste del 19 de diciembre. Los que vamos en contra del consenso, estamos convencidos que la Fed a partir de enero cambiará de rumbo y optará por una política monetaria expansiva.

Es cierto que la economía norteamericana es una locomotora. Su PBI ha crecido durante 18 trimestres consecutivos y ha mostrado una actividad económica expansiva en 35 de los últimos 42 trimestres. Este crecimiento sostenido a lo largo de los últimos 10 años, obliga a la Reserva Federal ajustar su política monetaria para evitar que aparezcan brotes inflacionarios que por el momento, no aparecen. Este es el motivo detrás de la opinión del llamado “consenso” de Wall Street quién asegura que la Reserva Federal no duda de su análisis de la economía norteamericana y continuará con una octava, novena y décima suba de tasa de interés en la era Trump.

Lo más importante que hay que tener en cuenta las próximas semanas es analizar bien detalladamente cada uno de los datos económicos que EE.UU. publicará antes de la próxima reunión de la Fed prevista para el 19 de diciembre. PBI revisado, inflación y desempleo, son algunos de las cifras estadísticas que la Reserva Federal estará analizando junto al comportamiento de Wall Street. Si los mercados siguen mostrando debilidad y los datos económicos no son tan sólidos como se anticipa, entonces aquellos que reclamamos a la Fed un cambio es su política monetaria, tendremos motivos suficientes para celebrar que nuestro olfato no nos falló.