1. Inicio
  2. ¿Will Donald make Bank…

¿Will Donald make Bank Secrecy and Privacy great again?

Analizamos el impacto del triunfo Donald Trump tendrá sobre la amnistía fiscal promovida por el gobierno argentino.

No se había consumado aún el triunfo de Donald Trump y ya habíamos comenzado a recibir en el Estudio llamados, e-mails, mensajes de WhatsApp y hasta mensajes directos vía Twitter, todos ellos de clientes y allegados ansiosos por conocer nuestra opinión acerca del impacto que dicho triunfo (por entonces eventual) tendría sobre la amnistía fiscal promovida por el gobierno argentino.

Estos llamados o mensajes seguían, invariablemente, alguna de las siguientes líneas de argumentación:

  • en el caso contribuyentes que ya habían decidido ingresar al blanqueo con el 100% de su patrimonio - o que inclusive ya lo habían hecho - el objetivo del contacto era chequear que habían hecho o que estaban haciendo lo correcto;
  • aquellos contribuyentes que aún no habían tomado una decisión, querían saber si había ahora alguna nueva consideración que tuvieran que tomar en cuenta; y
  • finalmente, quienes habían decidido no ingresar o al menos no exteriorizar la porción de sus activos en USA llamaban, con el pecho inflado, convencidos que el devenir de los hechos les estaba dando la razón.
A decir verdad, no nos sorprendió esta catarata de consultas así como tampoco nos sorprendió nada de lo que se nos comentó o preguntó hasta aquí al respecto.

Al fin y al cabo, desde que comenzó el blanqueo fue evidente que una de las cuestiones que los contribuyentes con activos no declarados en USA iban a tratar de hacer antes de tomar una decisión, era dilucidar si dicho país avanzaría nomas, o no, hacia el intercambio automático de información financiera hacia el cual inevitablemente se dirigen el resto de los países relevantes del mundo.

Y el gobierno, a nuestro juicio erróneamente, contribuyó a que el contribuyente se hiciera esa composición de lugar con la pantomima que montó en torno a la visita de Jack Lew - ya por entonces un funcionario de segunda línea sin mayor poder decisorio - y la burda campaña de prensa respecto del "inminente" ingreso de Argentina al grupo de países con los cuales Estados Unidos firmó un acuerdo intergubernamental para la mejorar la implementación de FATCA (hasta hoy en América Latina integran ese selecto grupo México, Colombia, Brasil y Chile).

Por nuestra parte, y sobre la base de estas últimas dos consideraciones (la actitud de la gente y la actitud del gobierno argentino) siempre sostuvimos que el único hecho de política exterior relevante desde las fecha de aprobación de la Ley de Sinceramiento Fiscal hasta el vencimiento del plazo previsto en la misma eran precisamente las elecciones presidenciales en USA. Quienes asistieron a alguna de las charlas que dimos sobre este tema pueden acreditarlo.

También manifestamos en innumerables ocasiones que para nosotros era un error darle tanta importancia a lo que sucede en USA aquí y ahora a los efectos de tomar una decisión tan trascendental como ingresar o no al blanqueo, decisión que por otra parte tiene consecuencias no solo en lo inmediato sino también en el mediano y en ocasiones en el largo plazo.

Si bien no desconocemos que para la mayor parte de la gente la postura actual de los Estados Unidos en estas cuestiones es de vital importancia, pensamos que es mejor mirar un poco más hacia allá ya que Estados Unidos, quizás ahora un poco más tarde de lo que se pensaba, avanzará también en esa dirección y dejará de ser algún día lo que es hoy; el paraíso fiscal más grande del mundo.

Adelantando nuestra opinión sobre el tema, y asumiendo el riesgo de que dejen de leer aquí mismo nuestra columna, el triunfo de Trump no cambió nuestra forma de ver el tema.

Sin embargo, sí pensamos que su triunfo inevitablemente va a tener un impacto negativo sobre el blanqueo.

Tratando de poner orden estas afirmaciones que, aunque no lo son, pueden parecer a simple vistas contradictorias, nuestra posición podría resumirse de la siguiente manera: el triunfo de Trump no debería tener un efecto negativo sobre el blanqueo, pero seguramente lo tendrá.

En los párrafos que siguen trataremos de explicar las razones de nuestra postura.

Postura del Partido Republicano sobre FATCA

Cualquiera que googlee la postura del partido que, además de haber logrado el triunfo en la elección presidencial, ahora controlará ambas cámaras, se encontrará con que prácticamente desde su sanción, viene promoviendo la derogación de FATCA. Y FATCA es mucho más fácil de derogar que Obamacare.

Si bien es entonces altamente posible que FATCA pronto deje de existir, no vayan a pensar que las razones detrás de dicha decisión pasan por la falta de voluntad de compartir información fiscal con gobiernos extranjeros.

El principal argumento que esbozan los republicanos es el secreto bancario de los ciudadanos americanos. Explican que, mientras IRS no tiene prácticamente información bancaria de ciudadanos americanos con residencia en USA, a través de FATCA si la obtienen de ciudadanos americanos que residen fuera del país y que esto no es en absoluto justo y viola el derecho a la privacidad de millones de ciudadanos estadounidenses.

En absoluto la argumentación pasa por proteger inversiones de no residentes en suelo americano ni nada que se le parezca, aunque sea claro que la eliminación de FATCA los va a beneficiar.

Otros aspectos importantes de la plataforma republicana en materia impositiva, que pueden impactar sobre las inversiones de extranjeros en Estados Unidos, son la eventual reducción del impuesto a las ganancias (tanto para sociedades como para personas físicas) y el cambio de un sistema basado en la nacionalidad por otro basado en la residencia (como sucede en la mayor parte de los países del mundo).

Presión de bancos. Legislación anti-lavado de dinero.

Independientemente de las normas que posibiliten el intercambio de información financiera entre países, la presión sobre bancos y entidades financieras para que no acepten fondos no declarados sigue en aumento en todo el mundo, incluyendo Estados Unidos.

Paralelamente, otra de las barreras que existen en aquel país para el intercambio de información también esta desapareciendo.

En efecto, FinCEN (Financial Crimes Enforcement Network) – que es el organismo que se dedica a prevenir y compartir el lavado de dinero en Estados Unidos – emitió en mayo pasado una norma según la para el 11 de Mayo de 2018 todas las entidades financieras deben identificar el “beneficial owner” de cada cuenta bancaria, entendiéndose por tal cualquier persona que controle al menos 25% de las acciones de la sociedad de que se trate (curiosamente el mismo parámetro que utiliza CRS) o que tenga control significativo sobre dicha entidad.

Razones demográficas y déficit fiscal

Finalmente, y más allá que la OCDE y el G-20 siempre utilizaron la excusa del combate al terrorismo y al lavado de dinero para justificar el intercambio automático de información fiscal y otros atropellos sobre el derecho a la privacidad y las soberanías nacionales, la realidad siempre fue otra: las famosas pirámides poblacionales se han transformado en verdaderos cilindros donde cada vez menos gente trabaja para mantener a una población mayor. Esto quiere decir que a menos que de acá a 2030 el mundo crezca a tasas muy superiores a las que se ven hoy, la crisis de 2008/9 no será nada en comparación con la que nos espera en 10 a 15 años.

Esto ha hecho que la mayor parte de las potencias (que son, por otro lado, los países que dominan la OCDE) se encuentre hoy en día profundamente endeudadas.

Estados Unidos solo es responsable de prácticamente la tercera parte de la deuda externa mundial.

Ambas circunstancias, el cambio en las pirámides poblaciones y el mayor endeudamiento que de algún modo dicho cambio ha venido produciendo, son las verdaderas fuerzas detrás de la creciente voracidad fiscal de los gobiernos, voracidad fiscal que los fiscos del mundo tratan de saciar a través del intercambio de información y el aumento de los impuestos.

Y esto tampoco cambió ni cambiará en forma drástica en 4 años de gobierno de Trump.

Conclusiones

En definitiva, a menos de una semana de las elecciones en Estados Unidos, nuestros primeros pensamientos sobre el impacto que el resultado de las mismas puede tener sobre el blanqueo, son los siguientes:

  • sin lugar a dudas un sector de los contribuyentes va a tomar el triunfo de Trump y la eventual derogación de FATCA como una justificación para no ingresar al blanqueo propuesto por el gobierno argentino;
  • si bien en el corto plazo es altamente probable que Estados Unidos no intercambie información financiera con terceros países, no esperamos que la tendencia a nivel mundial hacia la transferencia se modifique;
  • no vemos en el corto plazo a Estados Unidos ingresando a CRS, pero entendemos que en el mediano plazo Estados Unidos va a intercambiar cierta información financiera a través de sus propios mecanismos (que es la forma en la cual dicho país suele actuar);
  • así las cosas, sigue siendo beneficioso acogerse al sinceramiento fiscal a menos que el contribuyente este seguro que cuando Estado Unidos finalmente decida intercambiar información va a haber una nueva amnistía fiscal de las características de la actualmente vigente lo cual, para nosotros, es altamente improbable; y
  • adicionalmente, aun cuando haya una amnistía fiscal de similar alcance y términos, es muy probable que para entonces ciertas estructuras de protección patrimonial o diferimiento impositivo que hoy pueden crearse válidamente y sin problemas no sean permitidas o que los beneficios de las mismas (sobretodo a nivel impositivo) sean mucho menores.