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Yendo al hueso del nuevo plan monetario

En caso de resultar exitoso este nuevo plan económico, no será gratuito para la actividad económica.

Este mes entraron en vigencia los cambios al esquema de política monetaria y cambiaria que la República Argentina acordó con el FMI para acceder a un programa de asistencia más amplio (USD 7.000 millones adicionales) con un adelanto de los desembolsos de 2018 y 2019 (prácticamente se duplica el monto de desembolsos hasta las elecciones del año próximo). Pasado en limpio, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) abandonó el uso de la tasa de interés como principal herramienta de política anti-inflacionaria y pasamos a un nuevo régimen monetario con control de agregados monetarios en un marco de libre flotación del dólar.

En concreto, el BCRA definió para la divisa norteamericana una banda de no intervención que va de los 34 a los 44 pesos. La amplitud de la banda es tal que en la práctica nos enfrentamos a un esquema de libre flotación. Piso y techo de la banda se actualizarán mensualmente a razón de 3% por período. Por encima del techo de la banda, el BCRA podrá (pero no está obligado) a intervenir por un monto de hasta USD 150 millones por día. Por debajo del piso de la banda, el BCRA está obligado a comprar dólares y en ese caso recompone sus reservas comprando dólares con pesos, lo que amplía la base monetaria (cantidad de dinero de alto poder ya que es la suma del circulante más los encajes que las entidades bancarias depositan en el BCRA).

El control de agregados específicamente implica que el BCRA no puede aumentar la base monetaria, salvo por un ajuste estacional en diciembre y junio o por la compra de reservas si el dólar se aproxima al piso de la banda. Como la variable objetivo en el nuevo plan es una cantidad (la base monetaria) ahora los precios se determinan libremente por el juego de oferta y demanda en el mercado monetario. En otras palabras, tanto la tasa de interés y el tipo de cambio fluctúan libremente.

El plan monetario es super contractivo en términos monetarios. Para no aumentar la base monetaria el BCRA realiza licitaciones diarias de Letras de Liquidez (Leliqs) donde los bancos ofrecen fondos a cambio de comprar Leliqs a 7 días que pagan niveles de tasa de interés muy altos. Así, se apunta a secar la plaza y tentar a los inversores a mantener pesos por codicia. Los particulares tienen menos incentivo a comprar dólares y también se ven disuadidos en el margen de consumir esos pesos en bienes. A su vez, la alta tasa de las Leliqs empuja a los bancos a pagar mejores tasas de plazo fijo ya que tienen una rentabilidad extra por captar a tasas del 55% y colocar los fondos en Leliq al 75%.

Este nuevo esquema busca cortar la inercia inflacionaria y estabilizar el mercado cambiario luego de varios intentos fallidos. Hasta ahora ha funcionado relativamente bien en ese sentido, aunque es prematuro considerar que el objetivo ya se ha logrado y espero que las próximas semanas sean un test de parte de los inversores.

A esta combinación de dólar y tasas de interés es probable que se logre la estabilización cambiaria. La apreciación del real brasileño luego de la primera ronda de las elecciones presidenciales en nuestro principal socio comercial ha aumentado las chances de esa estabilización y es probable que el dólar se aproxime al piso de la banda de intervención. De confirmarse esta tendencia, se abre una oportunidad para colocarse en pesos a tasas que son muy atractivas aunque obviamente no son libres de riesgo de depreciación. Debe resultar obvio que si la estabilización falla nuevamente los pesos invertidos equivaldrán a una cantidad menor de dólares si el tipo de cambio se mueve hacia el techo de la banda.

En caso de resultar exitoso este nuevo plan, no será gratuito para la actividad económica. Como dijimos, la super dureza monetaria implica restricción de crédito. Los sectores y empresas que son intensivos en el uso de capital de terceros se encontrarán con menor acceso a esos fondos y a tasas más altas que la inflación o la depreciación, al menos por un tiempo.