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Aprendiendo con Neffa: Los primeros pasos del inversor

Gustavo Neffa

Nadie empieza sabiendo por eso, Gustavo Neffa nos va enseñar paso a paso los conceptos y estrategias básicos para que puedas invertir como siempre quisiste. Sección imperdible.

Comenzaremos con los conceptos básicos, es decir lo que representa en la práctica una inversión financiera. Es un término económico muy común relacionado con el ahorro, el capital y la postergación del consumo, porque la inversión es la utilización de dinero y otros recursos con el objeto de alcanzar algún beneficio económico en el mundo de las finanzas, aunque la inversión en sentido amplio cubre otros conceptos que pueden ser político, sociales, de satisfacción personal (beneficiencia), entre otros.

Específicamente, se usan los ahorros fruto del trabajo o de la renta de un activo (como por ejemplo un departamento) o el dinero originado en una herencia con el ánimo de obtener unos ingresos o rentas a lo largo del tiempo en el mercado de capitales. La inversión es el empleo de un capital con el objetivo de incrementarlo, es decir renunciar a un consumo actual a cambio de obtener unos beneficios futuros y distribuidos en el tiempo o bien dejarlos para nuestros hijos, que puede ser un objetivo de inversión muy válido.

El dinero puesto a trabajar se coloca en títulos, valores y demás instrumentos financieros que son emitidos por empresas o el gobierno con el objetivo básico de aumentar el dinero disponible por medio de la percepción de intereses, dividendos, variación en el precio de mercado respecto al precio de compra u otros conceptos.

La inversión se transforma entonces en ese flujo de fondos que representan los pagos e ingresos que origina, considerando todos los conceptos mediante los cuales un inversor que posee un ahorro y lo invierte obtiene a cambio un retorno adicional.

Los tres conceptos básicos a considerar a la hora de invertir son:

  1. Rendimiento esperado: es la compensación obtenida por la inversión, es decir su rentabilidad.
  2. Riesgo tolerable: está relacionado con la incertidumbre sobre cuál será el rendimiento real que se obtendrá al final del período de la inversión. Entra en juego la estimación de la capacidad de pago, es decir si la inversión podrá pagar los resultados al inversor.
  3. Horizonte temporal de inversión: se refiere al período durante el que se mantendrá la inversión. Un inversor puede colocar su dinero a trabajar a a corto, mediano o largo plazo. Dependerá de muchos factores, entre los cuales entran en juego la edad o tiempo disponible para ver madurar su inversión, el riesgo que quiere asumir (cuanto más larga la inversión más riesgosa) y las alternativas existentes que dicten la conveniencia o no de invertir a determinado plazo.

De más está decir que cuanto más rentabilidad uno quiera sacarle al dinero que invierte, mayor es la cantidad de riesgo que tendrá que asumir. Es decir, cuanto más ambicioso sea el inversor, tendrá que ser más tolerable al riesgo o menos "averso al riesgo".

Hay inversiones de corto plazo que son temporales, es decir aquellas que se hacen transitoriamente con el objetivo de mantener produciendo ingresos excedentes de recursos durante un período no superior a un año (es así como la contabilidad de las empresas las clasifica), que se realiza en activos de alta calidad, seguridad y líquidos para realizar en cualquier momento dado. Pero también hay inversiones a largo plazo que se realizan para satisfacer objetivos diferentes como el de utilizar recursos excedentes para producir algunos ingresos adicionales y que generalmente se realizan a plazos superiores a un año.

En las inversiones más riesgosas o de largo plazo, el inversor tendrá que conocer siempre el valor del capital de mercado, porque muchas veces las fluctuaciones de una acción o de un bono largo pueden "comerle" gran parte de la rentabilidad que promete darle en forma periódica. Es decir que muchas veces una inversión puede retornar una pérdida total en determinado momento de la vida del activo, por más que existan pagos periódicos bajo la forma de cupones (para bonos) o bien dividendos (para acciones).

Para llevar a cabo la inversión, hay que abrir una cuenta de inversión o "cuenta comitente" en algún agente intermediario autorizado (sociedad de bolsa o "ALyC" en Argentina, en el que el inversor transferirá electrónicamente su dinero mediante transferencia bancaria y acreditación posterior en esa cuenta de inversión específica, proceso que será detallado en otra oportunidad.

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