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¿Qué es una SGR y qué utilidad puede tener para un inversor?

Guadalupe Barriviera

Cuando la diversificación de carteras está más presente que nunca, las SGRs puedem resultar atractivas para los inversores.

En el momento actual del mercado, cuando la diversificación de carteras está más presente que nunca como recomendación de inversión, viene bien echar un poco de luz sobre las SGRs (Sociedades de Garantía Recíproca), ya que estas entidades absorben el riesgo de ciertos productos que se negocian en Bolsa y que, de acuerdo a un tema de tasas y de coyuntura, pueden resultar atractivos para los inversores.

Las SGRs nacieron en el año 1995, con la sanción de la ley 24.467, y por definición, son entidades financieras que tienen como objetivo principal facilitar el acceso al crédito a las pequeñas y medianas empresas (PyMEs). Una SGR no presta dinero: emite garantías (avales) hacia los acreedores de la PyME, brindándole a ésta mejores opciones de plazo, tasa y condiciones de crédito.

Así, la entidad de crédito se ve beneficiada porque la PyME, al contar con el aval, representa un deudor sin riesgo, lo que abarata, a su vez, el costo del crédito para la empresa. Si la operación financiera resulta fallida, la SGR es quien responde al pago de la deuda. En última instancia, para el inversor, esto quiere decir que comprar ciertos productos PyME en la Bolsa no tiene riesgo alguno.

En el MAV (Mercado Argentino de Valores), y a través de cualquier ALyC (Agente de Liquidación y Compensación), compañías pequeñas o medianas pueden negociar, por ejemplo cheques de pago diferido (CPD) y pagarés bursátiles, o lanzar Obligaciones Negociables (ON) Simples, entre otras herramientas financieras.

El pagaré bursátil y la ON Simple, que pueden ser nominados tanto en pesos como en dólares, son siempre avalados por SGRs. Dentro de los CPD, existen diferentes segmentos: los garantizados por el MAV, los no garantizados, y los CPD avalados.

Negociación de instrumentos avalados

En este momento, en todo el país, hay 36 SGRs y 5 Fondos de Garantía Públicos (FOGAR, FOGACH, FOGABA, FOGAPLAR y Garantía San Juan), según datos proporcionados a este medio por CASFOG (Cámara Argentina de Sociedades y Fondos de Garantía). A marzo de este año, el monto total de garantías vigentes supera los 58.000 millones de pesos (58.004.735.975).

En 2018, el importe de cheques avalados representó el 75% del volumen total de cheques negociados en el mercado (31.128 millones de pesos), lo que implicó un crecimiento del 82% frente al año anterior, de acuerdo a los datos compilados por la CNV (Comisión Nacional de Valores).

“Notamos una profesionalización muy marcada en la negociación de cheques avalados en el mercado de capitales”, señala Matías Tanoni, responsable de financiamiento a empresas en Alchemy Valores.

Sin embargo, desde la unidad PyME de Invertir en Bolsa (IEB), Juan Pablo Kirasian, introduce un punto que no es menor: la coyuntura. “Estamos justo en un momento muy especial, donde los inversores deberían ser muy cuidados y cautos con sus decisiones porque el mercado local e internacional están muy volátiles”.

Tras su aclaración, Kirasian apunta que “dentro de los instrumentos PyME, para el inversor privado, en este momento el mejor es el CPD garantizado, ya que se está negociando a tasas más altas que el avalado y es, además, un instrumento crediticiamente excelente porque, de cara al inversor, el garante es el mismo MAV”.

En cuanto a los CPDs avalados, “las tasas están distorsionadas respecto las tasas de mercado, por lo que son muy convenientes desde el punto de vista del vendedor, es decir, quien se financia. Pero para el comprador persona física, no son muy atractivos en cuanto a tasa. El inversor puede conseguir mejores rendimientos en otros instrumentos de renta fija en pesos”, agrega.

Por su parte, Gonzalo Musri, gerente comercial y de capital markets de Global Valores, coincide en el análisis y aporta que “rinden abajo de cualquier producto de inversión, ya que están subsidiados por el Gobierno y las compañías de seguros”.

Por una reglamentación de la Superintendencia de Seguros, las empresas de ese sector tienen que transferir 6.000 millones de pesos al Fondo Nacional de Desarrollo Productivo (FONDEP), que administra el Ministerio de Producción, con el objetivo de aumentar la plaza de financiamiento a la que tienen acceso las PyMEs. De esta manera, y a través de FCI (fondos comunes de inversión), este tipo de compañías invierte en CPD, por lo que “es más grande la demanda que la oferta, y esto tira las tasas para abajo”, completa Musri.

ON Simples

Pero en el mercado también existen las ON Simples, que son instrumentos de deuda emitidos por PyMEs, y que cuentan con avales de SGRs.

La semana pasada se realizó la ON Simple número 107. Hasta el momento, el monto total de emisiones supera los 1000 millones de pesos (1.346.154.427), y hay 10 ON de este tipo en lista de espera, por un total cercano a los 202 millones de pesos, según datos proporcionados por la CNV. Garantizar y Acindar Pymes, las dos SGRs más grandes del país, son los principales avalistas. En tercer y cuarto lugar se ubican Aval Federal y SGR Cardinal.

“Con el desarrollo de la ON Simple buscamos desarrollar un instrumento eficiente para que las PyMEs de cualquier punto del país canalicen sus necesidades de financiamiento a mediano y largo plazo a través del mercado de capitales. La inclusión de las entidades de garantía limita el riesgo del instrumento, incrementando su atractivo y simplificando no solo el trámite dentro de CNV, sino también el régimen informativo para el emisor”, explica Martín Gavito, director de CNV y desarrollador de la ON Simple.

Desde el lanzamiento de esta herramienta, se ha duplicado la cantidad de PyMEs que acceden al mercado, que hoy representan el 46% del total de las emisoras. “Logramos federalizar el financiamiento gracias a la digitalización del proceso, pasando de emisiones centralizadas en 4 provincias en 2015 a 15 provincias en la actualidad, aunque todavía estamos lejos de alcanzar todo su potencial", se entusiasma Gavito.

Juan Pablo Kirasian, de IEB, indica que “la ON era un instrumento exclusivo para inversores calificados. Sin embargo, con el surgimiento de la ON Simple, se la liberó para que sea adquirida por cualquier tipo de inversor, ya que está avalada por terceros”.

Desde Global Valores, Gonzalo Musri sintetiza que “en este momento, de los instrumentos PyME que se negocian en el mercado de capitales, lo único interesante para un inversor minorista es que el riesgo es bajo, porque todo está avalado por una SGR, y que puede sumar diversificación a su cartera”.

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