10/11/2023 - Economía y Finanzas

El precio de la Ignorancia, parte II: La perpetuidad de un legado

Por Mágali Urquiza

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En un mundo donde la información sobra y la calidad escasea, dónde la inventiva ya parece haber tocado techo, las generaciones que llevan en sus hombros el legado y que deben pasar esa llama a la nueva generación, están preocupados ante lo que parece una inminente amenaza: la desaparición del trabajo de generaciones en manos de la tecnología.

Una tecnología que avanza a paso redoblado, sedienta de codicia, poder y carente de singularidad. La perpetuidad de un legado es algo que se trata de asegurar de generación en generación.  Las tradiciones, lo simple, esos detalles y esos secretos que hacen únicos a cada momento, ya sea una receta, un vino, un hogar o el relato de una historia. Esos detalles que pueden convertir un simple momento en algo único.

Todo se volvió tan masivo, tan igual y tan efímero que se vuelve difícil imaginar un mundo en el que las nuevas generaciones puedan continuar con ese legado. A su vez, tal como se mencionó anteriormente, los modelos de inversión en Argentina son tan dañinos que el horizonte fructífero y lleno de esperanza no hicieron más que mantener un velo que nunca se quitó.

La llama

No es raro encontrar en aquellos productores agrícolas o criadores de caballo de antaño, esbozos de desolación y preocupación. Se volvieron casi sumisos ante un contexto que sólo les muestra que tarde o temprano van a tener que ceder ante un mundo carente de esa tan especial “ llama interna”. La mejor analogía gráfica se puede ver en esta escena de la película “Elementos”: El traspaso de la “Llama azul”, la llama que mantiene vivo el legado de la familia.

Si bien es lógico que las nuevas generaciones puedan optar por caminos diferentes a los de sus generaciones anteriores, el hecho de ver a la tecnología como una amenaza hacia lo tradicional, es un error. Pero es un error porque está mal explicado. Mal comunicado.

Para eso, no existe mejor ejemplo que la Cúpula de hierro.

Israel es un país dónde históricamente su tradición y su legado se vió amenazado por diferentes personajes a lo largo de toda su historia. En este punto hago un paréntesis para advertir que, además de ser judía, me encanta referirme a la historia de nuestra colectividad como una serie de Netflix dividida en diferentes temporadas pues... Todavía no se entiende por qué Dios es tan optimista respecto a la capacidad de los humanos y porqué tiene tanta fé respecto a lo que se indica como el “pueblo elegido”. Cerrando este paréntesis, lo cierto es que la resiliencia y la perseverancia de la comunidad judía es un distintivo que siempre se destaca. La amenaza, la persecución, la caída y el renacer. La educación, la superación y la preservación de un legado que se encuentra en todo momento amenazado por vecinos que, a pesar de tener un vínculo en común, insisten en que la mejor solución es la desaparición de ese legado.

No me malinterpreten, los judíos tenemos miedo, si. Pero esa característica resiliente, superadora y también de siempre mantener la vara alta respecto a la educación, la superación y sobretodo inventiva, hicieron que hoy gracias al haber desarrollado tecnología de punta como la Cúpula de Hierro, el legado se pueda preservar.

[caption id="attachment_12111" align="aligncenter" width="2560"] Considerado como uno de los mejores sistemas de defensa del mundo, la Cúpula de Hierro probó su eficacia bajo ataque, defendiendo al pueblo israelí de múltiples bombardeos.[/caption]

Hoy día, Israel cobija y protege a su gente, a su tradición y su esencia gracias a la aplicación de la tecnología. La Cúpula de hierro resguarda los secretos y legados de cientos de generaciones. Cada amenaza, cada contexto en donde la comunidad judía se vió amenazada, generó absolutamente lo opuesto a la rendición: redobló la apuesta y fusionó lo tradicional con lo disruptivo. Es por eso que hoy en día la Cúpula de hierro desarrolló tecnología láser para paliar la amenaza externa que también se volvió más fuerte. 

Perpetuidad

Volviendo al mercado local, es entendible que el contexto y lo vivido hasta el momento sólo genere decepción e incluso incertidumbre. No obstante, no sólo que no todo es igual ni todo da igual. Hay un mundo en dónde lo disruptivo y lo especial se encuentran para poder asegurar su perpetuidad en los siglos por venir. 

Hay un mundo y un grupo de locos dispuestos a quitar un velo que nunca se quitó puesto que en este mercado no importaba si los sueños se cumplían, si el crecimiento y la promesa de ver un producto hecho con tanto empeño y amor se exponía ante el mundo. Hasta éste momento, a los fondos locales sólo les importaba retener, engañar y conformarlos con meras migajas. 

Por suerte hay ovejas negras como quien les escribe,  dispuestas a patear el tablero, ir contra la corriente y rediseñar todo, al precio que sea. 

Hay un mundo mejor. La tecnología, bien aplicada, puede proteger ese legado que con tanto amor se preservó.

Es sólo cuestión de intentar.

 

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magali urquiza

Mágali Urquiza

Mágali Urquiza estudió Economía en la Universidad de Buenos Aires. Trabajó como analista de biotecnología durante 11 años en RFT, Fingurú. Además, fue asesora para el desarrollo de terapia celular en Chile y asesora de fondos de Biotecnología en Boston y Cambridge. Mágali también fundó Leapcode Bio, una startup dedicada a la recolección de datos en pacientes neurológicos. En la actualidad, ocupa el cargo de Jefa de la Unidad de Biotech en GB Consulting en Mendoza y, en sus momentos libres, contribuye como escritora para Biospace, una editorial estadounidense que se enfoca en empresas públicas de Bio.

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