5/9/2023 - Economía y Finanzas

La dolarización: nuestra bala de plata?

Por mateo besada

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"Para cada problema complejo hay una respuesta que es clara, simple y equivocada".

Con la sorpresiva victoria de Javier Milei y sus propuestas poco ortodoxas en las PASO; desde el lunes pasado a primera hora, la dolarización está la cabeza de todos y es sin lugar a duda la mayor fuente de incertidumbre con la que lidiamos tanto los ciudadanos como los inversores locales y globales a la hora de imaginar a la argentina en el mediano y largo plazo.

Es bueno el discurso y la narrativa cuadra muy bien en la coyuntura actual. Pero, es realmente la única salida? Es indiscutible ya a esta altura que la Argentina debe ir en dirección a la contracción fiscal para detener el endeudamiento excesivo, y liberar la economía para impulsar la productividad. Sin embargo, la dolarización es una medida extrema y no está claro que el pueblo este al tanto de lo que esto conllevaría, ni los riesgos ligados a semejante apuesta. A esta altura, ya también deberíamos saber que las soluciones mágicas no existen... que el camino es largo, y no hay atajos.

Como bien indica el candidato Milei en su discurso post PASO, Argentina ha tenido superávit fiscal en tan solo 10 de los últimos 122 años. Es decir, Argentina ha sido durante más de un siglo una terrible víctima de la adicción al gasto excesivo. Y nuestros ciclos de exceso han sido siempre iguales: gastamos más de lo que generamos, nos endeudamos en moneda local, el endeudamiento doméstico excesivo es financiado por el banco central y la inflación lo licua todo. Pero nos quedamos estancados y el endeudamiento externo a gran escala se vuelve insostenible, incumplimos, reestructuramos, arrancan los controles de capital, se desalinean los incentivos, volcamos.

Dolarizar parece atractivo

La gente trata de ahorrar en dólares y muchas transacciones cotidianas -aunque que luego terminan siendo liquidadas en pesos- son tasadas en dólares, por lo que nuestra economía ya está en cierto modo dolarizada informalmente debido a la falta de confianza en el peso. Es así que la dolarización total no parece algo muy distante, y mucho menos disruptivo.

Sería un golazo! La gente se ahorra la fricción de tener que cotizar en una moneda y liquidar en otra, podría ahorrar directamente en la moneda con la que transacciona sin tener que acceder a ningún mercado de tipos de cambio, y encima quitaría a los políticos la capacidad de endeudarse y solventar su gasto excesivo con emisión. El gobierno asumiría el compromiso fiscal, se garantizaría que ya no se proporcione financiamiento monetario y la inflación debería disminuir de manera aguda y sostenible, ya que la credibilidad del país estaría vinculada a la política monetaria de Estados Unidos.

No tan rápido

No obstante, dolarizar es una estrategia de alto riesgo y potencialmente una calle sin salida más que a una gran contracción y colapso de nuestra economía. Bajo la dolarización, el crecimiento del país depende pura y exclusivamente de mantener un superávit en la cuenta corriente y generar ingresos de capital externo. Lo cual no es algo que podamos esperar desde el vamos y cada año, pero tampoco suena descabellado... siempre y cuando el contexto macro global sea bueno, los precios de los commodities acompañen, haya un estado de derecho sólido y la moneda sea competitiva.

Sin embargo, nuestra experiencia en la década de los 90 y principios de los 2000 nos trae un recuerdo que debería hacernos sonar más de una alarma antes de considerar la dolarización.

El que deposito dolares, recibirá dolares

Aunque a principios de los 90 se lograron avances impresionantes de cara a frenar la hiper y restaurar el crecimiento mediante el plan de convertibilidad, el déficit fiscal y la deuda no se controlaron. Y hacia fines de la década -tras las crisis de Mexico, Asia y luego Brasil, en adición a un dólar fuerte y la caída en los precios de los commodities- Argentina -con la moneda atada a un dólar fuertísimo- perdió competitividad externa, y el crecimiento colapsó mientras que el desempleo y el déficit de cuenta corriente se dispararon. No se pudo resolver el déficit externo y perdimos acceso al mercado. A esto, dada la gran suma de obligaciones externas denominadas en dólares; los inversores reventaron todos los bonos argentinos, las tasas de interés se volaron de manera insostenible, arrancaron los controles de capital y el plan de convertibilidad colapsó culminando en un caos político, económico y social.

Si bien el plan de convertibilidad fue una caja de convertibilidad -en la cual coexistían moneda local y USD a un tipo de cambio fijo, una dolarización tendría beneficios similares y enfrentaría el mismo desafío. Este tipo de medidas pueden ayudar a estabilizar la situación inflacionaria en un comienzo, pero difícilmente pueden tener la resiliencia suficiente para navegar shocks externos y ser sostenibles en el largo plazo cuando el viento sopla en contra.

El problema es el gasto, no la moneda. Lo que necesitamos no es dolarizar, sino tan solo dejar de gastar mas de lo que podemos.

Si queres dejar de fumar, que haces? Te atas las manos o te enfocas en aprender a vivir sin comprar cigarillos?

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mateo besada

mateo besada

Apasionado de la innovación, perseguidor de la eficiencia y amante de la simpleza. Entre otras cosas, exjugador de tenis, Licenciado en Finanzas por la Universidad Metropolitana de Denver y asesor financiero. Cuento con experiencia en relaciones internacionales, comunicación, control de operaciones y gestión de inversiones.

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