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Mujercitas: una hermandad eterna

Por lucia lago krummer

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Navidad no será Navidad sin regalos- murmuró Jo, tendida sobre la alfombra.

Así empieza Mujercitas, obra cumbre de Louisa May Alcott y la literatura universal. Bibliografía obligatoria para cualquier niña en proceso de convertirse en “mujercita”, esta historia se centra en las peripecias de cuatro hermanas -Beth, Amy, Meg y Jo- mientras su padre luchaba para la Unión durante la Guerra de Secesión en Estados Unidos. Cada una con una personalidad diferente, sus carácteres sirvieron como modelos para muchas niñas desde hace más de un siglo.

Meg (Margaret) March, la mayor, la más parecida a su madre y la más responsable se casa con John Brooke, un tutor humilde pero cariñoso, desoyendo así los consejos de su tía rica, que buscaba un pretendiente más “provechoso” para ella.

Jo (Josephine March) es la segunda de las hermanas. Es un ratón de biblioteca y sueña con convertirse en escritora. Su amistad con Laurie (Theodore Lawrence), el vecino huérfano de la familia March, marca su paso de la infancia a la vida adulta. Es la protagonista de la novela y el alter-ego de Louisa May Alcott. Considerada uno de los primeros personajes feministas de la literatura universal, la joven Jo March inspiró a millones de mujeres en todo el mundo a perseguir y luchar por sus sueños.

Beth (Elizabeth) March fue la tercera de las hermanas. La más tímida y dulce, pasaba sus días tocando el piano y cuidando de sus muñecas y sus gatitos. De salud frágil, murió joven de fiebre escarlatina sin poder terminar de crecer. Era “la mejor de todas”, la más tierna y de gran corazón.

Amy March es la menor de las mujercitas. Una joven ambiciosa y de personalidad fuerte, a menudo mantenía fuertes encontronazos con Jo. Apasionada por las bellas artes, sueña con viajar a Europa y convertirse en pintora. Mientras su tía espera su matrimonio con Fred Vaughn, un joven multimillonario, ella termina prefiriendo a Laurie, el amigo de su familia del que siempre estuvo enamorada.

Además de tratarse de una historia entrañable, el éxito de Mujercitas se basa -a mi criterio- en la veracidad con la que aborda el difícil proceso de crecer para las mujeres. La dulzura y complejidad con la que narra las relaciones fraternales entre mujeres, con sus momentos de tensión y alegría, ayudaron a construir un clásico que interpela a las niñas y mujeres del siglo XIX y el XXI.

Las distintas personas de las hermanas, sus sueños y objetivos de vida ofrecen una lectura feminista sobre la importancia de las jóvenes y el valor de sus sueños. Una puede identificarse con Meg, Amy, Beth o Jo, ya que cada una representa una forma distinta de ser mujer y atravesar los obstáculos de una sociedad patriarcal. Este aporte otorga a la novela una riqueza singular que la mantiene vigente más de 150 años después de su publicación.

A pesar de su trágico final, yo siempre me identifiqué con Beth. Me reflejé inmediatamente en su timidez y templanza la primera vez que leí el libro a los 9 años. Quizás exista un mundo donde la joven Beth hubiera sobrevivido para que todas las mujercitas vuelvan a estar juntas otra vez.

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lucia lago krummer

lucia lago krummer

Soy estudiante de Relaciones Internacionales y Ciencia Política en la Universidad de Belgrano. Me apasionan los temas relacionados con la política internacional, la Diplomacia y los Derechos Humanos.

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