Cuando su hermana Rosa murió, Clara se casó con su novio Esteban Trueba, un hombre violento y misógino con el que tuvo tres hijos. Desde el empeño de Trueba en prohibirle a su hija Blanca casarse con el hombre que amaba, hasta la violenta paliza con la que le rompió la dentadura a su mujer, Esteban Trueba siempre dejó en claro la crueldad con la que trataba a las mujeres de su familia.
A través de tres generaciones -Clara, su hija Blanca y su nieta Alba-, La casa de los espíritus relata con maestría las dificultades, los temores y las injusticias que deben vivir las mujeres en Latinoamérica. En un país con una historia tan convulsionada como Chile, los cambios políticos y sociales - la democratización del país y la elección de Salvador Allende como Presidente de la República - las mujeres de la familia Trueba, así como los demás personajes femeninos de la novela, se convierten en protagonistas del destino de un país -y una región - que siempre intentó relegarlas a un papel secundario, lejos de las grandes decisiones que cambiaron la historia.
Los cuerpos de las mujeres, así como sus sueños y aspiraciones, son violentados no solamente por los hombres de su familia, sino también por un sistema político y social que busca silenciarlas.
Revisitar La casa de los espíritus, así como toda la obra de Isabel Allende es fundamental para construir un feminismo desde y para las mujeres latinoameric
anas.


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