3/10/2023 - Entretenimiento y Bienestar

Uso de psicodélicos en tratamientos de Salud Mental

Por Agostina Píngaro

Imagen de portada
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Las investigaciones sobre el uso de psicodélicos y sustancias alucinógenas para los trastornos mentales llevan un historial bastante antiguo. Sin embargo, no fueron siempre bien recibidos por el público a nivel general.

En los últimos años, debido a las crisis asociadas a la salud mental y el gran porcentaje de personas alrededor del mundo que padecen patologías de dicha índole, los psicodélicos volvieron a aparecer en la agenda. Los investigadores nuevamente han puesto el foco en estas sustancias y sus posibles efectos, reconociendo la necesidad de nuevas herramientas terapéuticas.

Es así que los estudios comenzaron a enfatizar en los beneficios de la psilocibina (el ingrediente psicoactivo de los hongos alucinógenos), específicamente en el tratamiento de la depresión. Dicho trastorno es hoy en día una de las primeras causas de discapacidad a nivel mundial, afectando a millones de personas de distintos rangos etarios.

Se cree que este componente actúa desbloqueando temporalmente las conexiones neuronales en la Red de Modo Predeterminado, que estarían asociadas al pensamiento rumiativo, característico de la depresión. Justamente al permitir dichas conexiones, permiten una reorganización de los pensamientos y se lograría de esta manera que la persona pueda salir de ese circulo vicioso de pensamientos negativos y pueda tener una visión mas clara de los mismos. Esto ayuda a comprender mejor la situación y poder tener una mayor tolerancia al malestar.

Estas investigaciones proponen un enfoque innovador en las posibilidades de tratamientos para la depresión. Sin embargo, la mayoría de los investigadores concuerdan que es necesaria una mayor investigación en torno a los efectos secundarios y se debe tratar con máxima precaución y una supervisión rigurosa. Se sugiere no adelantarse ni apresurarse a ninguna afirmación ya que los estudios no descartan la posibilidad de que estas sustancias pudieran inducir una psicosis en personas con trastornos mentales subyacentes, o incrementar el riesgo de patologías cardíacas, por ejemplo. Tampoco se sabe aún si podrían ser útiles en el tratamiento de otros trastornos.

Si bien se ha avanzado muchísimo en poco tiempo, aún falta un largo camino por recorrer. Los profesionales deberán estar atentos a futuras investigaciones y formarse de manera responsable para en un futuro poder contar con un protocolo riguroso y estricto sobre el uso de estas sustancias y avanzar en el camino de la ciencia.

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agostina pingaro

Agostina Píngaro

Soy Agos, Psicóloga recibida de la Universidad de Buenos Aires (UBA) con orientación Cognitivo - Conductual. Actualmente soy Residente de Psicología Infanto Juvenil en el Hospital General de Niños Pedro de Elizalde - Ex Casa Cuna.

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