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90 MILLAS DE IMPUNIDAD: El Régimen Cubano y sus Negocios con el Narcotráfico, el Terrorismo, Espionaje y el Fraude Multi Millonario. Primera Parte (William Acosta)

Por Poder & Dinero

Portada

INTRODUCCIÓN: EL ESTADO COMO CÓMPLICE

Hay crímenes que se cometen en la oscuridad. Y hay crímenes que se cometen a la luz del día, protegidos no por la ausencia de testigos sino por la presencia de un pasaporte diplomático y la bandera de una naciónsoberana. Cuba lleva más de cuatro décadas en estasegunda categoría.

Este reporte no es una hipótesis ni una teoríaconspirativa. Es una reconstrucción documentada a partir de acusaciones federales con número de causa, sentencias de cortes de Estados Unidos, investigaciones periodísticas verificadas, informes de organismos internacionales y testimonios judiciales. Lo que esa documentación muestra, cuando se lee enconjunto y sin concesiones políticas, es un patrón que va mucho más allá de la complicidad pasiva: un Estado que convirtió la criminalidad en instrumento de políticaexterior, que usó su soberanía como escudo para elnarcotráfico, que ofreció refugio a fugitivos que vaciaron miles de millones de dólares de un programafederal de salud, y que exportó después ese mismomodelo a Venezuela con consecuencias letales para decenas de miles de personas.

La pregunta que este reporte busca responder no es siCuba estuvo involucrada. La evidencia disponible responde esa pregunta con claridad suficiente. La pregunta es más incómoda: ¿por qué esa evidenciaexiste desde hace cuarenta años, incluye acusacionesformales ante un gran jurado federal y testimonios de narcotraficantes condenados, y aún así ningúnfuncionario cubano ha pisado un tribunal fuera de la isla?

La respuesta tiene un nombre: soberanía. Y la historiade cómo Cuba usó esa soberanía como ventajaoperativa para el crimen organizado es lo que estereporte documenta, caso por caso, año por año, desde1979 hasta el presente.

EL COSTO HUMANO: UNA NACION SECUESTRADA, UN PUEBLO CONDENADO AL EXILIO

Antes de seguir con los expedientes, los números de causa y los esquemas de fraude, es necesario detenerseun momento. Porque este reporte habla de estructurascriminales, de funcionarios y de redes de impunidad, pero detrás de cada una de esas palabras hay un pueblo. Un pueblo que no eligió nada de esto. Un pueblo al que le robaron el país antes de que pudiera defenderlo.

Cuba fue, en el primer tercio del siglo XX, uno de lospaíses con mayor ingreso per cápita de América Latina (ASCECUBA Economic Studies, 2014, citando datoshistóricos del Banco Mundial). Tenía una clase media robusta, universidades de primer nivel, arquitectura de una belleza que aún hoy detiene a quien la mira y unacultura que irradiaba desde el Caribe hacia todo elcontinente. No era un paraíso sin fisuras —teníadesigualdad, corrupción y una historia de intervenciónextranjera que dejó heridas profundas— pero era un país con futuro, con movimiento propio, con ganas. Lo que el régimen instalado en 1959 hizo con ese país no fue una revolución social. Fue un saqueo de largo plazo, ejecutado con manual ideológico y bayoneta.

Hoy, más de dos millones de cubanos han abandonadola isla desde 2021 solamente. No huyeron de un huracán ni de una guerra convencional: huyeron de un Estado. Entre diciembre de 2021 y diciembre de 2023, Cuba perdió más del 10% de su población —de 11,181,595 habitantes a 10,055,968, según los propiosdatos de la Oficina Nacional de Estadísticas cubana, confirmados ante la Asamblea Nacional en julio de 2024. El demógrafo Juan Carlos Albizu-Campos, usando metodología independiente, estima que la cifrareal es más cercana al 18%: apenas 8.62 millones de personas en la isla al cierre de 2023 (CEDA, 25 de juliode 2024). En 2024, salieron 251,221 más, con la tasade natalidad más baja en 65 años —71,358 nacimientosfrente a 128,098 muertes (CiberCuba, 23 de mayo de 2025). Los que se van son los más jóvenes, los máscapaces, los que más tienen para perder y los que elrégimen más les teme: el 77% de los emigrantes tieneentre 15 y 49 años (Global Affairs and Strategic Studies, Universidad de Navarra, 2024, citando datosdel ONEI cubano).

El exilio cubano acumulado a lo largo de más de seis décadas suma hoy más de tres millones de personas. Es una de las diásporas más grandes del hemisferio enproporción a la población de origen, como se documenta en detalle en la sección "Familias rotas" de este mismo capítulo.

Los que no pudieron o no quisieron irse pagaron otroprecio. Desde julio de 2021, cuando miles de cubanossalieron a las calles en las protestas masivas másgrandes desde la revolución —gritando "Patria y Vida" y "Libertad" en más de 60 municipios simultáneamente— el régimen respondió con una represión que organismos internacionales documentaron con detalleclínico: más de 1,400 personas detenidas en los días inmediatos a las manifestaciones, más de 700 aúnencarceladas un año después, centenares condenadaspor cargos de "sedición," "desorden público" y "desacato" en juicios sumarios que Human Rights Watch calificó de contrarios al derecho internacional(HRW, "Prison or Exile," 11 de julio de 2022). Algunoscomparecieron ante tribunales militares. Variosrecibieron sentencias de hasta 25 años. Un manifestante, Diubis Laurencio Tejeda, de 36 años, murió bajo custodia policial durante las protestas.

Al cierre de agosto de 2025, Cuba tenía 1,185 presospolíticos y de conciencia —la cifra más alta jamásregistrada— según Prisoners Defenders, organizacióncon sede en Madrid que lleva un conteo mensualverificado (CiberCuba, 11 de septiembre de 2025). De ese total, 472 presentan condiciones médicas graves y 41 tienen trastornos mentales severos sin tratamientoadecuado. Al menos 33 fueron detenidos siendomenores de edad. 122 son mujeres. Desde julio de 2021 hasta agosto de 2025, la organización ha documentado 1,882 individuos que han pasado por la condición de presos políticos en Cuba —casi todosciudadanos sin afiliación política formal, encarceladospor protestar pacíficamente. En el primer semestre de 2025, se registraron 24 muertes bajo custodia estatal y 160 reportes de tortura, incluidos golpizas, negacióndeliberada de atención médica y tortura psicológica. De las víctimas de esos abusos, al menos 56 eran presospolíticos (CiberCuba, septiembre de 2025).

La tortura en las cárceles cubanas no es un excesoaislado: es un método. Prisoners Defenders documentó15 tipos distintos de maltrato y tortura en su primer informe comprensivo sobre el tema, presentado ante elComité de las Naciones Unidas contra la Tortura enmarzo de 2022 (Havana Times, 2 de junio de 2023). El Departamento de Estado de Estados Unidos, en suinforme de derechos humanos de 2024, registró entre los abusos documentados: "ejecuciones arbitrarias o ilegales, desapariciones, tortura o trato cruel e inhumano, detención arbitraria, represión transnacionaly restricciones sistemáticas a la libertad de expresión" (U.S. Department of State, Country Reports on Human Rights Practices: Cuba, 2024). La ComisiónInteramericana de Derechos Humanos concluyó en2023 que el gobierno cubano es responsable de las muertes de los activistas democráticos Oswaldo Payá y Harold Cepero en 2012 —muertes que durante años elrégimen presentó como un accidente de tráfico.

Mientras tanto, la cúpula del régimen no padeceninguna de estas carencias. GAESA —elconglomerado militar que controla el turismo, las importaciones, los supermercados de divisas y gran parte de la economía formal de la isla, como se documenta en detalle en este reporte— genera cientosde millones de dólares al año que no pasan por ningúnpresupuesto público fiscalizable. Los generales y funcionarios de alto rango tienen acceso a tiendas especiales, atención médica diferenciada, viviendas del Estado y divisas que el ciudadano común no puede verni tocar. El cubano de a pie, en cambio, enfrenta corteseléctricas de hasta 20 horas diarias, desabastecimientocrónico de alimentos y medicamentos, y un salarioestatal promedio equivalente a menos de 20 dólaresmensuales al cambio del mercado informal (CiberCuba, enero de 2025; confirmado por Reuters, julio de 2024).

Sobre el Autor

William L. Acosta es graduado de PWU y de la Universidad de Alliance. Es un oficial de policíaretirado de la policía de Nueva York, ex militar del Ejército de Estados Unidos, así como fundador y CEO de Equalizer Private Investigations & Security Services Inc., una agencia con licencia en Nueva York y Florida, con proyección internacional. Desde 1999, ha lideradoinvestigaciones en casos de narcóticos, homicidios y personas desaparecidas, además de participar en la defensa penal tanto a nivel estatal como federal. Especialista en casosinternacionales y multi jurisdiccionales, ha coordinado operaciones enAmérica del Norte, Europa y América Latina.

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