Hace casi un año, el problema era sacar a María Corina Machado de Venezuela.
Hoy, el problema parece ser exactamente el contrario, cómo regresarla.
María Corina Machado debe de estar físicamente en Venezuela y el impedimento del régimen en prevenir su regreso demuestra esa necesidad.
Y para alguien que ha trabajado operaciones de inteligencia, ese cambio de escenario merece atención.
La extracción de María Corina fue una operación extraordinaria. Grey Bull Rescue la denominó Operation Golden Dynamite. Había vigilancia, riesgo, clandestinidad y muy poco margen para cometer errores.
Funcionó.
Pero hay un aspecto de aquella operación que, desde mi punto de vista, nunca ha quedado suficientemente claro:
¿Quién pagó a Grey Bull por la extracción y quién pagó el jet chárter que posteriormente transportó a María Corina hacia Oslo? Igualmente no me queda claro quién paga estos esfuerzos de reinsertar a María Corina de regreso a Venezuela.
Nos dicen que fueron simplemente, donantes. Solo alguien como los Estados Unidos o el propio presidente Trump podría ser quienes estaría detrás de esos “donantes.”
No es un detalle menor cuando intentamos entender lo que ocurrió entonces y lo comparamos con lo que sucede ahora.
Porque regresar a Venezuela está resultando mucho más complicado.
Desde su salida se han explorado diferentes alternativas para regresar. Por aire, tierra y mar. Algunas llegaron a etapas concretas de planificación; otras fueron canceladas o simplemente no pudieron ejecutarse. Su equipo asegura que ya suman al menos siete intentos.
Para mí, el número importa menos que el patrón.
Una operación puede fallar.
Dos también.
Pero cuando diferentes planes, rutas y métodos encuentran obstáculos repetidamente, un profesional de inteligencia tiene que comenzar a hacerse preguntas.
¿Existe un problema de seguridad operacional?
Cada nuevo intento requiere coordinación, comunicaciones, movimientos, documentación y personas que necesariamente deben conocer alguna parte del plan.
Y aquí existe un aspecto que me preocupa particularmente: la integración de miembros de la prensa en operaciones todavía sensibles.
El periodista tiene una función legítima que cumplir. Pero una operación clandestina requiere compartimentación y reserva hasta que haya concluido. Incorporar personas que no son operacionalmente indispensables aumenta inevitablemente la exposición de información.
También existen otras posibilidades y no descuento ninguna.
Mi punto es otro. Después de repetidos intentos fallidos, la falta de reserva y la expansión del círculo de personas con conocimiento de una operación sensible deben formar parte de una revisión seria de esa seguridad operativa.
Antes de organizar otro intento hay que preguntarse quién realmente necesita saber, cuándo necesita saberlo y cuánto necesita saber.
No es solo fallas mecánicas o problemas administrativo en el aeropuerto.
También existe una dimensión política que no podemos ignorar. Washington.
Se ha informado de cautela dentro de la administración Trump respecto al regreso de María Corina. Pero cautela no significa necesariamente oposición, y mucho menos demuestra que Washington sea responsable de cada intento que no prosperó.
Tratar de responsabilizar a la administración del presidente Trump argumentando que “no apoya” el regreso de María Corina sería, en mi opinión, una torpeza catastrófica.
Washington puede tener reservas sobre el momento, las condiciones y las consecuencias de su regreso. Eso es muy diferente a responsabilizar a la Casa Blanca por una operación que no pudo ejecutarse.
Washington también tiene la responsabilidad moral y legal de informar a un candidato o líder político la existencia de amenazas contra sus personas.
Antes de buscar un responsable, hay que preguntarse qué está fallando operacionalmente.
Hace casi un año fue posible sacar clandestinamente a María Corina Machado de Venezuela.
Hoy, después de múltiples planes por diferentes vías, regresar está resultando extraordinariamente difícil.
La pregunta ya no puede limitarse a:
¿Cuándo regresará María Corina?
También debemos preguntarnos:
¿Por qué está fallando?
Porque en inteligencia, cuando algo falla repetidamente, dejamos de mirar cada incidente como un acontecimiento independiente.
Empezamos a buscar el patrón.
Pero que quede claro. María Corina Machado debería de regresar a Venezuela por la puerta principal de su país sin ningún tipo de impedimentos, negociaciones, o trabas. Es el derecho de cualquier Venezolano.
Jesús Daniel Romero es Comandante (R) de Inteligencia Naval de los Estados Unidos y ex subdirector de Inteligencia de las Fuerzas Navaes del Comando Sur, con más de 37 años de servicio combinado en áreas militares, de inteligencia y diplomáticas.
Ha escrito tres libros que son éxitos de venta: El vuelo final: la reina del aire y Silencio Letal: el mundo oculto de los narcosubmarinos
Es además host del éxito canal de YouTube ¨ Inteligencia & Poder ¨

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