Las conversaciones entre Estados Unidos y Rusia durante las últimas semanas se han vuelto casi vertiginosas. A la reunión cumbre entre los hombres de las inteligencias estadounidense y rusa en Moscú el 25 de agosto, se ha sumado recientemente la visita del tándem negociador de Washington integrado por Steve Witkoff y Jared Kushner, los que fueron recibidos por el mismo presidente ruso.
¿Por qué estos encuentros? Posiblemente, porque en Washington consideran que Rusia estaría evaluando llevar próximamente adelante un ataque a un país de la OTAN, encontrándose en la zona del Báltico su posible blanco (en su libro If Russia Wins. A Scenario, el experto alemán Carlos Masala plantea un escenario hipotético sobre una invasión a Narva, la ciudad ubicada en el noreste de Estonia), puesto que, desde el momento que las capacidades militares de países de la OTAN, como viene sucediendo con los misiles crucero británicos “Storm Shadow”, son utilizados por Ucrania para atacar a Rusia, Moscú considera que está habilitada para acometer contra cualquier país de la OTAN.
Más aún, para el Kremlin hace tiempo que se vienen dando las condiciones que la habilitan recurrir al uso de armas de exterminio masivo, pues, como reza la revisión 2024 de la doctrina nuclear rusa de 2021, Rusia está siendo atacada con armas convencionales por un país que es asistido por países que poseen armamento nuclear (de hecho, en la guerra Rusia ha utilizado y continúa haciéndolo misiles con capacidad dual como el “Oréshnik” o el “Iskander-M”).
Por ello, la percepción rusa relativa con que la OTAN (europea) está atacando a Rusia a través de la OTAN, ha revalidado la posibilidad de un próximo movimiento ruso de escala en el complejo tablero de guerra.
Estados Unidos prácticamente ha "salido" de la guerra rusa-ucraniana en cuanto a brindar asistencia, si bien por medio de un mecanismo pactado aporta armamento y equipos a la euro-OTAN que terminan, muchos de ellos, en Ucrania. Pero, claro, Estados Unidos no está fuera de la Alianza, pues no sólo es el primus inter pares que está al frente del Comando Supremo Aliado, sino que mantiene en Europa importantes bases (la de Ramstein, en el land alemán de Renania-Palatinado, es una de las bases aéreas más grandes del mundo), miles de efectivos desplegados (solamente en Polonia, el país más anti-ruso de Europa, hay cerca de 10.000 soldados), y en cinco países no nucleares de la OTAN mantiene armas atómicas, encontrándose dos de ellos, Alemania y Turquía, cerca de la frontera noroeste y suroeste de Rusia, respectivamente.
Asimismo, la "doctrina Trump", esto es, "Europa a sus asuntos", podría dejarse de lado ante una próxima presidencia norteamericana, incluso republicana, porque nadie que reflexione estratégicamente en ese país desea un escenario internacional de aislamiento que implique una "pesadilla estratégica plus" para el país, esto es, los rivales mayores de Estados Unidos, es decir, Rusia, China e Irán, fortaleciendo sus lazos (como está pasando hoy, cuando en la compulsa en el estrecho de Ormuz Estados Unidos "no gana" e Irán "no pierde"), al tiempo que se profundiza el desacople de Estados Unidos con Europa.
De modo que las visitas a Rusia por parte de funcionarios estadounidenses del más alto nivel estarían relacionadas con “estimar” posibilidades de un cese de hostilidades en la guerra, sin duda, pero sobre todo para hacer lo que se pueda para “evitar” una eventual deriva en la que en Rusia prevalezcan los hombres más intransigentes de la estructura de poder, esto es, Consejo de Seguridad, Servicio Federal de Seguridad, Servicio de Inteligencia Exterior y Ministerio de Defensa (Putin no está entre aquellos), y se termine adoptando una decisión que implique militarmente una "fuga hacia delante" en la guerra.
Alberto Hutschenreuter es Doctor en Relaciones Internacionales. Posgrado en Control y Gestión de Políticas Públicas. Ex profesor titular de Geopolítica (ESGA). Ex profesor en la UBA y en el ISEN. Colaborador en revistas y sitios especializados nacionales e internacionales. Autor de los libros "La política exterior rusa después de la Guerra Fría. Humillación y reparación" y ¨ La Geopolítica nunca se fue ¨

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