24/4/2023 - Política y Sociedad

Corea: armas nucleares, paz y riesgo de guerra en el Pacífico

Por Lucia Pereyra

Imagen de portada
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La guerra de Corea (1950-1953)

La guerra de Corea fue el primer conflicto bélico de la Guerra Fría, el primer choque entre las dos potencias cuyas ideologías se enfrentaron por más de cuarenta años.

Antecedentes de la guerra de Corea

Cuando Japón fue derrotado por los Aliados en 1945, el país nipón perdió el control sobre la península coreana, por lo que la Unión Soviética ocupó la parte del norte, y Estados Unidos la del sur, imponiendo sus ideologías en su porción de territorio. Así, la península pasó a estar dividida por el paralelo 38, el norte gobernado por Kim Il-Sung de ideología comunista e influencia soviética, y el sur bajo el mando de Sygman Rhee, un gobierno pro-americano, capitalista y anticomunista. Pese a los intentos de la recién creada Naciones Unidas, Corea no logró unificarse bajo los términos capitalistas, acentuándose el conflicto ideológico.

Desarrollo del conflicto

En agosto de 1950, Corea del Norte invadió Corea del Sur. La intervención americana, liderada por el general Douglas MacArthur, fracasó al principio, ya que las tropas norteamericanas y surcoreanas fueron forzadas a retirarse al extremo sudeste de la península. En tan sólo dos meses, los norcoreanos lograron desplazar a los surcoreanos y americanos hasta Busán. Sin embargo, los americanos sorprendieron a los adversarios con un atrevido desembarco en Inchon (cerca de Seúl), a mediados de septiembre de 1950. Al poco tiempo, los aliados habían ocupado casi toda la península. Hubo una tensión con la China comunista recién consolidada, ya que las tropas se acercaron al Río Yalu, la frontera entre Corea del Norte y China. En consecuencia, 100.000 voluntarios chinos lograron repeler a las fuerzas norteamericanas y surcoreanas.

Estados Unidos había ocupado toda la península de Corea. Unificarla implicaría un conflicto futuro, algo perjudicial para ambos. Las tropas retrocedieron hacia el sur estabilizando la guerra en torno al paralelo 38 hasta 1953.

La guerra de Corea como guerra subsidiaria

La Guerra de Corea se convirtió en una guerra “subsidiaria”: una guerra que se produce cuando dos o más potencias utilizan conflictos y territorios de terceros para enfrentarse entre ellos, algo que caracterizó a todo el período de la Guerra Fría.

Una devastada península y 1 millón de bajas fueron los resultados de la guerra, sin triunfo claro de ningún bando y una frontera similar a la establecida previamente en el paralelo 38. Se firmó un armisticio en 1953 luego de fallecimiento de Yosef Stalin, que no puso fin a la guerra, sino que estableció un alto al fuego. El no fin de la guerra, es uno de los principales conflictos en Asia y uno de las disputas no resueltas a nivel mundial. Hasta el día de hoy, las relaciones diplomáticas formales entre ambos Estados coreanos siguen sin efecto.

La relación actual entre Corea del Norte y Corea del Sur

Corea del Norte es de los países más herméticos y autoritarios del mundo y es una de las grandes amenazas para el sistema internacional debido a su armamento nuclear. El fin de la Guerra Fría fue un antes y un después para las relaciones internacionales: cada vez más países se democratizaron, dando paso a una ola de internacionalismo liberal y una expansión democrática con la hegemonía de Estados Unidos a la cabeza. La tensa relación entre las dos Coreas continúa al día de hoy, no obstante, a pesar del programa nuclear liderado por Kim Jong-Un, actualmente hay numerosos intentos de una reconciliación y negociación. El paradigma liberal, que puede utilizarse como teoría en este caso, se refiere a la posibilidad de alcanzar la paz a través del derecho, es decir, la cooperación internacional, la diplomacia y los tratados internacionales.

Encuentros entre líderes de Corea del Norte y Corea del Sur

Los intentos de una comunicación entre ambos países a través de sus líderes se han dado en cinco ocasiones. Las últimas tres tuvieron lugar en tan sólo 2018: una en abril, otra en mayo, y la última en septiembre, con los mismos líderes como protagonistas del encuentro: Moon Jae-In, presidente de Corea del Sur, y Kim Jong-Un, líder supremo del norte. “Hoy estamos en una línea de partida, donde se está escribiendo una nueva historia de paz, prosperidad y relaciones intercoreanas”, expresó Kim antes de cruzar la frontera hacia el sur, algo nunca antes hecho. Además, se comprometieron a ‘desnuclearizar’ la península. El sistema internacional podría haber visto un horizonte de alivio luego de esa cumbre y con aquella promesa: uno de los países más peligrosos para la paz internacional podría no continuar con su programa nuclear.

[caption id="attachment_9748" align="aligncenter" width="650"] Kim Jong Un y Moon Jae-in caminando juntos sobre la frontera entre los dos países.[/caption]

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Al mes siguiente, ambos mandatarios se volvieron a reunir en la frontera, esta vez de manera sorpresiva, en el Pabellón de Reunificación, una construcción del lado norte utilizada para conversaciones de paz entre líderes. El objetivo de esta cumbre fue aplanar las posibles tensiones entre Kim y el Presidente de Estados Unidos Donald Trump, cuando éste último canceló la Cumbre de Singapur que se daría al mes siguiente. Entonces, la conversación tuvo como objetivo lograr que Kim y Trump asistan a la cumbre; la primera vez que el líder de Corea del Norte y un Presidente de Estados Unidos se reunirían. Fue de vital importancia el hecho de que un Presidente con una política exterior tan realista como lo fue la de Trump, se reúna con uno de sus principales enemigos a nivel internacional.

La tercera y última cumbre hasta el momento, el 18 de septiembre del 2018, fue en Pyongyang, la capital norcoreana. Poco se sabe de aquella, pero mantuvieron la agenda de la desnuclearización total de la península como objetivo final.

Pero la ‘paz a través del derecho’ duró poco. Las ilusiones de una unificación y el fin de la agenda nuclear norcoreana terminaron en el 2020, cuando numerosos desertores (y activistas) norcoreanos que habían escapado del norte hacia el sur, enviaron panfletos con propaganda anti-norcoreana a través de globos; de esa manera, llegarían de un país al otro. Llegaron a lanzarse medio millón de carteles, que efectivamente llegaron a territorio norcoreano.

[caption id="attachment_9747" align="aligncenter" width="300"] Imagen: EFE/Kim Chul-Soo[/caption]

Deterioro de las relaciones y tensiones en la región

El ascenso de la hermana del líder norcoreano, Kim Yo-Jong, fue un elemento crucial del deterioro de las relaciones entre los dos países en los dos últimos años. A pesar de que podría haber estado cumpliendo con determinadas órdenes que se le imponían, fue ella quien reaccionó con medidas concretas a la llegada de los panfletos.  El 16 de junio del 2020, la Oficina de Enlace Conjunta Intercoreana fue demolida por el gobierno norcoreano. El edificio estaba ubicado en la ciudad de Kaesong, en Corea del Norte, cerca de la frontera con el sur. Funcionaba como el único canal de comunicación entre ambos países, cuyas funciones comenzaron en la primera cumbre del 2018. El Korean Central News Agency, la agencia de noticias estatal de Corea del Norte, emitió un comunicado ese mismo día:

“El área correspondiente de la República Popular Democrática de Corea puso en práctica la medida de destruir completamente la oficina de enlace intercoreana en la zona industrial de Kaesong a raíz de cortar todas las líneas de comunicación entre el Norte y el Sur, lo que corresponde a la mentalidad del pueblo enfurecido con el fin de obligar a la escoria humana y a los que la han protegido a pagar caro por sus crímenes.”

La destrucción de las comunicaciones fue la total destrucción de los avances del 2018. A pesar de que las cumbres de aquél año no detuvieron el programa nuclear de Kim Jong-Un, en octubre del 2020, tuvo lugar un desfile militar en Pyongyang en el que se presentó un misil intercontinental, que podría ser de los más grandes del mundo.

Yoon Suk-yeol, actual Presidente de Corea del Sur, y en campaña prometió tener una política dura con su vecino del norte, con crecimiento del cuerpo militar y respuesta directa ante un futuro ataque contra Seúl. El pragmatismo y la receptividad por parte del gobierno surcoreano ha caducado, y ahora el escenario se compone de un líder dictatorial con recurrentes ensayos con misiles, y un presidente surcoreano con un hueso difícil de roer que no parece estar dispuesto a negociar como lo hizo su antecesor.

Escenarios y riesgos en el Extremo Oriente

2021 y 2022, son dos años en los que el gobierno norcoreano probó numerosos misiles de largo alcance, generando tensiones el Extremo Oriente, sobre todo porque algunos misiles caen en el Mar de Japón. El paradigma realista caracteriza esta cuestión. En un sistema internacional anárquico donde el Estado funciona como actor unitario, éstos están constantemente calculando los costos y los beneficios de sus acciones. Observan las políticas de otros Estados para actuar en función de ellas. La guerra, en el realismo, es inevitable, y hay que estar preparados para protegerse de ellas. Kenneth Waltz, uno de los precursores del realismo estructural, introduce el concepto del equilibro de poder, que se da a través de la violencia o la integración. El equilibrio de poder se puede analizar en términos de seguridad internacional. Es cierto que si Corea del Norte no se compromete a desnuclearizar el país, ningún Estado que tenga armas nucleares las dejará, ya que éstas lo protegen de las amenazas. Al fin y al cabo, las armas nucleares sirven para no ser utilizadas, ya que significa la destrucción mutua asegurada. Las armas nucleares generan más miedo que hechos significativos, como sucedió durante la Guerra Fría. La amenaza del Corea del Norte en cuestión de misiles, es algo que se mantiene relativamente estable.

El riesgo de una guerra en el Extremo Oriente es real. El sistema internacional, por sobre todo, está preocupado ante la posible reacción de Corea del Norte y sus misiles de mediano alcance o las armas que crea en su programa nuclear, ya que éste no está regulado por el Tratado de No Proliferación Nuclear (1970), a diferencia de países nucleares como China, Estados unidos, Rusia, Francia y el Reino Unido. Pero la guerra no se desataría por las provocaciones del país norcoreano, sino por las ambiciones de China y la reacción de sus vecinos para un eventual equilibrio de poder a nivel seguridad. La República Popular aspira por el control total de Hong Kong, la unificación con Taiwán y la soberanía sobre el Mar del Sur de China, incluidas sus islas, disputa que mantiene con países como Japón, Vietnam, Malasia, Filipinas y Brunei. Entonces, un posible conflicto armado se daría en el Indo-Pacífico, es decir, en el mar, y el sistema tema por la utilización de armas nucleares por parte de Corea del Norte, que es un claro aliado de China. Otro de los conflictos que tiene China es con Pakistán y la India, siendo que se disputan el territorio de Cachemira, y es otra de las guerras ‘congeladas’ desde la Guerra Fría.

La mayor preocupación actual tiene que ver con el ascenso y las ambiciones de China y la posibilidad de un eventual conflicto de alguna de las disputas mencionadas. Corea del Norte ocuparía un rol crucial: su elección de incorporarse a alguna de ellas como aliado incondicional de China.

El conflicto del Extremo Oriente es uno de los más latentes de la actualidad. Algunos se arman, otros se alían, y otros eligen la neutralidad. En una coyuntura tan compleja como ésta, es dificultoso elegir sólo un camino, y en un sistema internacional anárquico, los países actúan en función de las acciones de su vecino para lograr el equilibrio de poder.

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lucia pereyra

Lucia Pereyra

Hola! Soy Lucía, soy Licenciada en Relaciones Internacionales, Magíster en Periodismo y actualmente me encuentro estudiando una especialización en Estudios Coreanos. Me dedico al análisis de los medios de comunicación de las internas políticas de los partidos políticos de la Ciudad de Buenos Aires, donde me especializo en monitoreo de noticias y análisis de la percepción pública y periodística. Anteriormente, fui pasante como periodista en la sección Política de La Nación e investigadora en el CESIUB sobre Asia y Oceanía

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