Don Alexis es uno de los primeros grandes emprendedores venezolanos de finales del siglo XX. De esos que hoy están tan de moda, respaldados por fondos de capital de riesgo (VC), desarrollando soluciones tecnológicas, sistemas de movilidad, sistemas de financiación personal que están perdiendo su capital de encaje, plataformas de ventas de autos que en su momento no existían en el país.
Su historia encarna la esencia del emprendedor nato y socialmente responsable. Comenzó con muy poco: vendiendo café a quienes transitaban de madrugada. Ese pudo haber sido su primer capital, lo que hoy el mundo emprendedor se conoce como capital semilla.
Continuó con su restaurante ubicado en la carretera Transandina de los andes venezolanos, y probablemente con el apoyo de familiares y amigos —la segunda etapa de todo emprendimiento capital friends and family— logró para 1984, recrear lo que él recordaba como un pueblo andino. Así nació Los Aleros.
El país atravesaba entonces las consecuencias de la devaluación del bolívar de 1982, y viajar al extranjero dejó de ser una opción frecuente. En ese contexto, los páramos andinos pasaron de recibir cerca de 1,5 millones de turistas a aproximadamente 2,2 millones en 1986, según cifras de la Corporación Nacional de Turismo de la época.
Es Los Aleros el producto que encuentra “la necesidad, la experiencia y la identidad andina”. Así llegamos al primer parque temático, un espacio que permitía viajar al pasado y comprender la vida en una comunidad andina en los Andes venezolanos y mostrar cómo se vivía un país.
Este proyecto ofrecía entretenimiento y experiencia alineada con lo que hoy valora la generación millennial: adquirir vivencias significativas por encima de los activos financieros; pero 40 años antes.
Su iniciativa impulsó la llegada de capital, la generación de empleo y la conservación del entorno.
Pero no se detuvo allí. Como todo gran emprendedor, seguramente tuvo que atravesar el temido “valle de la muerte”, periodo de lucha interna en donde se encuentra la contrariedad de continuar o morir en el intento. Pero el tiempo demuestra que sus tres parques, distintos en esencia, lograron convertirse en emblemas de toda una región.
Alexis Montilla fue un emprendedor innato del siglo XX, donde el esfuerzo, la humildad y la honestidad iban por delante. No estaba enfocado en competir por valorizaciones, como muchas startups actuales, donde importan más las métricas que el impacto real que ocurre en su comunidad, los empleos que generan y cuál es su responsabilidad social. Alexis se preocupó por mantener puestos de trabajo, generar impacto. Esto es un verdadero venezolano.
Gracias, Alexis, por ser un pionero. Por haber sorteado tormentas y mantener siempre la convicción de que todo era posible.
Oswaldo Pacheco Useche, BA Ms


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