12/4/2024 - Política y Sociedad

La censura a la cultura durante la dictadura.

Por Jerónimo Alonso

La censura a la cultura durante la dictadura.

Un día como hoy, pero de 1976 iniciaba la etapa más sangrienta de la historia argentina. A las tres de la mañana, los argentinos se enteraban que los militares, comandados por Jorge Videla, realizaban el sexto Golpe de Estado en tan solo cincuenta años. A partir de ese momento, se produjo un control total sobre los medios de comunicación y el arte obligando a muchos canales tuvieron que modificar su programación y a silenciar a varios miembros de la cultura nacional donde el exilio era la única opción para poder manifestarse como deseaban.

A los distintos medios de la prensa gráfica, televisiva y radial llegaron comunicados del Poder Ejecutivo donde “sugerían” que se redujera la difusión de cientos artistas como Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Spinetta, Charly García y bandas extranjeras como The Beatles.

Los canales de televisión pública se repartieron entre la Presidencia y las tres alas de las Fuerzas Armadas para mantener el estricto control. La censura se ejerció vía las direcciones artísticas que se manejaban con un “asesor literario”, quien leía los guiones de los programas previo a su grabación y “recomendaba” que temáticas podían ser transmitidas para no entrar en la lista negra del gobierno. El argumento principal de la dictadura fue “el atentado a los buenos valores de la nación”.

Los capos cómicos, entre otros importantes personajes de la pantalla chica, fueron limitados. Carlitos Balá, por ejemplo, tuvo un enfrentamiento con el gobierno de facto cuando empezó a hacer en su programa un personaje de un nene travieso que tenía como latiguillo “mamá, ¿cuando ‘los vamo’?”. Como el niño no hablaba correctamente, el Estado consideró que era un mal ejemplo para quienes veían el programa y Balá debió abandonar su personaje.

Algo similar padeció el humorista Mario Sapag cuando participaba del programa “Operación Ja ja”. Allí el actor realizaba una imitación de Jorge Luis Borges. En julio de 1981 el COMFER sacó un comunicado que prohibía la parodia ya que consideraba que “atentaba contra la cultura argentina y al prestigio del escritor.”. Contra cualquier pronóstico de la intervención, el autor de “El Aleph” criticó esta intervención estatal y elegió el gran trabajo de Sapag porque se había tomado el esfuerzo para copiar su “manera torpe de hablar”.

En cuanto a la música de la radio, Carlos Gardel era uno de los más reconocidos en ser censurado. El tanguero, pese a haber fallecido en 1935, no podía ser escuchado cuando era acompañado por su guitarra. La medida fue implementada por Hugo Adamoli (uno de los principales interventores del espectáculo) y su decisión peculiar fue justificada porque a su esposa “no le gustaba Gardel cuando tocaba la guitarra”.

La literatura infantil también fue reprimida. La escritora y cantante María Elena Walsh, con su actitud rebelde que siempre la caracterizó, descargaba su repudio y denuncia a la dictadura cívico-militar-eclesiástica en canciones populares como “La Cigarra”, en los que la libertad y la denuncia a las injusticias se hicieron bandera e himno de resistencia. Su libro El reino del revés, que da nombre también a su famosa canción, fue víctima de la censura, junto a otros cuentos como Un elefante ocupa poco espacio de Elsa Borneman.

En cuanto a los programas juveniles, la serie “Érase una vez el hombre”, un dibujo educativo canadiense fue levantado en el país debido a cuestionar la teoría creacionista de la evolución y la dictadura militar tenía una estrecha relación con la Iglesia Católica.

La censura durante la última dictadura militar en Argentina representó un atentado contra los derechos fundamentales de la sociedad. La imposición de la censura significó el silenciamiento de voces disidentes, la manipulación de la información y la supresión de la libertad de expresión. Periodistas, escritores y artistas fueron perseguidos y censurados, limitando severamente la capacidad de la sociedad para acceder a información veraz y plural.

Este oscuro período de la historia argentina finalizó el 10 de diciembre de 1983. Esta era nos recuerda la importancia de proteger y valorar la libertad de expresión como pilar fundamental de una sociedad democrática. La lucha contra la censura es una lucha por la verdad, la memoria y la justicia. Mantener viva la memoria de aquellos años nos compromete a defender activamente los principios democráticos y a garantizar que los abusos del pasado no se repitan en el futuro.

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Jerónimo Alonso

Jerónimo Alonso

Me llamo Jerónimo y tengo 20 años. Actualmente me encuentro en el tercer año de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires.

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