Hace 19 días - Política y Sociedad

La Corte Suprema de Justicia quiere implementar IA: Desafíos y Consideraciones Éticas.

Por Mila Zurbriggen Schaller

La Corte Suprema de Justicia quiere implementar IA: Desafíos y Consideraciones Éticas.

En un país donde la justicia tarda, pero a veces ni siquiera llega, la Corte Suprema de Justicia de Argentina está dando un paso audaz hacia el futuro. La inteligencia artificial (IA) promete transformar el sistema judicial, pero no sin levantar una tormenta de interrogantes éticas y desafíos colosales.

 

El Sueño Tecnológico

 

Imaginemos un mundo donde los expedientes no se amontonan durante meses en los despachos judiciales. Donde una sentencia puede ser emitida en cuestión de días, no de años. Ese es el futuro que nos venden con la IA. Sistemas como Prometea, que ya operan en la Fiscalía de la Ciudad de Buenos Aires, prometen procesar documentos a una velocidad inimaginable y con una precisión matemática. Pero, ¿qué sucede cuando introducimos una máquina en el santuario de la justicia?

 

Desafíos Técnicos y Humanos

 

La implementación de IA en la justicia no es simplemente una cuestión de tecnología, sino de confianza. Los algoritmos no son infalibles. Están diseñados por humanos y, como tales, llevan consigo todos los sesgos y fallas inherentes a nuestra especie. Un sistema que automatiza decisiones judiciales debe ser sometido a una rigurosa supervisión humana. Pero, ¿quién supervisa a los supervisores?

 

Además, existe la cuestión de la capacitación. ¿Están nuestros jueces y empleados judiciales preparados para manejar estas herramientas avanzadas? La realidad es que la mayoría del personal judicial está más familiarizado con el papeleo tradicional que con el código binario. La adaptación a esta nueva realidad requerirá una inversión significativa en educación y formación continua.

 

El Fantasma de la Imparcialidad

 

Uno de los mayores atractivos de la IA es su supuesta imparcialidad. A diferencia de los humanos, las máquinas no tienen prejuicios... ¿o sí? Los algoritmos se nutren de datos históricos para tomar decisiones, y si esos datos están sesgados, los resultados también lo estarán. Imaginemos un sistema entrenado con datos de sentencias históricas que reflejan décadas de discriminación y desigualdad. En lugar de corregir estos problemas, la IA podría perpetuarlos y hasta exacerbarlos.

 

Privacidad y Seguridad

 

Luego está el asunto de la privacidad. Los sistemas de IA requieren acceso a una cantidad ingente de datos para funcionar correctamente. Esto plantea una cuestión delicada: ¿cómo protegemos la información sensible de los ciudadanos? Un fallo en la seguridad podría tener consecuencias catastróficas, con datos personales y judiciales expuestos al mejor postor en la dark web.

 

Transparencia y Accountability

 

La transparencia es otro tema crítico. Las decisiones judiciales deben ser claras y comprensibles. Pero los algoritmos, por su naturaleza, son opacos. Entender cómo una IA llegó a una determinada conclusión puede ser tan difícil como desentrañar los misterios del universo. Necesitamos garantizar que las decisiones automatizadas sean auditables y explicables.

 

El Futuro de la Justicia

 

La Corte Suprema de Justicia de Argentina está en una encrucijada. La IA tiene el potencial de revolucionar el sistema judicial, haciéndolo más rápido y eficiente. Pero no debemos perder de vista los enormes desafíos éticos y técnicos que esta revolución conlleva.

 

El futuro de nuestra justicia no puede estar en manos de máquinas sin alma ni conciencia. La tecnología debe ser una herramienta, no un juez. Debemos abordar estos desafíos con la seriedad y el rigor que la justicia merece. Porque, al final del día, detrás de cada expediente, cada sentencia y cada fallo, hay vidas humanas en juego.

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