He dedicado cientos de horas a intentar entender cómo es posible que el primer medio electrónico judío del mundo hispanoparlante nunca haya contado con apoyo. Que siempre hayamos estado al borde del cierre.
Muchos me han preguntado durante tantos años cómo es posible que Radio Jai no tenga apoyo. He intentado en mis limitaciones encontrar respuestas para ellos y sobre todo para mí. Luego de 34 años creo haber arribado por vez primera al verdadero nudo de la cuestión.
Nadie soporta la verdadera libertad.
Los políticos, dirigencias, gobiernos, partidos, instituciones y tampoco los consumidores que prefieren vivir en una mentira tranquilizadora que en una verdad incómoda.
No soportan la innegociable libertad e independencia.
Sí. Lo que no puedo dominar y manipular produce miedo y rechazo. Es verdad de Perogrullo que es imposible hacer periodismo sin libertad, pero es por eso justamente que todos los gobiernos y organizaciones intentan combatirla, coartarla, comprarla, eliminarla, y por eso les crean medios propios alternativos que respondan a su línea oficial.
El periodista y maestro Sergio Villarruel, QEPD, me lo enseñó hace 32 años: El periodismo no está para aplaudir lo que hacen bien los políticos o dirigentes de turno, es lo que corresponde. Para eso se postularon y fueron electos. El periodismo está para mostrar lo que no hacen bien y quieren ocultar de sus mandantes. Ahora se entiende mejor por qué el verdadero periodismo siempre es analítico y crítico. Su función es responder al mandante, no al mandatario. Ahora se entiende el boicot a Radio Jai.
Nacimos como un medio independiente, como una iniciativa de unos jóvenes aventureros. En los primeros tiempos la novedad de escuchar música y noticias propias se impuso. Rápidamente un medio que diera voz a todas las voces y no censurara comenzó a ser incómodo para los dueños del judaísmo y la comunidad. No éramos ortodoxos, ni reformistas, ni de derecha ni de izquierda. Dimos micrófono a todos los que tenían algo digno para decir sin dejar de ser profundamente autocríticos cuando se requería. Nos transformamos en un poder de credibilidad sin mediar permisos de los "poderosos".
El atentado a la AMIA marcó un punto de inflexión.
Sin buscarlo y por razones casi obvias la radio cobró un protagonismo mayor. Nos mantuvimos distantes y críticos de las miserias que se desataron, de las luchas por el protagonismo, el poder y los negocios. No nos enrolamos ni con Beraja, ni con los Szpolski, a la sazón los dos dueños de los bancos "comunitarios" que se disputaban el botín.
Una anécdota entre cientos puede ilustrarlo. Un poco más de un mes después del atentado, por vez primera el director de la Radio fue recibido por el Dr. Beraja, presidente de la DAIA junto a Alfredo Neuburguer, director político de la institución. Beraja, siempre muy racional y compuesto, echó a los gritos de esa reunión a ese impertinente joven que se atrevió a cuestionar con fundamentos contundentes algunas acciones que tenían que ver con la seguridad, la política comunicacional y la contención comunitaria. Pasaron largos años hasta que Beraja volviera a dialogar con Radio Jai y siempre con cierto rechazo por un medio que se atrevió a cuestionar sus verdades absolutas.
De los manejos del Banco Patricios y la perversión que hizo, entre otros, caer al Banco Mayo, tampoco callamos. En realidad nunca callamos nada. Un problema para los que querían y quieren manejar, manipular y ocultar.
No es casual que muy pronto Beraja armará un canal de Televisión, Alef Network, y que Szpolski impulsara un programa de TV de AMIA, el periódico Masortí y luego entrara en las grandes ligas con otros medios siendo el gran operador del kirchnerismo. Como respuesta Jabad armó su propio programa de TV y así varias iniciativas de medios que siempre respondieron a intereses sectoriales y/o personales. Muchos operadores por un plato de lentejas.
Llegó el Memorándum con Irán. Mientras la dirigencia de DAIA y AMIA coqueteaba con el canciller Timerman, la radio denunciaba la evidente intención del instrumento de encubrimiento e impunidad. Asesinaron al Fiscal Nisman y mientras la dirigencia comunitaria, siempre tan respetuosa de la institucionalidad, evitaba hablar de magnicidio, desde la Radio se lo gritaba con todas las letras e incluso se acompañaba a las víctimas directas, la perseguida y denostada familia del fiscal.
En el medio de estos momentos de trascendencia nacional e internacional, los pequeños de todos los días. Una estafa aquí, otra allá. Una pequeña corrupción por aquí otra por allá. Y un medio no dispuesto a ocultarlas.
Se producen paradojas en nuestra tarea. Denuncias y planteos que se iniciaron en la radio y en un principio fueron combatidos por las mayorías -como el juicio en ausencia y otros- cuando se tornan populares o adecuados, los dirigentes de turno sufren de amnesia y se los atribuyen como propios. Vale recordar que la AMIA por años estuvo en contra y ahora aparece declarando como si siempre lo acompañó. Es fácil. La gente se olvida rápido y no tiene registro.
Como dato curioso para el lector, le comentaré que con el presidente anterior de AMIA, el Dr. Leonardo Linetzky, luego de una patética entrevista que brindara a la radio a poco de asumido en su desconocimiento de temas básicos, le ofrecimos en una reunión a puertas cerradas colaborar. Fue la primera y última reunión durante su mandato. Con el actual presidente, el Dr. Osvaldo Armoza, no hemos logrado ni siquiera que nos reciba. Ni hablar del Rabino Hamra que nos ha retirado el saludo, cosa que no hace hasta con conocidos agentes contrarios a la vida judía.
Similar dinámica se da con la DAIA. Con el Dr. Jorge Knoblovits nunca nos reunimos y con el actual, Mauro Berenstein, tuvimos que insistir durante meses. Le ofrecimos colaboración y llevamos propuestas concretas. Nunca recibimos devolución alguna. De facto la presencia de la prensa independiente se encuentra vedada en su posibilidad de participar en la dinámica institucional comunitaria, estar presente en las reuniones de las comisiones directivas y mucho, mucho menos cuestionar. No fuimos electos.
Algunos de mejor memoria recordarán que el encono llegó a tal punto que durante la gestión del Dr. Agustín Zbar como presidente de AMIA y su apetito de monopolizar a la comunidad -lo que incluía también manejar la DAIA y obviamente a Radio Jai- nos desalojaron con el fin de acallar la Radio Judía. Sí. Lo que no hizo el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, ni los peores antisemitas, vino desde la institución mutual de la comunidad.
Lo de Israel es otro capítulo. Se pueden escribir varios libros. Hay similitudes con los fenómenos descriptos. Nada de mostrar matices, nada de mostrar miserias. Todo lo que hace el Estado y sus instituciones es impoluto. Ni hablar después del 7 de octubre donde cualquier crítica significa ser un traidor.
Denunciamos la pobreza intelectual, moral y mediocridad de la dirigencia. Advertimos sobre las consecuencias de perder la objetividad y la distancia de los poderosos políticos o empresarios de turno.
Y ahí aparece la frase que más escuché en estos 34 años: "No hay nada que le venga bien a ese Steuermann, es un tipo difícil". Ser crítico no te hace justamente popular.
Algunos se preguntan cómo es que el gobierno de Israel, sus instituciones nacionales y otros, o el gobierno de Milei tan cercano al judaísmo e Israel, no te apoyan. La respuesta es fácil. La libertad significa que aunque apoyes a Israel o a una política, no dejarás de ser libre para criticar lo que deba ser criticado. No es lo que busca el poder. El poder busca aplaudidores, obediencia debida, una lealtad mal entendida donde no exista crítica alguna. Lo llaman ser orgánicos. Nosotros los llamamos autoritarios, fascistas, oportunistas y sin principios.
Erich Fromm ya nos confrontó con el miedo a la libertad. Y hoy se resume en una frase que escucho en la calle: "Miénteme que necesito que me mientas".
Ir contra el sistema hoy es mostrar las miserias propias.
Los influencers vinieron a romper con el monopolio que los grandes medios editoriales te quieren imponer. Lástima que muchos de los muchachos son tan sesgados como sus seguidores, que buscan reafirmar sus opiniones y pocas veces abrirse al pensamiento diverso. Son los nuevos defensores de las verdades absolutas que nunca chequean o confrontan y con eso caen en la misma dinámica que pretenden combatir.
¿Cuáles son los medios que reciben apoyo? Los propios, los que simplemente difunden gacetillas de prensa y opiniones oficiales. Nunca verán en ellos un atisbo de independencia y menos autocrítica o cuestionamientos al sistema. Hoy los pensadores y periodistas independientes se encuentran apartados de los grandes medios. Si no te alineas con los dictados e intereses, fuera.
Por primera vez me doy cuenta por qué tantos periodistas que pasaron por la radio me agradecieron algo que nunca pensé. La libertad que les permitimos. Algo obvio desde nuestros principios pero que no parece ser tan obvio en otros lugares.
Esa es la respuesta al boicot de 34 años.
Y la pregunta que nos queda es si después de 34 años al borde del cierre, sosteniendo esta voz libre sin ningún apoyo, tiene sentido seguir. Si tiene sentido seguir haciendo periodismo judío independiente en un mundo que prefiere aplaudidores. Si la comunidad quiere realmente una Radio Jai libre o prefiere vivir de gacetillas.
¿Puede seguir existiendo una voz libre sin el apoyo de aquellos a quienes dice representar?
Miguel Steuerman es fundador y Director de Radio JAI, la radio de la comunidad judía de América Latina

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