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Patricia Bullrich: Cómo se construye una estructura de poder mientras se mantiene la apariencia de lealtad

Por Uriel Manzo Diaz

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Hace seis meses, Patricia Bullrich prometió públicamente que no iría por la jefatura de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Se lo dijo al primo de Mauricio Macri, Jorge Macri, cuando se reunieron a finales de 2025. Fue una promesa clara: yo no compito contigo.

Hoy, esa promesa "parece empezar a resquebrajarse". No porque Bullrich haya dicho nada. Porque está levantando el perfil en la Ciudad, acelerando su agenda, y Mauricio Macri —el expresidente que la sacó del PRO hace tres años— le está mandando mensajes.

Nadie cuenta esto de forma clara, porque no hay una ruptura. No hay un comunicado. No hay gritos de "se va" o "vuelve". Hay algo más peligroso: la construcción silenciosa de una estructura de poder que funciona en paralelo a cualquier cosa que suceda en los próximos meses.

La estructura que mantiene intacta

Patricia Bullrich fue ministra de Seguridad de Javier Milei hasta el 2 de diciembre de 2025. Ayer cumplía funciones en Casa Rosada. Hoy es senadora nacional por la Ciudad de Buenos Aires con más del 50% de los votos.

Lo que sucedió entre esas dos fechas es lo que casi nadie reporta.

Mientras era ministra de Milei, Bullrich mantenía abiertas las oficinas que usó para sus campañas presidenciales. Una en Avenida de Mayo. Otra en Bulnes. Legisladores, funcionarios, dirigentes que le responden. Juan Pablo Arenaza. Damián Arabia. Diego Valenzuela, su socio en Buenos Aires. Una mesa chica que se reúne cada 15 días.

Es decir: mientras cumplía funciones en el gobierno de Milei, llevaba una estructura política paralela que no respondía al presidente ni a sus decisiones internas. Una estructura que siguió intacta después de que dejó el cargo.

Eso no es raro. Es un movimiento político clásico: mantener opciones abiertas. Pero cuando la persona que lo hace tiene más de 39 puntos de imagen positiva según consultoras privadas —por encima del presidente— se convierte en un dato político.

Los movimientos recientes

En las últimas semanas, Patricia Bullrich ha hecho tres cosas que no parecen conectadas pero hablan del mismo juego.

Primero: presentó un proyecto de ley sobre biocombustibles. No es casualidad que haya elegido eso. El agro es territorio histórico de PRO. Mauricio Macri ganó votos agro en 2015. Es uno de los sectores que se separó de Milei por las políticas de estancamiento. Un proyecto sobre biocombustibles seduce al campo, abre puertas hacia gremios, empresarios, productores que están fuera de La Libertad Avanza.

Segundo: tomó distancia de Manuel Adorni, el jefe de gabinete de Milei, quien está siendo investigado por su crecimiento patrimonial. Adorni es cercano a Milei. Cuando Bullrich levanta la mano diciendo "hay que investigar esto", no está cuestionando a Adorni. Está dibujando una línea. Está diciendo: yo no tengo nada que ver con los escándalos de este gobierno.

Tercero: adelantó su propia declaración jurada de bienes y reclamó mayor transparencia dentro del gobierno. Nuevamente, es una bandera macrista. PRO ganó con la idea de "transparencia" vs. "corrupción K". Cuando Bullrich recupera ese discurso, no está siendo coherente. Está reposicionándose.

Son tres movimientos que, juntos, dibujan una estrategia: separarse del desgaste de Milei sin romper públicamente. Hablar el idioma del PRO macrista sin decir "vuelvo al PRO".

Los mensajes que nadie menciona

A finales de 2025, Mauricio Macri y Patricia Bullrich no se hablaban. Habían roto en 2023 cuando Bullrich aceptó ser ministra de Milei. Fue un quiebre público. Fue un "ella nos traicionó" versus "ustedes no tenían proyecto". Fue la clase de ruptura que en política se marca con sangre.

Pero eso era antes de que ganara las elecciones con el 50%+ de los votos en CABA.

Ahora, según fuentes cercanas a ambos, el expresidente "ha confesado que recibió mensajes de la exministra en los últimos meses". No se vieron públicamente. No hablaron en conferencia de prensa. Se escribieron.

¿Qué dicen esos mensajes? Nadie sabe. Pero el hecho de que existan cambió algo. Porque Macri no responde mensajes de cualquier persona. Si Bullrich le escribe al expresidente, es porque hay algo que hablar. Hay una puerta que se puede abrir.

Mientras tanto, Bullrich continúa en el Senado votando leyes de Milei. Continúa siendo senadora de La Libertad Avanza. Continúa con su estructura paralela intacta. No rompió nada. Solo dejó claro que está disponible para hablar.

Las tres opciones sobre la mesa

Un analista político especializado en movimientos internos del gobierno resumió así los futuros posibles de Patricia Bullrich para 2027:

Primero: Ser vicepresidenta de la Nación. Si Milei decide que necesita una fórmula más fuerte para su reelección, Bullrich es candidata obvia. Tiene poder territorial, tiene imagen, tiene votos propios. Un binomio Milei-Bullrich ganaría elecciones.

Segundo: Una primaria con Jorge Macri en la Ciudad. PRO necesita volver a CABA. Jorge Macri, actual jefe de gobierno, está presionado. Si hay una interna entre Macri y Bullrich, Bullrich gana. Tiene el doble de votos. Una vez que gana la primaria, gana la Ciudad.

Tercero: Ser candidata presidencial en 2027. Pero esto tiene condiciones. Solo si Milei cae. Solo si hay una ruptura clara. Es el escenario donde Bullrich dice "me voy" y compite como candidata de PRO o de un espacio más amplio. Es el plan Z.

Tres opciones. Ninguna descartada. Todas funcionan con la estructura que ella mantiene intacta.

Por qué funciona este juego

El sistema político argentino funciona sobre la idea de que la gente toma posición. Vos estás con Milei, o estás con la oposición. Estás con PRO, o estás con el kirchnerismo. La política binaria.

Patricia Bullrich es binaria en público. Es senadora de La Libertad Avanza. Vota las leyes. Defiende la gestión. Pero internamente es multidireccional. Habla con Macri. Tiene su estructura. Presenta proyectos que seduce al agro. Cuestiona a Adorni.

Esto funciona mientras Milei esté en el ring. Mientras haya un presidente que la necesita, ella puede jugar en paralelo. Pero el momento en que eso cambia —el momento en que Milei cae en encuestas, o hay una ruptura clara en el gobierno, o PRO decide que necesita un candidato fuerte— Bullrich está lista.

No necesita un comunicado. No necesita una conferencia de prensa. Solo necesita reactivar sus oficinas en Avenida de Mayo y Bulnes, llamar a su mesa chica, y decir: "Vamos".

Lo que nadie cuenta

Los grandes medios de comunicación cubren a Patricia Bullrich como senadora. Como ministra saliente. Como figura del oficialismo. Reportan sus votaciones, sus declaraciones, sus pronunciamientos públicos.

Pero nadie reporta la estructura. Nadie dice: "Bullrich mantiene una mesa chica que se reúne cada 15 días mientras es senadora de Milei". Nadie cuenta: "Los legisladores que la rodean responden a ella, no al presidente". Nadie analiza: "¿Por qué el expresidente Macri le manda mensajes a la exministra de su rival político?".

Eso es lo que permite que este juego funcione. Porque mientras nadie lo cuenta, nadie tiene que explicarlo. Mientras no hay una ruptura pública, no hay que tomar posición.

En política, el silencio es una estrategia. Y Patricia Bullrich es experta en silencio.

El espacio que deja abierto

Hace 40 años que Patricia Bullrich hace política. Fue guerrillera en Montoneros en los 70. Fue cercana a Menem. Fue ministra bajo De la Rúa. Fue diputada bajo varios gobiernos. Fue ministra nuevamente bajo Macri. Fue candidata presidencial con PRO. Fue ministra nuevamente bajo Milei.

Su trayectoria no es una línea. Es un laberinto. Pero eso es lo que le permite ser hábil en esto: cambiar de posición sin morir en el intento.

Un dirigente bonaerense que la conoce desde hace años lo dijo de forma directa: "Patricia Bullrich puede ser tanto entendida como lo que Max Weber llamaba una política profesional, es decir, alguien que vive de la política. Pero también como una política vocacional que persigue ideas y que por eso busca poder. Porque sin el poder, las ideas son a lo sumo un buen texto. No puede perder su carácter y su identidad. La naturaleza del político es seguir protagonizando. No existe la idea de techo. Ella es una líder política natural".

Es decir: Bullrich no para. No se conforma. No cierra puertas.

Mientras Milei sigue en el ring, ella espera su momento. Con mensajes a Macri. Con oficinas abiertas en Avenida de Mayo. Con una mesa chica que se reúne cada 15 días. Con proyectos de ley que hablan el idioma del PRO. Con más de 39 puntos de imagen positiva.

Espera. Observa. Y cuando hay una grieta —cuando Adorni es investigado, cuando las encuestas bajan, cuando algo se quiebra— agarra impulso.

Eso es lo que está pasando ahora. No es una ruptura. Es una construcción. Y nadie la cuenta.

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Uriel Manzo Diaz

Uriel Manzo Diaz

Hola! Mi nombre es Uriel Manzo Diaz,
actualmente, estoy en proceso de profundizar mis conocimientos en relaciones internacionales y ciencias políticas, y planeo comenzar mis estudios en estos campos en 2026. Soy un apasionado por la política, la educación, la cultura, los libros y los temas internacionales.



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