Cada 17 de octubre, el peronismo conmemora el Día de la Lealtad, en recuerdo de la movilización de 1945 que exigió la liberación de Perón. La fecha invita a revisar uno de los capítulos menos conocidos de su trayectoria: su relación con Mao Zedong y la República Popular China.
Los dos líderes nunca se encontraron en persona. Sin embargo, durante su exilio en España, Perón le escribió al dirigente chino. La carta, fechada en Madrid el 15 de julio de 1965, fue publicada en facsímil por Infobae en 2017, en una nota de la periodista Claudia Peiró.
Qué decía la carta
En el texto, Perón expresaba su admiración por Mao, por su gobierno y por el Partido Comunista Chino, y definía a China como «base inconmovible de la Revolución Mundial». También acusaba al imperialismo estadounidense y a la dirigencia soviética de entonces de oponerse a la liberación de los pueblos, y rechazaba lo que llamaba una falsa coexistencia pacífica.
Perón sostenía además que el golpe de 1955 había impedido a la Argentina completar una etapa de revolución democrática. Reconocía que los objetivos de ambos países eran comunes, pero que las condiciones nacionales obligaban a adaptar la táctica de lucha.

La misiva no surgió de la nada. En septiembre de 1964, en una carta a Delia Parodi citada por Infobae, Perón había advertido que, si fracasaba su regreso al país, el camino sería más bien el de China o el de Cuba. Según el historiador Roberto Baschetti, en marzo de 1965 ya había hecho su primera referencia directa a la Revolución China.
Los viajeros y el misterio del mensajero
La carta de julio de 1965 aludía al viaje de jóvenes dirigentes del Movimiento Revolucionario Peronista (MRP) a China. De acuerdo con un estudio de la investigadora Brenda Rupar, de la Universidad Libre de Berlín, publicado en 2026 en la revista Iberoamericana, ese año siete argentinos encabezados por Carlos Gaitán, provenientes del MRP y del Movimiento Tacuara, viajaron a China por cinco o seis meses.

Salieron de Montevideo, tramitaron sus documentos en Ginebra y llegaron a Shanghái y Pekín vía Pakistán. Según Jorge Rulli, uno de los dirigentes de la Juventud Peronista de la época, el objetivo era recibir entrenamiento militar. Gaitán recordó que el grupo cantó la Marcha Peronista en la plaza de Tiananmén el 1 de mayo de 1965.
Durante años circuló la versión de que esa delegación llevó la carta, pero tanto Gaitán como Rulli lo negaron. Baschetti sostiene que fue Bernabé Castellano quien la entregó al primer ministro Zhou Enlai y quien distribuyó copias entre medios europeos, entre ellos Le Monde.
¿Hubo respuesta?
Aunque suele hablarse de un intercambio epistolar, el estudio de Rupar no documenta ninguna respuesta escrita de Mao a la carta de Perón. Lo que sí trascendió fueron otros gestos. Según Infobae, Perón le contó a Jorge Rulli en Madrid que Mao le había ofrecido una casa en China.
El mismo medio relata que, en 1969, Mao recibió a una delegación de jóvenes argentinos del Partido Comunista y les preguntó por qué no eran peronistas. A esto se suma una frase atribuida al líder chino, «si yo fuera argentino, sería peronista», que según Rupar circuló en la militancia desde fines de los años sesenta, aunque su autenticidad no está verificada.
Por su parte, el biógrafo oficial Enrique Pavón Pereyra recogió en «Yo, Perón» que el general llegó a definir a Mao como «casi un justicialista».
La comitiva de 1973
La Argentina estableció relaciones diplomáticas con la República Popular China el 19 de febrero de 1972. Según Rupar, el primer contacto oficial entre el gobierno chino y Perón se produjo en abril de 1973, a partir de una invitación de un funcionario de asuntos comerciales asiáticos de la embajada china en París.
La revista Noticias, por su parte, reconstruyó que Mao invitó a Perón a visitar China y le ofreció trasladarse al país.

El general, a punto de regresar a la Argentina, no viajó, pero en mayo de 1973 envió una delegación del Movimiento Nacional Justicialista encabezada por María Estela Martínez de Perón, junto con José López Rega y Gloria Bidegain, entre otros.
De acuerdo con el testimonio de Bidegain a Noticias, la comitiva preparó el viaje durante una semana en Puerta de Hierro y pasó diez días en China, donde fue recibida por Zhou Enlai. Jiang Qing, la esposa de Mao, se sumó al brindis de despedida. La gira incluyó una escala en Corea del Norte, donde la recibió Kim Il Sung. Una foto de la comitiva junto a Jiang Qing se exhibe hoy en la embajada china en Buenos Aires.
Del exilio al gobierno
Ya de regreso en el país, en agosto de 1973, Perón visitó la primera exposición comercial china en Buenos Aires y, según El Cronista Comercial, afirmó: «Esta es la hora de Mao». El 21 de enero de 1974, ya en su tercera presidencia, firmó un decreto de intercambio médico entre ambos países, de acuerdo con el periodista Néstor Restivo.
Perón murió el 1 de julio de 1974, sin llegar a ver la primera misión médica china, que arribó al país ese mismo mes. Según el relato de Restivo en El Cohete a la Luna, Mao envió a la embajada argentina en Pekín una ofrenda floral dedicada al «General Juan Domingo Perón, Presidente de la República Argentina». Zhou Enlai y Dong Biwu, por su parte, le enviaron una carta de condolencias a Isabel Perón.
Por su parte, Mao fallecería el 9 de septiembre de 1976, dos años después que Perón, sin que ambos llegaran a encontrarse. Lo que quedó de ese vínculo es una carta escrita desde el exilio, una comitiva enviada a Pekín, un decreto de cooperación médica y una ofrenda floral con el nombre del general.
Son piezas sueltas que, a la distancia, muestran cómo Perón buscó en la China de Mao un interlocutor para su Tercera Posición, tanto en los años de la proscripción como en su regreso al poder.
Marcos González Gava es Co Fundador de Reporte Asia, y Especialista en Negocios Económicos y Financieros, y Asuntos Culturales con la República Popular China

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