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Roraima Bajo Presión: El Tráfico de Armas del Tren de Aragua en Brasil (William Acosta)

Por Poder & Dinero

Portada

La frontera entre Brasil y Venezuela se ha convertido en un espacio de alto interés para la seguridad regional. Allí convergen migración, comercio legal, minería ilegal, contrabando, narcotráfico y movimiento clandestino de armas. En junio de 2026, la Operación Rota do Norte puso bajo investigación una red presuntamente vinculada al Tren de Aragua por tráfico de armas, drogas y lavado de dinero.

El caso no se limita a Roraima. Las diligencias se extendieron a Amazonas, São Paulo, Río de Janeiro, Minas Gerais y Paraná, lo que indica que las autoridades brasileñas investigaban una estructura con conexiones nacionales, financieras y transfronterizas (“Polícia deflagra operação”).

Este reportaje se basa en información publicada por autoridades brasileñas y medios especializados. Las personas mencionadas como detenidas o investigadas conservan la presunción de inocencia hasta que exista una decisión judicial definitiva.

La frontera y el modelo criminal

Roraima comparte frontera con Venezuela y mantiene una conexión directa con el estado venezolano de Bolívar. La región combina selva, caminos secundarios, áreas rurales aisladas y pasos difíciles de vigilar permanentemente. Esa geografía puede ser aprovechada para trasladar armas, cocaína, oro, combustible, dinero en efectivo y otros bienes ilícitos.

Para el Tren de Aragua, Roraima habría representado más que una puerta de entrada a Brasil. Podía funcionar como base logística para establecer contactos, mover mercancía y relacionarse con organizaciones criminales ya consolidadas dentro del país. InSight Crime sostiene que la presencia del grupo en Brasil comenzó a crecer desde 2018 y que la organización aprovechó las rutas abiertas por la migración venezolana para ampliar su movilidad y sus redes de apoyo (Cavalari and Venezuela Investigative Unit).

Esa realidad exige una distinción clara. La migración venezolana no puede equipararse con la actividad criminal. Miles de personas han llegado a Brasil en busca de empleo, estabilidad o reunificación familiar. La falta de documentos, trabajo formal o redes de apoyo puede convertirlas en víctimas de extorsión, trata de personas y explotación, pero no las hace responsables de las actividades de una organización delictiva.

La importancia de Roraima también se entiende por lo que ocurre al otro lado de la frontera. Bolívar es una zona afectada por minería ilegal, contrabando y la presencia de grupos armados que compiten por recursos y rutas. InSight Crime vincula Las Claritas, en el municipio Sifontes, con redes mineras ilegales y con Yohan José Romero, conocido como “Johan Petrica”, uno de los fundadores del Tren de Aragua (Cavalari and Venezuela Investigative Unit).

Las Claritas ganó relevancia después de la intervención estatal en Tocorón, la prisión del estado Aragua que durante años fue el principal centro de poder de la organización. Tras la toma de Tocorón en 2023, Las Claritas habría servido como refugio y punto de reorganización para miembros de la estructura venezolana (Cavalari and Venezuela Investigative Unit).

Armas, cocaína y la Operación Rota do Norte

La investigación brasileña se centró en un presunto esquema de tráfico de armas de alto poder. La Policía Civil de Roraima informó que la red investigada suministraba armas de guerra, incluidas ametralladoras calibre .50 y lanzagranadas, a organizaciones criminales brasileñas (“Polícia deflagra operação”).

Según la investigación policial, las armas eran presuntamente adquiridas en Estados Unidos, Colombia y Venezuela. El material ingresaría a Brasil por Roraima y sería enviado a integrantes del Comando Vermelho con actividad en Amazonas y Río de Janeiro (“Tren de Aragua usa Roraima”; “Polícia de Roraima prende 11 pessoas”).

La trazabilidad de algunos fusiles aún no está totalmente aclarada. El caso tomó impulso en noviembre de 2024, cuando la Operación Kapok incautó fusiles de origen estadounidense en la aldea de Samaúma, municipio de Mucajaí, en el interior de Roraima. El hallazgo permitió a la Policía Civil iniciar una investigación sobre una posible ruta internacional de armas y sus conexiones dentro de Brasil (“Tren de Aragua usa Roraima”).

Las fuentes públicas no revelan la cantidad exacta de fusiles incautados, sus marcas, modelos, calibres, números de serie ni cada etapa del recorrido que siguieron antes de llegar a Mucajaí. Por ello, no sería correcto presentar una ruta única o modelos específicos como hechos comprobados. Lo confirmado por las autoridades es el origen estadounidense de los fusiles y su valor como punto de partida para la investigación (“Tren de Aragua usa Roraima”).

El dinero no era la única forma de pago. InSight Crime informó que parte del armamento habría sido intercambiado por cocaína. Bajo este esquema, el Tren de Aragua entregaría armas y recibiría droga, que luego podía vender en Roraima u otros mercados clandestinos (Cavalari and Venezuela Investigative Unit).

La mecánica es sencilla, aunque sus consecuencias son graves. Las armas fortalecen a una facción; la facción entrega cocaína o efectivo; la droga produce ganancias; y ese dinero puede financiar vehículos, comunicaciones, transportistas y nuevos cargamentos. No son actividades aisladas, sino partes de una misma economía criminal.

La Policía Civil de Roraima lanzó la Operación Rota do Norte el 16 de junio de 2026. Las diligencias se realizaron de manera simultánea en Roraima, Amazonas, São Paulo, Río de Janeiro, Minas Gerais y Paraná (“Polícia deflagra operação”).

Las autoridades emitieron 25 órdenes de prisión preventiva y más de 30 órdenes de registro e incautación, para un total de 55 medidas judiciales. La pesquisa abarca presuntos delitos de tráfico de drogas, lavado de dinero y comercio ilegal de armas de guerra (“Polícia deflagra operação”).

G1 informó que se cumplieron órdenes de prisión contra 13 objetivos y que dos personas adicionales fueron detenidas en flagrancia. Durante el operativo se incautaron vehículos, efectivo en reales y dólares, drogas, municiones, dispositivos electrónicos y bienes de alto valor (“Polícia de Roraima prende 11 pessoas”).

El número de órdenes judiciales no equivale al número de arrestos efectuados. Algunas órdenes pueden quedar pendientes, ejecutarse en una fase posterior o corresponder a personas que no fueron localizadas durante el primer despliegue. Asimismo, una detención no constituye una condena.

Empresas, cuentas y alianzas criminales

La Justicia de Roraima bloqueó cerca de 429 millones de reales brasileños, aproximadamente 82 millones de dólares, en cuentas bancarias y activos asociados con investigados señalados como parte de la estructura financiera de la red (“Justiça bloqueia R$ 429 milhões”).

La investigación no ha divulgado públicamente los nombres de los bancos, las empresas ni las 34 personas naturales y jurídicas bajo sospecha de integrar el brazo financiero del esquema. Las autoridades sí informaron que se habrían utilizado empresas, cuentas bancarias, vehículos de alto valor y criptoactivos para ocultar patrimonio y disimular el origen de recursos presuntamente provenientes del tráfico de armas y drogas (“Justiça bloqueia R$ 429 milhões”).

Entre las personas identificadas públicamente figura Gustavo Vieira Rufino, empresario brasileño señalado por la Policía Civil como uno de los principales operadores financieros del Tren de Aragua en Brasil. Fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Galeão, en Río de Janeiro. Según la investigación, habría movilizado más de R$300 millones en criptoactivos durante el año anterior y también habría lavado dinero para otras facciones, incluido el Comando Vermelho (“Tren de Aragua: Suspeito de lavar R$ 300 milhões”).

La falta de una lista pública de bancos y empresas obliga a mantener prudencia. La existencia de cuentas bloqueadas o compañías investigadas no autoriza a atribuir responsabilidad a entidades específicas mientras las autoridades no revelen sus nombres o exista una decisión judicial que establezca su participación.

La posible relación entre el Tren de Aragua y el Comando Vermelho es uno de los elementos centrales de la investigación. La lógica de esa alianza sería funcional: el grupo venezolano aportaría armas, rutas y contactos fronterizos; la facción brasileña ofrecería mercados de droga, capacidad financiera y presencia operativa en distintos estados (“Polícia de Roraima prende 11 pessoas”; Cavalari and Venezuela Investigative Unit).

Esto no significa que ambas organizaciones se hayan fusionado. En el crimen organizado, las alianzas suelen ser acuerdos de conveniencia. Un grupo puede suministrar armas, mientras otro facilita transporte, protección, distribución de cocaína o lavado de dinero. Los pactos cambian cuando se modifican las rutas, surgen competidores o aumenta la presión policial.

La relación investigada también tendría una dimensión penitenciaria. De acuerdo con declaraciones recogidas por InSight Crime, autoridades de Roraima describieron una “simbiosis” entre el Tren de Aragua y el Comando Vermelho. Algunos miembros del grupo venezolano habrían solicitado permanecer en las mismas alas carcelarias que integrantes de la facción brasileña, una situación que puede facilitar protección, comunicación y contactos operativos (Cavalari and Venezuela Investigative Unit).

El PCC debe entenderse como parte del contexto criminal de Roraima, no como receptor identificado de las armas en esta investigación. Su presencia, junto con la del Comando Vermelho, limita la posibilidad de que una organización extranjera imponga un control territorial directo. En ese escenario, el Tren de Aragua tendría mayores incentivos para actuar como proveedor de servicios criminales que como una fuerza de ocupación (Cavalari and Venezuela Investigative Unit).

Implicaciones regionales y para Venezuela

Lo que ocurre en Roraima tiene consecuencias que superan la frontera entre Brasil y Venezuela. Una red que puede adquirir armas en distintos países, trasladarlas por corredores fronterizos, intercambiarlas por cocaína y ocultar el dinero mediante empresas y criptoactivos representa un problema de seguridad regional.

Para Brasil, el riesgo principal es el fortalecimiento de facciones ya establecidas. El acceso a armas de alto poder puede aumentar la capacidad de intimidación y violencia de organizaciones criminales en la Amazonía y en centros urbanos. La presunta cooperación entre el Tren de Aragua y el Comando Vermelho muestra cómo grupos de diferentes países pueden ampliar su alcance sin necesidad de formar una sola estructura de mando.

Para Estados Unidos, el caso plantea un desafío de trazabilidad y prevención. Las autoridades brasileñas identificaron fusiles de origen estadounidense en Mucajaí y señalaron que parte del armamento investigado habría sido adquirido en ese país. Las fuentes públicas, sin embargo, no han establecido cada etapa de su traslado hasta Brasil ni atribuyen participación al gobierno estadounidense (“Tren de Aragua usa Roraima”).

El impacto para Estados Unidos es principalmente hemisférico. Armas de origen estadounidense que terminan en manos de redes criminales transnacionales pueden reforzar a facciones violentas y agravar la inseguridad en países aliados. La respuesta requiere intercambio de información balística, cooperación judicial, investigación financiera y control de mecanismos de compra y desvío ilícito de armas (“Gobiernos latinoamericanos”).

El caso también tiene implicaciones para una eventual democratización de Venezuela. Un cambio político no eliminaría automáticamente a las redes de contrabando, minería ilegal, tráfico de armas y lavado de dinero que se han consolidado durante años. Estas organizaciones pueden adaptarse, mover activos, buscar nuevos aliados o recurrir a la violencia para proteger sus rutas y fuentes de ingreso.

Una transición democrática tendría que recuperar el control efectivo de las cárceles, las fronteras y las zonas mineras, sin generar vacíos de poder. También requeriría profesionalizar los organismos de seguridad, fortalecer la supervisión civil, investigar vínculos de corrupción y proteger a jueces, periodistas, líderes sociales y comunidades afectadas por la violencia.

El sistema penitenciario sería un desafío prioritario. Tocorón demostró que una prisión puede convertirse en un centro de reclutamiento, coordinación y poder criminal. Recuperar el control de las cárceles no depende únicamente de intervenciones de fuerza: exige control de comunicaciones ilícitas, depuración del personal corrupto, separación de líderes violentos y programas reales de reinserción.

La cooperación regional sería esencial. Brasil, Colombia, Guyana, Estados Unidos y una Venezuela en transición tendrían interés en rastrear armas, congelar activos, compartir información financiera y evitar que la incertidumbre política sea aprovechada por grupos criminales. El objetivo no debe ser únicamente incautar cargamentos, sino desmantelar la cadena que une proveedores, transportistas, compradores, operadores financieros y mercados de droga.

Conclusión

La Operación Rota do Norte expone una red que, según las autoridades brasileñas, conectaría armas, cocaína, dinero y alianzas criminales a ambos lados de la frontera. El presunto tráfico de armas atribuido al Tren de Aragua no debe analizarse como un hecho aislado, sino como una actividad integrada a rutas de droga, operadores financieros y mercados criminales ya establecidos en Brasil.

Roraima ocupa un lugar decisivo dentro de esa dinámica. Su cercanía con Venezuela, las actividades ilegales en el sur venezolano y la presencia de facciones brasileñas convierten al estado en un punto estratégico para el crimen organizado transnacional.

El desafío para Brasil, Venezuela y sus socios regionales no consiste solamente en capturar a quienes transportan armas. También requiere identificar a quienes financian las operaciones, lavan los recursos, facilitan la logística y reciben el armamento. Solo una respuesta que alcance toda la cadena puede impedir que la frontera se convierta en un corredor permanente de armas, drogas y dinero ilícito.

William L. Acosta es graduado de PWU y de la Universidad de Alliance. Es un

oficial de policía retirado de la policía de Nueva York, Ex militar del Ejército de

Estados Unidos asi como fundador y CEO de Equalizer Private Investigations &

Security Services Inc.,, una agencia con licencia en Nueva York y Florida, con

proyección internacional. Desde 1999, ha liderado investigaciones en casos de

narcóticos, homicidios y personas desaparecidas, además de participar en la

defensa penal tanto a nivel estatal como federal. Especialista en casos

internacionales y multijurisdiccionales, ha coordinado operaciones en América del

Norte, Europa y América

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Somos un conjunto de profesionales de distintos ámbitos, apasionados por aprender y comprender lo que sucede en el mundo, y sus consecuencias, para poder transmitir conocimiento.
Sergio Berensztein, Fabián Calle, Pedro von Eyken, José Daniel Salinardi, William Acosta, junto a un destacado grupo de periodistas y analistas de América Latina, Estados Unidos y Europa.

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