Introducción: una presencia estratégica a las puertas de Estados Unidos
La Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense de diciembre de 2025 estableció el compromiso de Washington de resistir la influencia de actores extrarregionales en el hemisferio occidental, especialmente cuando implique el control de activos estratégicos y corredores marítimos.
China ha desarrollado en Bahamas una presencia comercial y una red de relaciones de influencia que plantean dificultades estratégicas para Estados Unidos. El archipiélago se encuentra a apenas 80 kilómetros de territorio estadounidense en su punto más cercano, incluso más cerca que Cuba. Además, las rutas marítimas militares utilizadas por Washington para desplegar y abastecer sus fuerzas atraviesan las islas. Por ese motivo, el Departamento de Estado ha llegado a describirlas como la «tercera frontera» estadounidense.
La influencia china en Bahamas recibe menos atención que sus actividades en Cuba, el Canal de Panamá, el puerto de Chancay, en Perú, o la instalación de radar espacial de Neuquén, en Argentina. Sin embargo, el autor sostiene que su importancia estratégica es comparable.
Aunque la presencia china tiene un carácter principalmente comercial y político, la combinación de empresas bajo control chino y vínculos con figuras políticas, militares y empresariales podría ofrecer a Pekín oportunidades para observar los movimientos de las fuerzas estadounidenses e incluso amenazarlas.
1. Los proyectos empresariales chinos
Las inversiones comerciales chinas refuerzan la influencia de Pekín y, en el peor escenario, podrían proporcionar cobertura a operativos del Ejército Popular de Liberación o del Ministerio de Seguridad del Estado chino.
Las actividades abarcan operaciones portuarias, hoteles, complejos turísticos, construcción, telecomunicaciones y energía.
El puerto de Freeport
La empresa Hutchison, con sede en Hong Kong, opera el principal puerto y terminal de contenedores de Bahamas, en Freeport, además de su terminal de cruceros.
La compañía desarrolla un programa de modernización de 100 millones de dólares que incluye grúas y otros equipos que anteriormente han suscitado preocupaciones relacionadas con la seguridad de los datos.
Baha Mar y otros complejos hoteleros
Uno de los principales proyectos comerciales chinos es el complejo turístico Baha Mar, valorado en 4.200 millones de dólares y propiedad de Chow Tai Fook Enterprises, con sede en Macao.
La constructora China Construction America (CCA), responsable de las obras, fue condenada por tribunales estadounidenses por causar daños de 845 millones de dólares mediante fraude e incumplimiento contractual contra el desarrollador original, Sarkis Ismirlian.
CCA y su empresa matriz, China State Construction and Engineering Company, también participan en otros proyectos importantes, como The Pointe, el complejo asociado a Margaritaville Resort y el hotel British Colonial Nassau.
El artículo señala varios conflictos entre empresas chinas y las autoridades bahameñas en materia laboral y migratoria.
Entre los ejemplos mencionados figuran la detención de 65 ciudadanos chinos que trabajaban en renovaciones del British Colonial Hotel sin las autorizaciones laborales correspondientes y las denuncias sobre la contratación de trabajadores extranjeros en The Pointe, pese a que el acuerdo con el Gobierno establecía que el 70 % de la plantilla debía ser local.
Hospitales, infraestructura y agricultura
La presencia china también se extiende a un hospital financiado mediante un préstamo, las obras de renovación del estadio nacional —construido anteriormente por empresas chinas— y una granja demostrativa donada al país.
Estos proyectos amplían las oportunidades de contacto habitual entre personal chino y las instituciones bahameñas.
Telecomunicaciones y vigilancia digital
En telecomunicaciones, Huawei es un proveedor importante de los operadores nacionales ALIV y BTC.
En 2013, Huawei Marine Systems fue seleccionada para modernizar la red de fibra óptica BDSNi de BTC, incluidos cables submarinos.
El autor considera que estas infraestructuras presentan riesgos potenciales para la información gubernamental, comercial y personal.
En materia de videovigilancia, la empresa china Hikvision suministró más de 2.000 cámaras para el casino del complejo Baha Mar, entre otros trabajos realizados en el país.
Energía y almacenamiento
Las empresas chinas también participan en el sector energético bahameño, especialmente en proyectos solares y sistemas de almacenamiento.
El artículo menciona a Sungrow, que suministró un sistema de almacenamiento de energía para Sampson Cay, así como a Kehua y GSL, proveedoras de productos y servicios relacionados con la energía solar.
Huawei, por su parte, promociona sus capacidades de integración de soluciones solares en el país.
2. Los vínculos personales y la diplomacia de influencia
Además de las inversiones, China ha desarrollado una amplia red de relaciones con integrantes de las fuerzas de seguridad, dirigentes políticos, periodistas, empresarios y representantes de la sociedad bahameña.
Formación de las fuerzas de seguridad
Según la información publicada por las propias instituciones, la Real Fuerza de Defensa de Bahamas y la Real Fuerza de Policía envían regularmente personal a China para participar en cursos de formación.
En 2025, seis integrantes de la fuerza de defensa bahameña participaron en programas impartidos por instituciones militares, navales y aéreas chinas.
Los cursos incluyeron formación en aplicación de la legislación marítima y en idioma chino.
Por su parte, el subcomisionado de Policía Leamond Deleveaux habría participado en China en un curso sobre resolución pacífica de conflictos.
El autor destaca que estos contactos personales se complementan con donaciones de equipamiento.
Entre ellas figuran dos vehículos blindados Tiger entregados en agosto de 2017, equipos para la banda militar en noviembre de 2024, equipamiento deportivo avanzado, motos acuáticas y material para patrullas portuarias donado por la Fundación Baha Mar, vinculada al complejo de propiedad china.
Contactos con dirigentes políticos y profesionales
La diplomacia china no se limita a las fuerzas de seguridad.
Según el artículo, el Gobierno chino llevó a aproximadamente 100 bahameños a China durante el último año, entre ellos parlamentarios, altos funcionarios de seguridad, médicos, enfermeros, estudiantes y representantes empresariales.
En julio de 2026, representantes de los dos principales partidos políticos del país —el Progressive Liberal Party y el Free National Movement— viajaron a Pekín para mantener consultas entre organizaciones partidarias.
También se organizaron encuentros bilaterales sobre diálogo entre civilizaciones y cooperación económica y comercial.
Para octubre de 2026 estaba previsto que 23 médicos y enfermeros bahameños viajaran a China para participar en una actividad relacionada con la salud.
La relación con los medios de comunicación
El autor presta especial atención a los vínculos entre China y los periodistas de Bahamas.
Entre los ejemplos recientes menciona a Leandra Rolle, del periódico The Tribune, quien participó en julio de 2026 en un seminario en China sobre cooperación mediática y partidos políticos.
Genea Noel, de Eyewitness News, y Alicia Wallace participaron en un intercambio de medios caribeños de tres semanas financiado por China, entre junio y julio de 2026.
Jade Russell, también de The Tribune, pasó tres semanas en Shanghái en abril de 2025, en un programa de formación para jóvenes talentos internacionales de países vinculados a la iniciativa de la Franja y la Ruta.
El artículo recuerda asimismo viajes anteriores de Ricardo Wells y Rashad Rolle, de The Tribune, y de Eric Rose, de los Servicios de Información de Bahamas.
Según Ellis, muchos de estos viajes dieron lugar a artículos de opinión favorables a China y a las enseñanzas que, según sus autores, el país podría ofrecer a Bahamas.
El Instituto Confucio
La influencia cultural constituye otro componente de la estrategia china.
El Instituto Confucio de la Universidad de Bahamas, financiado y atendido por personal chino, ha desempeñado un papel relevante en la difusión del idioma y la cultura de China entre los jóvenes bahameños.
La institución comenzó como un aula Confucio en 2009 y se convirtió en un instituto completo en octubre de 2012.
Para 2019, había formado a más de 1.000 estudiantes y llevado a más de 100 docentes y alumnos bahameños a China.
El autor interpreta estas iniciativas como parte de una estrategia de construcción de vínculos duraderos con las futuras generaciones del país.
3. Conclusión: una preocupación estratégica para Washington
Ellis reconoce que la mayor parte de la actividad china en Bahamas no tiene una naturaleza militar directa.
Sin embargo, considera que la amplitud de esa presencia y la red de relaciones que la acompaña adquieren una importancia especial debido a la proximidad del archipiélago con Estados Unidos y a su ubicación sobre rutas marítimas esenciales para el despliegue de fuerzas estadounidenses.
En un escenario de conflicto entre Washington y Pekín en el Indo-Pacífico, esas rutas podrían resultar fundamentales para movilizar y abastecer tropas y medios militares.
La presencia de empresas chinas, sus infraestructuras tecnológicas y sus relaciones con actores políticos, militares y económicos podrían ofrecer a Pekín oportunidades para recopilar información o ejercer presión.
El autor concluye que Washington debería prestar más atención a esta situación. Considera que, dada la disposición de la Administración estadounidense a aplicar las prioridades establecidas en su Estrategia de Seguridad Nacional, la influencia china en Bahamas también debería ser motivo de preocupación para el propio Gobierno bahameño.
La tesis central del artículo
El argumento de Ellis es que la influencia estratégica de China no depende exclusivamente de instalar bases militares o desplegar armamento. También puede construirse mediante puertos, telecomunicaciones, inversiones, formación de fuerzas de seguridad, intercambios políticos, programas culturales y relaciones con periodistas.
En Bahamas, la cercanía geográfica con Estados Unidos y la importancia de las rutas marítimas convierten esa presencia económica y diplomática en una cuestión de seguridad nacional para Washington.
Una precisión importante: el texto presenta la situación desde la perspectiva de seguridad estadounidense. Las posibilidades de espionaje, apoyo a operaciones militares o amenaza a las fuerzas de Estados Unidos son riesgos planteados por el autor; no deben confundirse automáticamente con actividades militares chinas demostradas en Bahamas.
El Dr. Evan Ellis es profesor investigador de estudios latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos, donde se especializa en las relaciones de la región con China y otros actores del hemisferio no occidental, así como en el crimen organizado transnacional y el populismo en la región.

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