Hace 5 horas - politica-y-sociedad

El derrumbe de Orbán sacude al movimiento global de la derecha populista y complica a Milei y Trump

Por Mila Zurbriggen Schaller

Portada

Viktor Orbán dejó de ser primer ministro de Hungría. El premier ultranacionalista que gobernó el país centroeuropeo desde 2010 con sucesivas supermayorías parlamentarias sufrió el domingo una derrota histórica a manos del opositor Péter Magyar, del partido Tisza. La diferencia fue contundente: 137 bancas para la oposición, 55 para Fidesz, el partido fundado por el propio Orbán.

La jornada electoral fue, en sí misma, un mensaje. La participación llegó al 77,8%, la más alta registrada en Hungría desde el fin del comunismo, impulsada por un electorado que salió a las urnas con una determinación inusual. Orbán reconoció la derrota frente a sus seguidores con una frase que resumió el momento: "Para nosotros el resultado es doloroso, pero han dejado claro que no nos otorgan la responsabilidad de gobernar".

"Hemos liberado a Hungría. Hemos recuperado nuestra patria."

— Péter Magyar, líder del partido Tisza y nuevo primer ministro electo

Magyar, de 45 años, es un dirigente conservador que provino de las propias filas del Fidesz antes de romper con Orbán. Su perfil no es el del progresismo clásico, sino el de un europeísta que canalizó el descontento masivo acumulado durante años de democracia iliberal, corrupción institucionalizada y alineamiento con Moscú. Decenas de miles de húngaros celebraron el resultado en las orillas del Danubio, ondeando banderas y escuchando a Magyar proclamar el cambio de sistema.

El golpe para Trump y Milei

La derrota de Orbán no es un evento local. Tiene dimensiones geopolíticas directas que repercuten en Buenos Aires y Washington. Javier Milei y Donald Trump se habían involucrado personalmente en la campaña húngara, rompiendo la convención presidencial de no expresar preferencias en elecciones extranjeras. Milei viajó a Budapest el 21 de marzo pasado, en una visita exprés de apenas 24 horas, para acompañar a Orbán en plena campaña. Trump, por su parte, envió a su vicepresidente JD Vance al cierre de la contienda electoral.

Ambos gestos fallaron. Esta nueva intervención de la Casa Blanca confirmó lo que las encuestas ya insinuaban: Trump se ha convertido en un lastre para sus aliados internacionales. La caída de su imagen en Estados Unidos, atada al aumento de la inflación, el desempleo y la guerra en Irán, arrastra también a quienes lo abrazan públicamente.

La derrota de Orbán marca un posible cambio en la opinión pública mundial contra líderes disruptivos y populistas de derecha

Para Milei, el impacto es doble. Orbán era uno de sus aliados más simbólicos dentro del eje internacional de la derecha soberanista: compartían la crítica a los organismos multilaterales, la confrontación con el progresismo y una agenda económica ultraliberal. Con su salida del poder, ese espacio pierde su referente más consolidado dentro de Europa. Hungría dejará de ser el punto de apoyo del movimiento conservador populista en la Unión Europea.

La reacción argentina

La noticia no cayó bien en el universo libertario local. Figuras con vínculos con Orbán a través de la CPAC, como el intelectual Agustín Laje, evitaron pronunciarse sobre el resultado. La Cancillería argentina emitió un comunicado diplomático felicitando al ganador y asegurando que el gobierno mantendrá "la significativa relación bilateral" construida por Milei. El texto fue redactado con evidente incomodidad: debía saludar al vencedor sin repudiar al vencido.

La oposición, en cambio, cobró la factura de inmediato. La diputada Myriam Bregman describió a Orbán como "otro amiguito de Milei que pierde las elecciones", mientras que desde el kirchnerismo ubicaron el resultado como parte de un patrón que incluye a Trump, Bolsonaro y Netanyahu.

El tablero europeo cambia

La Unión Europea celebró el resultado como propio. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que "Hungría ha elegido Europa", en referencia directa a los años de bloqueos y tensiones que Orbán protagonizó dentro del bloque. Magyar, por su parte, ya prometió que Hungría volverá a ser un fuerte aliado de la UE y la OTAN, lo que supone un giro geopolítico de primera magnitud: Orbán era el principal sostén de las posturas rupturistas de Trump y Putin dentro de la alianza atlántica.

El primer ministro polaco Donald Tusk celebró en húngaro con un mensaje que sintetizó el sentimiento europeo: "Rusos, vuelvan a casa". Emmanuel Macron, Friedrich Merz y Giorgia Meloni también festejaron, aunque esta última con más cautela, en un momento en que la guerra en Irán la empuja a distanciarse de Trump.

Orbán no se va en silencio. Prometió continuar en la vida política desde la oposición. "¡No nos rendimos! ¡Nunca, jamás nos daremos por vencidos!", exclamó frente a sus seguidores. Pero la era de la democracia iliberal húngara terminó. Y con ella, un capítulo del movimiento populista global que Milei y Trump habían elegido como bandera propia.


¿Deseas validar esta nota?

Al Validar estás certificando que lo publicado es información correcta, ayudándonos a luchar contra la desinformación.

Validado por 0 usuarios
Mila Zurbriggen Schaller

Mila Zurbriggen Schaller

Vistas totales: 6

Comentarios

¿Te Podemos ayudar?