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El peligro de jugar a la guerra: La irresponsabilidad de un gobierno que rifa nuestra paz

Por Mila Zurbriggen Schaller

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La política exterior no es un tablero de ajedrez para que los políticos de turno jueguen a ser estrategas globales mientras el pueblo argentino queda en la línea de fuego. Es de una gravedad institucional absoluta que el gobierno haya decidido abandonar la neutralidad histórica para tomar una posición política abierta y militante en el conflicto entre Irán e Israel.

Esto no se trata de "estar del lado correcto de la historia" con frases de marketing; se trata de la seguridad de 46 millones de personas. Aquí te explico por qué este alineamiento es una condena:

Nos ponen un blanco en la espalda

La Argentina ya tiene heridas que no cerraron. Tenemos memoria. Tomar partido en un conflicto teocrático y nuclear en la otra punta del mundo no es "ser valientes", es ser imprudentes. Al alinearnos de forma tan ciega, el gobierno está invitando a que los conflictos de Medio Oriente se diriman en nuestras calles. La seguridad nacional no es un juguete ideológico.

La pérdida de nuestra soberanía diplomática

Un país soberano es aquel que decide en función de sus propios intereses, no el que actúa como el "repetidor" de los intereses de potencias extranjeras. Al tomar una posición tan radical, el gobierno nos quita la posibilidad de ser mediadores y nos convierte en un satélite geopolítico. Estamos perdiendo nuestra voz propia a cambio de una palmadita en la espalda de líderes externos que, cuando las papas quemen, no van a estar acá para protegernos.

La importación de un odio ajeno

Nuestra sociedad ya está lo suficientemente dividida. Lo último que necesitamos es que el gobierno importe un conflicto religioso y territorial que no nos pertenece. Esto solo genera polarización y violencia interna, enfrentando a argentinos contra argentinos por una guerra que se pelea a miles de kilómetros. Un líder responsable busca la paz social, no echa nafta al fuego de las divisiones internacionales.

El costo económico de la ideología

En un país con más del 50% de pobreza, cada decisión debe ser pragmática. Alinearse ideológicamente de esta manera puede traer sanciones, pérdida de mercados estratégicos y una inestabilidad que termina pagando el laburante. No podemos darnos el lujo de ser dogmáticos cuando lo que está en juego es el pan y el comercio de nuestra gente.

Basta de política exterior de redes sociales. La Argentina necesita seriedad, pragmatismo y, sobre todo, protección. No queremos ser el campo de batalla de nadie. El gobierno debe entender que su prioridad es la paz de los argentinos, no quedar bien con sus aliados internacionales de turno. Jugar con la geopolítica de esta manera es, sencillamente, jugar con nuestras vidas.

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