La muerte confirmada de Nemesio Oseguera Cervantes — “El Mencho” — a manos de Fuerzas Especiales mexicanas, con apoyo de inteligencia estadounidense, representa el golpe más significativo contra el crimen organizado en más de una década. Sin embargo, su verdadero impacto no se medirá en titulares, sino en señales de sucesión, flujos financieros y ajustes operativos.
Como fundador del CJNG, Mencho construyó una empresa criminal verticalmente integrada y con ingresos diversificados: narcotráfico, robo de combustible, extorsión, minería ilegal, tráfico de migrantes y complejas redes de lavado de dinero. Esa diversificación es precisamente lo que le otorga resiliencia a la organización.
La eliminación de un líder no desmantela a los cárteles modernos — pone a prueba su estructura.
El CJNG opera bajo un modelo híbrido: mando estratégico centralizado con autonomía regional descentralizada. Esa arquitectura sugiere que existían planes de contingencia ante la posible caída de su líder.
El riesgo inmediato no es el colapso, sino la volatilidad.
En los próximos 60 a 90 días, tres indicadores serán clave:
1. Claridad en la sucesión — consolidación rápida o fricciones internas.
2. Patrones de violencia — ajustes de poder a nivel regional.
3. Continuidad financiera — mantenimiento de los flujos de ingresos y lavado.
De estos factores, el dinero es la señal más reveladora. Los cárteles se fragmentan cuando el flujo de ingresos se interrumpe. La penetración del CJNG en sectores semi-legítimos — agricultura, logística, distribución de combustible y sistemas financieros informales — le brinda una protección que organizaciones anteriores no tenían.
La naturaleza conjunta del operativo también envía un mensaje estratégico: una renovada coordinación en materia de seguridad entre México y Estados Unidos. Esa alineación aumenta la presión sobre cualquier liderazgo sucesor que intente estabilizar la estructura sin llamar la atención.
La muerte de El Mencho es una victoria simbólica. Elimina a un estratega brutal y eficaz.
Pero organizaciones de esta magnitud no dependen únicamente de una persona.
Si el CJNG logra una transición sin afectar sus flujos financieros, la estructura sobrevivirá.
El resultado real no se medirá por el operativo en sí, sino por la capacidad de adaptación de la organización.
Las estructuras sobreviven a los líderes.
Para un análisis más profundo sobre la evolución estructural de los cárteles y la dinámica interna del crimen organizado en México, invito a los lectores a consultar mi libro El Reinado del Terror, donde exploro estas transformaciones desde una perspectiva operativa y estratégica.

Leo Silva
Ex Agente Especial de la DEA
Autor de El Reinado del Terror

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